Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
La Institución Educativa José Olaya Balandra siempre estaba llena de vida. Ubicada en una zona donde el aire traía el aroma del mar, sus pasillos resonaban con el eco de las risas y el corretear de los estudiantes. Los niños de cuarto grado eran especialmente enérgicos; les encantaba el fútbol, compartir sus loncheras llenas de frutas y contar historias fantásticas durante el recreo.
Sin embargo, detrás de la alegría aparente, una pequeña sombra se extendía en un rincón del aula. Mateo, un niño de ojos profundos y sonrisa tímida, se sentaba siempre al fondo. Había llegado hacía apenas unas semanas desde un pequeño pueblo en los Andes. Su forma de hablar era melódica, con un acento que arrastraba las letras como si estuviera cantando un huayno, y a veces usaba palabras que sus nuevos compañeros no comprendían.
Luis, que solía ser el centro de atención, no tardó en notar la diferencia. —“¡Oigan, escuchen cómo habla el nuevo! ¡Parece que canta en vez de hablar!” —gritaba Luis entre risas. Otros niños, buscando encajar, se unieron a las burlas. —“¡Hablas raro, Mateo!” —decían, mientras se alejaban cuando él intentaba acercarse al grupo. Mateo, sintiendo un nudo en la garganta, bajaba la mirada hacia sus zapatos gastados. Aquella alegría que traía de su tierra se fue apagando, y pronto, el silencio se convirtió en su único compañero.

Ana, una niña de trenzas largas y una curiosidad infinita, observaba la escena con una creciente inquietud en su corazón. Ella recordaba lo que su abuela siempre le decía: «Las palabras pueden ser medicina o veneno». Ver a Mateo solo en el recreo, mirando con nostalgia el horizonte, le producía una gran tristeza. Un martes, mientras los demás corrían tras un balón, Ana decidió actuar. Caminó hacia el banco donde Mateo estaba sentado y, con una sonrisa genuina, le preguntó: —“Mateo, ¿me enseñas a qué juegan en tu pueblo? Mi abuela dice que allá los juegos son mágicos”.
Mateo la miró sorprendido. Por primera vez en días, alguien no lo miraba con burla, sino con interés. —“Jugamos a las canicas de piedra y a la soga de lana” —respondió con voz débil. Pasaron todo el recreo conversando, y Ana descubrió que Mateo era un experto en identificar aves y que conocía historias asombrosas sobre las estrellas.
Preocupada por el comportamiento de Luis y los demás, Ana habló con la profesora al finalizar el día. A la mañana siguiente, la maestra no abrió los libros de matemáticas. En su lugar, llevó un gran corazón de papel rojo y brillante. —“Niños, hoy haremos un experimento” —dijo con voz suave pero firme. Pidió a cada estudiante que dijera algo feo o una burla hacia el corazón. Con cada insulto, la profesora arrugaba un poco el papel. Al final, el corazón era una bola de papel maltratada.

—“Ahora pidan perdón” —indicó la maestra. Los niños se disculparon y ella intentó estirar el papel, pero las marcas de las arrugas permanecían allí, imborrables. —“Así quedan las personas por dentro cuando las lastimamos con palabras. El perdón es importante, pero las cicatrices se quedan” —explicó.
El salón quedó en un silencio sepulcral. Luis miró a Mateo y luego al corazón arrugado. Sintió una punzada de vergüenza al comprender que él había sido el causante de muchas de esas arrugas en el corazón de su compañero. Se levantó lentamente, caminó hacia Mateo y, frente a todos, dijo: —“Lo siento mucho, Mateo. No sabía que mis palabras te hacían tanto daño. Tu forma de hablar no es rara, es solo diferente, y eso está bien. ¿Me perdonas?”.
Mateo, con lágrimas de alivio en los ojos, asintió y le dio la mano. Ese día, el cuarto grado cambió para siempre. Los niños firmaron un gran cartel que colgaron en la puerta: «El Acuerdo de la Amistad». Prometieron que, en la I.E. José Olaya Balandra, las diferencias no serían motivo de burla, sino tesoros por descubrir. Mateo volvió a sonreír, y su voz, esa que antes callaba, ahora llenaba el aula con las historias más hermosas que sus compañeros jamás habían escuchado.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

El Ratón y el Queso de Oro
Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La Semana del Aprendizaje en Reque
Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



