Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozEra un día de primavera precioso en 2002. Thomas Rahm Armuña, un niño lausanés de 7 años con ojos verde grisáceos detrás de sus gafas, piel olivácea y ropa de niño bien, correteaba feliz en un valle cerca de su casa. Su madre, Mari Carmen, una toledana de 39 años, observaba a sus hijos. No les había enseñado español a Thomas ni a su hermanita Thea, de 3 años, respetando su libertad de elegir su lengua, pero les inundaba con el amor y el francés, el idioma que compartía con Dominique Albertus Rahm, el padre de los niños, un suizo con un bigote chevron y ascendencia alemana, quien solo chapurreaba español en momentos íntimos con su esposa.
Dominique tenía un secreto, uno que toda la familia conocía: le quedaban menos de 18 meses de vida debido a un cáncer de páncreas. Pero, con todas sus fuerzas, se dedicaba a crear los recuerdos más hermosos para Mari Carmen, Thomas y Thea. Los niños, después de que su madre les explicara suavemente que "papá está muy malito y un día se convertirá en una nueva estrella en el cielo", le llevaban pequeños ramos de flores para alegrarle el alma y hacerle feliz.
Ese día, Thomas, con su energía inagotable, corría por el valle. Thea lo miraba con admiración, intentando imitarlo. Mari Carmen, como una leona protectora, los vigilaba a unos metros, con la sombra de saber que, eventualmente, tendría que regresar a España y criar a sus hijos en español, una decisión que había postergado hasta que su amado esposo partiera. La rabia, la lástima, el amor y una dolorosa resignación se entrelazaban en su corazón.
De repente, Thomas exclamó en francés, al descubrir una pequeña cueva: "¡Mamá, mira! ¡Una cueva, una cueva! ¿Puedo entrar? ¿Puede ser Thea mi escudera?"
Mari Carmen, tomando con cariño la manita de Thea, quien la miraba con sus grandes ojos color avellana, respondió en francés: "Thea es muy pequeña, podría lastimarse. Ten cuidado, Thomas, no quiero sustos. ¡Los quiero mucho! Estaré en la entrada de la cueva."
Thomas hizo un puchero, prometiendo en francés que no haría nada peligroso, que sería rápido y volvería con historias emocionantes. Mari Carmen sonrió, respondiendo en francés que lo permitía, y que esperaba una historia increíble, dándole un toquecito en la nariz a su hijo mayor. Thomas le dio las gracias con una pequeña y graciosa reverencia antes de adentrarse en la cueva.
Se encontraba dentro de la Esplanade de Montbenon. Sus ojos se abrieron de par en par, el derecho con un sutil estrabismo hacia afuera, una peculiaridad que, según su familia, significaba que siempre quería verlo todo, como un búho. Murmuró en francés, uno de los cuatro idiomas que conocía (francés, alemán, inglés y un poco de italiano), lo grandiosa y hermosa que era la cueva, mientras pasaba sus dedos por la piedra fría de la pared. De repente, una luz con la forma de una flor de lis apareció a unos 50 centímetros delante de él, como un hada con un brillo dorado.
Las pupilas de Thomas se dilataron. Murmuró que era hermoso, intentando alcanzarla. Pero el símbolo comenzó a jugar con él, girando a su alrededor, con sonidos que parecían risas de ángeles infantiles. Thomas se humedeció los labios y, llevándose una mano al pecho, se presentó como pudo en francés: "Me llamo Thomas Rahm Armuña, mi padre es suizo y mi madre española de Toledo, pero no sé español. Quiero ser grande y tengo miedo de que mi papá Dominique Albertus ya no esté con nosotros algún día y se vaya a convertirse en una nueva estrella."
La flor de lis titiló, murmurando palabras en francés: "3er Doctor...", "Historia", "Salvar vidas", "Hacer feliz...", "Cuidar, salvar y proteger...", "Espacio - tiempo, Thomas...", "Siglos de la Humanidad no son distintos...", "Europa unida..."
Thomas ladeó la cabeza como un cachorro, preguntando con más valentía en francés: "¿Seré... Doctor, o Médico de verdad? ¿Uniré Europa para que sea más feliz, con sus habitantes felices, mayores, niños y niñas, animales, jóvenes, adultos y matrimonios? ¿Voy a... Hacer el bien de verdad?"
La flor de lis se acercó a él, viendo su asombro y emoción, y se posó como una mariposa sobre su muñeca derecha, dejando una estela de puntitos brillantes y un calorcito suave. Thomas, aún más agradecido, respondió con pequeñas lágrimas acumulándose en sus ojos, preguntando en francés: "Solo soy un niño, ¿estarás conmigo acompañándome, hasta que sea muy, muy, muy viejito, con un traje como mi abuelo paterno y un bastón, y más allá? Por favor... no quiero que mi padre se vaya... soy un niño bueno."
La flor de lis respondió con un sutil "Sí... estoy en tu piel, Thomas..." en un eco francés, con una caricia suave. Thomas rió entre lágrimas cálidas, emocionado, y dijo en francés: "Gracias, flor bonita..."
Así, con un titilar y una estela de colores dorados y plateados y una luz no cegadora que iluminó todo el interior de la cueva, con Thomas riendo esperanzado, salió de la cueva. Su madre, Mari Carmen, lo abrazó y le preguntó en francés qué tal, si había visto cosas bonitas. Thomas, pícaro, se mordió suavemente el labio inferior, abrazó protectoramente a Thea y respondió a su querida mamá que había visto una estrella y había jugado con ella, y que la estrella le había dicho cosas bonitas y alentadoras, como que iba a ser muy fuerte.
Su madre, alzando las cejas, le respondió en francés que eso era genial, que debía escucharla por más que pareciera fantasía, porque, según J.M. Barrie, el autor de Peter Pan, siempre hay que soñar, y los sueños se hacen realidad. Thea dijo en francés, alzando sus bracitos, que su personaje favorito era Wendy porque siempre cuidaba de todos, de Peter Pan y de los niños perdidos, y que quería que todos fueran Wendy.
Así, los tres de la familia Rahm Armuña se fueron a otro lugar del parque, con Thomas rumiando su secreto: que había sido elegido por una flor hermosa, dorada y extraña conocida como flor de lis, y que sería, según ella, 3er Doctor (o Médico), que ya tenía una marquita en su muñeca derecha que se escondería y se manifestaría muchos años después (esto aún no lo sabía él, pues sería a sus 28 años) y que salvaría, cuidaría, protegería el tiempo, los siglos, las personas, las vidas, y no estaría solo como Médico Incognito.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

La aventura de los pingüinos
Una familia visita el zoológico y descubre a un pingüino triste. Deciden hacerle compañía y, como agradecimiento, reciben una experiencia única en el zoológico. La lección aprendida: ser amables y ayudar a los demás puede marcar la diferencia.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El Tesoro de la Aventura Natural
Ernesto, un elefante aventurero, encuentra una caja misteriosa que resulta ser un mapa del tesoro. Con la ayuda de su familia, emprenden una búsqueda que los lleva a descubrir el verdadero tesoro: la belleza de la naturaleza y los momentos especiales juntos.

Tatu, el arquero campeón
Tatu, un campesino de la provincia de Buenos Aires, se convierte en un jugador profesional gracias a su talento como arquero y el apoyo de sus primas.

El bosque de la Luna mágica
En un bosque encantado, la bruja Luna enseña a unos niños curiosos sobre la ciencia y el amor por la naturaleza. Juntos descubren secretos mágicos y protegen el bosque para siempre.

Miguelito y los Torniquetitos Perdidos
Miguelito, un robot que ama jugar con tornillitos, pierde uno de sus favoritos. Atrapado en su ansiedad, pierde otro tornillo. Su padre le enseña sobre la importancia de tomarse su tiempo y trabajar juntos en la búsqueda. Juntos, descubren que las cosas perdidas pueden llevarte a lugares inesperados y valiosos, mientras crean juntos un mundo lleno de imaginación.

Tito, el perro guardián
Tito, el perro perezoso, descubre la importancia de estar alerta y proteger a su familia cuando defiende su hogar de los amigos traviesos de su dueño.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



