Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozEn el año 1990, mi abuelo, a quien llamábamos cariñosamente Abuelo Tito, trabajaba en la Penitenciaría. Era un hombre valiente, con un bigote espeso y una risa que retumbaba como un trueno suave. Un día, lo mandaron junto con otros compañeros a la Botija, una antigua prisión abandonada, para hacer una revisión. La Botija era un lugar sombrío, lleno de historias y rumores que hacían temblar hasta al más valiente.
Abuelo Tito me contaba que la Botija tenía calabozos oscuros y pasillos laberínticos. El polvo flotaba en el aire como fantasmas silenciosos, y cada crujido era un susurro del pasado. Una noche, mientras hacían la ronda, uno de los compañeros salió corriendo de un calabozo, ¡más pálido que una pared! Estaba completamente mojado, se había hecho pis encima del susto. Tartamudeando, contó que había visto una mujer vestida de blanco, flotando en el aire.
"¡Una mujer de blanco! ¡En la Botija!" exclamó el compañero, con los ojos desorbitados. Abuelo Tito, que era un hombre práctico, no creía en fantasmas, pero la cara de terror de su compañero lo hizo dudar. Junto con los demás, armados con sus linternas, se adentraron en el calabozo del que había huido el asustado guardia.
El calabozo era frío y húmedo. Las paredes estaban cubiertas de musgo y el suelo era de tierra. No había nadie. Buscaron por todos lados, detrás de las paredes, debajo de las camas de piedra, pero no encontraron nada. Solo el eco de sus propias voces resonaba en el silencio.
"¡No hay nada aquí! Debió ser tu imaginación," le dijo Abuelo Tito a su compañero, tratando de tranquilizarlo. Pero el guardia insistía en que había visto a la mujer de blanco. Estaba tan convencido que Abuelo Tito y los demás empezaron a sentir un escalofrío en la espalda.
La noche siguiente, mientras regresaban a la Penitenciaría en el jeep, la luna brillaba con una luz fantasmal. El camino era oscuro y lleno de sombras que jugaban con sus mentes. De repente, a lo lejos, vieron una figura. ¡Era una mujer vestida de blanco! Estaba parada al lado del camino, mirándolos fijamente.
La mujer de blanco tenía el pelo largo y oscuro, y su rostro era pálido como la luna. Sus ojos brillaban con una intensidad misteriosa, y parecían penetrar en sus almas. Abuelo Tito sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Nunca había sentido tanto miedo en su vida.
Sin decir una palabra, Abuelo Tito pisó el acelerador. El jeep salió disparado por el camino, dejando atrás a la mujer de blanco. Nadie se atrevió a mirar hacia atrás. El silencio en el jeep era espeso y pesado, lleno de miedo y misterio.
Al llegar a la Penitenciaría, Abuelo Tito y sus compañeros se reunieron en la sala de descanso. Estaban todos pálidos y temblorosos. Decidieron que lo mejor era no hablar más del tema. La mujer de blanco de la Botija se quedaría como un secreto entre ellos.
Pero Abuelo Tito, aunque nunca volvió a mencionar la mujer de blanco a sus compañeros, jamás la olvidó. Años después, cuando yo era pequeño, me contaba historias de sus aventuras en la Penitenciaría. Pero siempre, al final, llegaba la historia de la Botija y la mujer de blanco.
Me contaba la historia con una voz suave y misteriosa, y yo escuchaba con los ojos muy abiertos, imaginando a la fantasmagórica figura vestida de blanco. Nunca supo qué o quién era esa mujer, pero siempre decía que había algo especial en ella. No era un fantasma malvado, sino una presencia triste y solitaria, atrapada en el tiempo en la vieja prisión de la Botija.
Una noche, mientras Abuelo Tito me contaba la historia, le pregunté: "Abuelo, ¿crees que la mujer de blanco estaba buscando algo?"
Abuelo Tito me miró con sus ojos sabios y respondió: "Tal vez, mi niño. Tal vez estaba buscando paz. O tal vez, solo quería que alguien la recordara."
Desde ese día, cada vez que veo la luna llena, pienso en la mujer de blanco de la Botija. Imagino su triste figura, vagando por los pasillos oscuros de la vieja prisión, esperando ser recordada. Y me pregunto si algún día encontrará la paz que tanto anhela.
Y así, la historia de la mujer de blanco de la Botija se convirtió en una leyenda familiar, un secreto compartido entre mi abuelo y yo. Una historia que nos recuerda que incluso en los lugares más sombríos, puede haber un poco de misterio y esperanza.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoExplora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



