Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
En lo alto de una colina donde el viento siempre soplaba con olor a algodón de azúcar, se alzaba la magnífica Fábrica de Nubes de Don Pantaleón. Era un edificio asombroso, con chimeneas que no soltaban humo negro, sino pompas de jabón gigantes y vapores de colores que luego se convertían en las nubes que adornaban el cielo de todo el reino. Don Pantaleón era un hombre robusto, de unos cincuenta años, que siempre vestía un elegante traje de terciopelo verde esmeralda y lucía un bigote rizado tan blanco como la nieve.
Don Pantaleón amaba su fábrica, pero tenía un defecto muy grande: era extremadamente tacaño. Dentro de la fábrica trabajaban los duendes del aire, seres pequeños de apariencia infantil con túnicas marrones y gorros rojos puntiagudos. Estos duendes trabajaban día y noche mezclando los ingredientes secretos para crear nubes de tormenta, nubes de atardecer y nubes de algodón para los días de campo. Sin embargo, cada vez que llegaba el viernes, el día de pago, Don Pantaleón desaparecía o inventaba las excusas más absurdas.
—¡Oh, queridos duendes! —decía Pantaleón dramáticamente mientras se tocaba su cadena de reloj de oro—. Me encantaría pagarles hoy, pero resulta que el banco ha sido secuestrado por una bandada de gansos migratorios y no abrirán hasta que los gansos decidan volar al sur. ¡Vuelvan la próxima semana!
Los duendes, que eran bondadosos por naturaleza, suspiraban y regresaban a sus casas con los bolsillos vacíos. Pero las semanas se convirtieron en meses, y los duendes ya no tenían para comprar harina de estrellas ni miel de rocío. Se sentían cansados y tristes. Don Pantaleón, por el contrario, cada vez tenía más cofres llenos de monedas de oro guardados en su bóveda secreta bajo la fábrica.
Una noche, los tres duendes principales, Pim, Pom y Pat, se reunieron bajo la luz de la luna llena.
—No es justo —dijo Pim, ajustándose su gorro rojo—. Trabajamos duro para que el cielo sea hermoso y Don Pantaleón se queda con todo nuestro esfuerzo.
—Tengo una idea —susurró Pat, el más astuto de los tres—. Mi abuela me dio una vez un frasco de Polvo de Verdad Etérea. Si lo esparcimos sobre su tesoro, las monedas no le servirán de nada hasta que cumpla con su palabra.

Esa misma noche, los duendes se deslizaron por las tuberías de la fábrica hasta llegar a la bóveda. Allí, entre montañas de oro, abrieron el frasco. Un polvo azul brillante, como chispas de electricidad, cubrió cada moneda. Al instante, el oro empezó a vibrar y a emitir un suave zumbido.
A la mañana siguiente, Don Pantaleón entró en su bóveda para regodearse con su riqueza. Pero cuando intentó coger una moneda para comprarse un nuevo sombrero de seda, ocurrió algo asombroso. En cuanto sus dedos tocaron el metal, la moneda se transformó en una pequeña nube gris que flotó sobre su cabeza y comenzó a lloviznar suavemente.
—¡Pero qué locura es esta! —gritó Pantaleón.
Intentó agarrar un puñado de monedas, pero todas se convirtieron en nubes que susurraban voces.
—El pan de Pim... —decía una nube.
—Los zapatos nuevos de Pom... —susurraba otra.
—La leña para el invierno de Pat... —tronaba una tercera.

Don Pantaleón salió corriendo de la bóveda, perseguido por una tormenta personal que lo empapaba por completo. Cada vez que intentaba tocar algo de su propiedad, el objeto se convertía en un recordatorio de sus deudas. Su lujoso sillón se volvió una nube de granizo y su cena se transformó en un vapor frío que sabía a arrepentimiento.
Desesperado y tiritando de frío, el jefe llamó a los duendes. Los encontró en el salón principal, recogiendo sus herramientas para marcharse.
—¡Por favor, detengan esto! —suplicó Pantaleón, mientras una pequeña nube de tormenta le lanzaba un rayito de luz a su bigote—. ¡Mis monedas son nubes y mi casa es un aguacero!
Pim se adelantó y lo miró con seriedad.
—Don Pantaleón, el dinero que no se usa para hacer el bien o para cumplir con lo prometido, no tiene peso. Es solo aire, como las nubes que fabricamos.
El jefe comprendió entonces que su avaricia lo había dejado más pobre que a cualquiera, pues no tenía ni el respeto ni el cariño de nadie, y ahora, ni siquiera tenía un techo seco. Con lágrimas en los ojos que se mezclaban con la lluvia de su nube personal, abrió la puerta de la bóveda de par en par.
—Tienen razón. He sido un hombre tonto y egoísta. Tomen todo lo que les debo y más. De ahora en adelante, la fábrica será de todos nosotros.
En el momento en que Don Pantaleón empezó a repartir las monedas con honestidad, la magia del polvo azul cambió. Las nubes que lo perseguían se transformaron en hermosos arcoíris que iluminaron toda la fábrica. Las monedas volvieron a ser de oro sólido en las manos de los duendes, y el corazón de Pantaleón se sintió, por primera vez, más ligero que una nube de verano.
Desde aquel día, la Fábrica de Nubes de Don Pantaleón fue conocida como el lugar más feliz del reino. El jefe nunca volvió a olvidar un pago y, de hecho, a menudo organizaba banquetes de pasteles de luna para todos sus trabajadores. El cielo del reino nunca volvió a ser el mismo, pues las nubes ahora brillaban con una luz especial: la luz de la justicia y la alegría de trabajar juntos.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
¿Y si el protagonista fuera tu peque?
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
¿Te gustó este cuento?
Crea un cuento sobre la generosidad donde tu hijo o hija sea el héroe
Gratis y listo en uno o dos minutos. Escribe su nombre y una idea: nosotros lo escribimos y lo ilustramos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

Defensores del océano
Medusita, una medusa preocupada por los animales marinos, busca justicia y ayuda de sus amigos para enfrentar a la humanidad. Con valentía y perseverancia, organizan un evento que inspira a los humanos a proteger el océano. Juntos logran cambios positivos y aprenden la importancia de cuidar nuestro planeta.

La misión celestial de Aurora y Mateo
"Aurora y Mateo: Los Mensajeros del Cielo" cuenta la historia de una niña y un duende que llevan alegría a todos.

La Princesa, el Príncipe y el Dragón
Un príncipe y una princesa ayudan a un dragón atrapado, quien luego los ayuda a derrotar al malvado Conde Malvado. Aprenden que no se debe juzgar por la apariencia.

El bosque agradecido
Roberto, un niño de madera en un bosque encantado, cobra vida gracias a un beso mágico de una mariposa. Ahora puede explorar y jugar como los demás niños. Pero con su nueva libertad, Roberto descubre que ser responsable es importante. Se convierte en el protector del bosque, ayudando a los animales en peligro y cuidando la naturaleza. Con generosidad y bondad, Roberto demuestra que lo más valioso no es ser "normal", sino usar nuestras cualidades especiales para hacer el mundo mejor. El bosque celebra cada año el día en que Roberto cobró vida, agradeciéndole por su amor y dedicación.

La varita mágica de Emiliano
Emiliano, un niño especial con una varita mágica, descubre que el verdadero regalo está en hacer felices a los demás.

El perro detective
Gos, un perrito con pasaporte europeo, descubre una mafia en Buenos Aires y lucha junto a sus aliados para desmantelarla.

El Unicornio Perdido
En "Ulises, Úrsula y Uriel: La Aventura del Unicornio", tres amigos encuentran un unicornio perdido y aprenden sobre amabilidad, generosidad y amistad.

El día que Juanito descubrió la magia de compartir
Juanito, un niño carismático, descubre la magia de compartir luego de encontrar un perrito abandonado. A partir de esta experiencia, aprenderá la importancia de la generosidad y el cariño hacia los demás.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



