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Gratis · elegí una vozCarla llegó al salón de fiestas y ¡guau! Cuántos globos. ¡Cuatrocientos globos perlados! Eran de todos los colores del arcoíris, brillantes y redonditos. Carla llevaba unos pantalones de calza morados que le hacían ver muy redondita y ¡tenía una idea! No era la mejor idea del mundo, pero en ese momento, a Carla le pareció muy divertida. Empezó a reírse silenciosamente.
Primero, caminó sigilosamente hacia un grupo de globos azules. Se agachó un poco, respiró hondo y… ¡pum! Con mucho cuidado, colocó su trasero redondo sobre un globo. Al principio, el globo solo se estiró un poquito, como si estuviera haciendo una cara divertida. Carla se movió un poco de un lado a otro, sintiendo el globo ceder bajo ella. ¡Qué cosquillas! Luego, ¡PUM! El globo explotó con un sonido divertido que la hizo reír a carcajadas.
¡Esto era muy divertido! Carla se movió a un grupo de globos verdes. Esta vez, en lugar de solo sentarse, decidió rebotar un poco. Se sentó suavemente sobre un globo, y luego ¡boing! Se levantó un poco y volvió a sentarse. ¡Boing, boing! El globo rebotaba con ella, como si estuviera jugando. Cada rebote era más fuerte que el anterior. De repente, ¡PUM! Otro globo explotó, liberando una ráfaga de aire y haciéndola reír aún más.
Carla continuó con su juego. Probó sentándose más fuerte, aplastando los globos con todo su peso. ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! Cada explosión era un nuevo grito de alegría. Se sentía como si estuviera liberando toda su energía. Los globos rojos fueron los siguientes. Se sentó sobre ellos con decisión, aplastándolos hasta que… ¡PUM! Parecían confeti gigante cuando explotaban.
Luego, Carla encontró un encendedor olvidado en una mesa. Una idea traviesa cruzó por su mente. ¡No era una buena idea! Pero Carla no pudo resistirse. Con mucho cuidado, encendió el encendedor. Una pequeña llama danzó en el aire. Tomó un globo amarillo y lo acercó a la llama. ¡Puf! El globo se derritió un poquito y luego explotó con un chasquido rápido. Carla repitió el proceso con varios globos más, cada uno explotando con un pequeño ¡puf! y una nube de humo.
Después de un rato, Carla vio una columna gigante de globos perlados, como una torre brillante y colorida. ¡Eran cien globos! Pensó por un momento. Sentarse en cada uno de ellos le tomaría mucho tiempo. De repente, vio un cuchillo de plástico que alguien había dejado sobre una mesa con pastel. ¡Perfecto!
Con el cuchillo en mano, Carla corrió hacia la columna de globos. ¡Swish, swish, swish! Rápidamente, comenzó a cortar los globos. ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! Cada corte liberaba una explosión de aire y un pedazo de goma. Los globos caían al suelo como pétalos de flores. Carla se movía como un torbellino, cortando y reventando globos a una velocidad increíble.
En poco tiempo, la mayoría de la columna de globos había desaparecido. Solo quedaban unos veinte globos en la parte superior. Carla estaba un poco cansada, pero no quería parar. Entonces, recordó el encendedor que había encontrado antes. ¡Podría usarlo para terminar el trabajo!
Con cuidado, encendió el encendedor nuevamente. Se acercó a los últimos globos, uno por uno, tocándolos suavemente con la llama. ¡Puf! ¡Puf! ¡Puf! Cada globo explotó con un chasquido rápido, dejando un pequeño rastro de humo. Finalmente, el último globo explotó, dejando solo un montón de goma desinflada en el suelo. Carla se quedó mirando el desastre, sintiéndose un poco culpable, pero también un poco satisfecha. Había reventado todos los globos.
De repente, escuchó una voz. Era la dueña del salón de fiestas. La señora miró la escena con horror. "¡Carla! ¿Qué has hecho?", preguntó con voz suave pero firme. Carla, avergonzada, bajó la mirada y susurró: "Lo siento... solo quería divertirme". La señora suspiró. "Bueno, ahora tendremos que limpiar todo esto", dijo. Pero luego, sonrió. "La próxima vez, tal vez podamos encontrar una forma más divertida de jugar con los globos, ¿qué te parece?" Carla sonrió también. Tal vez la próxima vez, soplaría los globos en vez de reventarlos. Y tal vez, solo tal vez, la señora le dejaría explotar uno o dos... ¡pero con permiso!
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