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Gratis · elegí una vozHabía una vez una canasta mágica que vivía en la cocina de una abuelita. La abuelita la usaba para guardar las verduras más frescas del mercado. Pero esta no era una canasta cualquiera; ¡tenía un secreto! Un día, mientras la abuelita preparaba la cena, la canasta se movió sola… ¡y se abrió con un ¡plop!
De adentro salieron brincando unas verduras muy especiales: la zanahoria saltarina, el tomate risueño, la espinaca fuerte y la papa dormilona. La zanahoria brillaba con un color naranja intenso, como si tuviera el sol atrapado dentro. El tomate, regordete y rojo, no paraba de reír, contagiando alegría a todos a su alrededor. La espinaca, con sus hojas verdes y fuertes, parecía una pequeña superheroína vegetal. Y la papa, redondita y suave, bostezaba sin parar, como si acabara de despertarse de un largo sueño.
“¡Vamos a conocer a los niños!”, dijo la zanahoria, que brillaba como el sol. Estaba tan emocionada que dio un salto mortal en el aire. El tomate aplaudió con entusiasmo, la espinaca se estiró preparándose para la aventura y la papa se frotó los ojos para despejarse.
Y todas las verduras viajaron en la canasta mágica hasta una escuela. La canasta, levitando suavemente, salió volando por la ventana de la cocina y se dirigió, a toda velocidad, hacia la ciudad. Durante el viaje, la zanahoria contaba chistes, el tomate cantaba canciones, la espinaca vigilaba el camino y la papa intentaba no dormirse.
Cuando llegaron al salón de clases, los niños se sorprendieron al ver la canasta flotando en el aire y a las verduras saltando de ella. ¡Nunca habían visto algo así! Sus ojos se abrieron de par en par y sus bocas formaron una perfecta “O” de asombro.
“¡Hola!” —dijeron las verduras al unísono—. “Venimos a contarles cómo ayudamos a su cuerpo.” La zanahoria dio un paso al frente, brillando aún más intensamente.
La zanahoria dijo: “¡Yo cuido tus ojitos! Si me comes, podrás ver mejor de día y de noche. Te ayudaré a encontrar las estrellas en el cielo y a leer tus cuentos favoritos sin problemas.” Los niños miraron a la zanahoria con admiración, imaginando sus ojos llenos de superpoderes.
El tomate habló después, con su voz alegre y vibrante: “Yo soy redondo y rojo, y ayudo a tu corazón a estar fuerte y feliz. Soy como un abrazo cálido para tu corazón, manteniéndolo sano y latiendo con alegría.” Los niños se imaginaron su corazón sonriendo gracias al tomate.
La espinaca, que era muy valiente, levantó una hoja verde y dijo: “Yo te doy fuerza en los brazos y las piernas para correr y jugar. Soy como una fuente de energía para tus músculos, permitiéndote saltar, bailar y hacer todo lo que te gusta.” Los niños flexionaron sus músculos, sintiéndose más fuertes gracias a la espinaca.
Y la papa se estiró, bostezó una vez más y dijo con voz dulce: “Yo te doy energía para saltar, pensar y aprender cosas nuevas. Soy como una batería que recarga tu cerebro, ayudándote a concentrarte en tus lecciones y a resolver problemas difíciles.” Los niños se imaginaron su cerebro encendiéndose gracias a la energía de la papa.
Los niños aplaudieron y respondieron con una gran sonrisa: “¡Gracias verduras viajeras! Ahora sabemos que ustedes no solo son ricas, sino que también nos cuidan.” Prometieron comer más verduras a partir de ese día.
La maestra, que también estaba muy sorprendida, les agradeció a las verduras por la valiosa lección. Las verduras se sintieron muy felices de haber compartido su conocimiento con los niños.
Desde ese día, en el colegio todos comían más verduras. En el almuerzo, los platos estaban llenos de zanahorias crujientes, tomates jugosos, espinacas frescas y papas deliciosas. Los niños se sentían más fuertes, más felices y más inteligentes.
Y cuando la canasta mágica volvió a casa, todas las verduras bailaban felices. Celebraron su aventura con una fiesta de ensalada, compartiendo risas y alegría. La abuelita, que había estado observando todo en secreto, sonrió con ternura al ver a sus verduras tan felices y útiles. Sabía que la canasta mágica guardaba un tesoro mucho más valioso que las simples verduras: ¡el poder de enseñar y cuidar a los demás!
FIN.
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