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Gratis · elegí una vozMargarita era una mariquita muy especial. Tenía siete puntos negros brillantes sobre su caparazón rojo, pero… ¡no tenía corazón! O al menos, eso creía ella. Todas las demás mariquitas en el jardín la llamaban "Margarita sin Corazón" y, aunque intentaba no prestarles atención, a veces se sentía muy triste y sola.
Un día, Margarita decidió que ya era suficiente. No podía seguir viviendo sintiéndose vacía. "¡Voy a encontrar mi corazón!", se dijo con determinación, y emprendió un viaje a través del jardín.
Primero, se encontró con Don Caracol, un anciano sabio que se arrastraba lentamente sobre una hoja de lechuga. "Don Caracol, ¿sabe dónde puedo encontrar un corazón?", preguntó Margarita con esperanza.
Don Caracol se tomó un momento para pensar, moviendo sus antenas lentamente. "Un corazón, dices… Hmm… Un corazón no se encuentra, pequeña mariquita. Se construye. Busca la bondad en tu interior y la encontrarás en el mundo."
Margarita no entendió muy bien lo que Don Caracol quería decir, pero le dio las gracias y continuó su camino. Después, se topó con un grupo de hormigas muy ocupadas que llevaban migas de pan gigantescas a su hormiguero.
"¡Hormiguitas, hormiguitas!", exclamó Margarita. "¿Saben dónde puedo encontrar un corazón?"
Las hormigas se detuvieron por un segundo, confundidas. Una de ellas, la más grande, respondió: "Un corazón es como el trabajo en equipo. Cuando ayudamos a los demás, nuestro corazón se llena de alegría."
Margarita observó cómo las hormigas volvían a su tarea, colaborando todas juntas. Empezó a comprender un poco más. Tal vez tener un corazón no era algo que se encontraba, sino algo que se sentía al hacer algo bueno por los demás.
Mientras seguía explorando el jardín, escuchó a una oruga llorando desconsoladamente debajo de una rosa. "¿Qué te pasa, pequeña oruga?", preguntó Margarita, acercándose con cuidado.
"Me he perdido y no sé cómo volver a casa con mi mamá", sollozó la oruga.
Margarita sintió un pinchazo en su interior. No era un corazón latiendo, pero era algo parecido. Sintió la necesidad de ayudar a la oruga. "No te preocupes", dijo Margarita con una sonrisa. "Yo te ayudaré a encontrar a tu mamá."
Margarita y la oruga buscaron por todo el jardín. Preguntaron a las abejas, a las arañas y a las mariposas. Finalmente, encontraron a la mamá oruga buscando desesperadamente a su hija. La oruga corrió a abrazar a su mamá, llena de alegría.
"¡Muchas gracias, Margarita!", exclamó la mamá oruga. "Eres muy amable."
Margarita se sintió muy feliz al ver a la oruga reunida con su mamá. Mientras regresaba a su hogar, algo había cambiado en su interior. Ya no se sentía vacía. Se sentía… llena.
Cuando llegó al lugar donde vivían las otras mariquitas, las escuchó hablar. "Ahí viene Margarita sin Corazón", dijo una de ellas.
Pero esta vez, Margarita no se sintió triste. Se acercó al grupo y les dijo: "Puede que no tenga un corazón como el vuestro, pero he aprendido que un corazón se construye ayudando a los demás. He ayudado a una oruga a encontrar a su mamá, y eso me ha hecho muy feliz."
Las otras mariquitas se quedaron mirando a Margarita, sorprendidas. Nunca la habían visto así. Una de ellas, la más joven, se acercó a Margarita y le dijo: "Yo también quiero ayudar a alguien. ¿Me enseñas?"
Margarita sonrió. "¡Claro que sí! Juntas podemos hacer muchas cosas buenas."
Y así, Margarita, la mariquita que creía no tener corazón, se convirtió en la mariquita más querida del jardín. Enseñó a las demás mariquitas el valor de la bondad, la amistad y la ayuda mutua. Y aunque nunca encontró un corazón latiendo en su pecho, descubrió que el verdadero corazón se encuentra en las acciones, en la sonrisa de los demás y en la alegría de hacer el bien.
Con el tiempo, las mariquitas dejaron de llamarla "Margarita sin Corazón". Ahora la llamaban "Margarita Corazón de Oro", porque había demostrado que el amor y la compasión son los tesoros más valiosos que se pueden tener.
Y Margarita, la mariquita que buscaba su corazón, aprendió que lo había tenido todo el tiempo, escondido en su interior, esperando ser descubierto.
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