¡La Sopa Karateca y los Zombis Abuelitos!

¡La Sopa Karateca y los Zombis Abuelitos!

Cuento corto para niños

¡La Sopa Karateca y los Zombis Abuelitos!

El Pato Karateca y su hija Fio preparan una deliciosa sopa de verduras. De repente, ¡unos zombis llegan a su casa! Pero resulta que los zombis tienen un apetito sorprendente y una identidad aún más sorprendente.

A partir de: LA SOPA DEL DOMINGO El pato karateca un hombre pato, alto con cuerpo esbelto, pero fibroso, de pelo rubio oscuro corto y con un jopo hacia el costado derecho, de piel en formas de plumas muy pequeñas de color blanco, sus ojos de color miel y usaba lentes esfumados cuando estaba a la luz del sol; sus manos eran tan filosas que podía cortar hasta el acero mismo. El pato karateca tenía una hija pequeña de unos 3 años de edad, con la piel igual a su papá. Ojos marrones verdosos, pelo rubio dorado largo hasta un poco más que los hombros y con 5 a 6 rizos que parecían remolinos de oro por sus destellos tan brillantes. La pequeña Fio era tan dedicada que siempre ayudaba sus papás a realizar las tareas de la casa, ordenaba con su mamá y cocinaba junto con su papá. Le gustaba mucho la sopa, los fideos con salsa y la pizza. El papá pato karateca estaba con su kimono de color blanco y su cinturón negro haciendo su práctica de todos los días en su gimnasio personal llamado “dojo”. El dojo era un espacio donde realizazba sus practica de karate y su meditación diaria, era un amplio con paredes de madera y papel y un piso con un tapete acolchonado llamado “tatami”, típico japonés. El lugar tenía un pequeño altar a un costado de una de las paredes con su armadura de samurái en un pedestal, un escudo y dos catanas colgadas en la pared cruzadas entre ellas que brillaban como plata. Cuando el pato karateca de hacer su práctica diaria, se coloca al centro de dojo, sentado con las piernas cruzada y empieza a realizar su meditación con los ojos cerrados. En ello abre la puerta su hija Fio y le dice -papá tengo hambre, ya es hora de almorzar, quiero comer una sopa de las que vos haces, esas tan ricas que son para chuparse los dedos -. El papá pato karateca le contesta – Qué buena idea, sí ya es hora de comer, vamos a la cocina para preparar la sopa. Llegaron a la cocina, el papá pato karateca se puso el delantal para no ensuciare el kimono, y comenzó, puso una olla grande con agua para hacer la sopa. Colocó las verduras en la mesada y una tabla, que sólo se usaba para las verduras y no para la carne. El papa pato karateca fue a buscar los cuchillos para cortar las verduras y se dio cuenta que no estaban… - ¿Qué pasó papá?- le dijo a su hija –No están los cuchillos para cortar- y la hija le dice –papá, ¿Cómo vamos a hacer la sopa ahora?. - No te preocupes Fio, tu papá tiene las manos tan afiladas como la espada de Scalibur que usaban los Reyes en la antigüedad, de tanto hacer practicar karate papá aprendió la técnica de la espada con las manos-. – Ahhh neee- contestó Fio como diciendo que sí. – Yo te ayudo a hacer la sopa papá- Con sus manos prodigiosas el papá pato karateca comenzó a cortar las verduras. Tenía dos tipos de zapallo anco y otro inglés, haciendo cortes en cubos y sus movimientos típicos karatecas iba cortando el zapallo gritando -¡kiai!, waaaa- con su sonido característico de corte: sac , sac, sac. Se los dio a Fio y ella los colocaba en la olla que contenía agua. Luego viene el turno de las papas, también cortadas en cubos. sac, sac, sac cortaba papá pato karateca, así con las demás verduras, zanahorias cortadas en bastones como le gustaban a Fio, puerro, repollo, cebollas bien finas y apio. -Es hora de condimentar Fio- le dice papá pato a su hija. Le da la sal y la niña coloca un punado de sal a sopa, un poco de pimienta, unos polvos mágicos de caldo de verduras para que le den sabor, hongos rayados y poco de amor. – Listo ahora a esperar y después comer- dice papá pato. Ahhhhhhh-¡!!!!!! Grita fio mirando por la ventana, papá papá papá mirá ahí vienen…. -¿Quién viene?- dice el papá pato mirando por la ventana – Uhhhhh!!! zombis viene hacia acá no puede ser, tenemos pocos minutos antes de que entren a la casa. Eran dos zombis de color verde oscuro con ojos saltones rojos y amarillos con ropa andrajosa y zapatos rotos que se les veían los dedos de los pies, sus manos sucias y el pelo todos despeinado, arrastrando casi un pie al caminar y con los brazos extendidos hacia adelante, los dos zombis se acercaban a la casa diciendo “comidaaaaaaa” comiiiiidaaaaaa” -Fio te voy a enseñar las técnicas que me enseñaron mis ancestros para combatir a los zombis. - dice papá pato -Cuando entren tenés que hacer así, ¡kiai!, Waaaa, Waaaa - Haciendo movimientos de karate que le enseñaba el papá a su hija, moviendo las manos y brazos de arriba abajo y hacia los costados. La hija copiaba rápidamente todos los movimientos de su papá hasta los mismos gritos, mientras los zombis se acercaban a la casa. -Papá, papá, ahí entraron- dijo Fio -Grrrrr, Grrrrrrr – se escuchan los zombis como gruñen – Comiiiiiidaaaa, comiiiidaaaa.- Papá pato karateca se pone delante de su hija Fio con postura de ataque y delante ellos estaba la sopa que estaba ya cocinada y caliente. Mientras se acercan los zombis gruñendo se acercan más y más, Fio abrazando las piernas de su papá, los zombis se acercan a la olla y dicen – comiiiidaaa, sopaaaaa. Sopppppaaaa, que rica la sopaaa de papa pato- Ehhhhh!!!! Exclama Fio cómo que sopa, papá quiere sopa. – Nooo- dice papá pato te abras confundido nos quieren a nosotros- -Sopaaaa sopaaaa-. Gritan los zombies. El papá pato karateca hace su postura de ataque y lanza su mano hacia la cabeza de uno de uno de los zombis, la agarra la cabeza y lo sacude y en eso el zombi empieza a reírse- juaaa juaaa jajja jajaja . el papá pato también se rie – jajajaja jajaja- agarrándose la pansa de la risa los dos zombis y papá pato karateca. Los zombis se sacas la máscara y eran los abuelos, el abuelo kaca y el abuelo koco. Fio casi asustada pero ahora feliz los abraza a los abuelos vestidos de zombis. Se sientan todos a la mesa después de haberse lavado las manos y toman la sopa pasando el domingo en familia todos felices.

Empezar a leerPublicado el 14/04/2026

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¡La Sopa Karateca y los Zombis Abuelitos!

El pato karateca era un hombre pato, alto con cuerpo esbelto, pero fibroso, de pelo rubio oscuro corto y con un jopo hacia el costado derecho, de piel en formas de plumas muy pequeñas de color blanco, sus ojos de color miel y usaba lentes esfumados cuando estaba a la luz del sol; sus manos eran tan filosas que podía cortar hasta el acero mismo.

El pato karateca tenía una hija pequeña de unos 3 años de edad, con la piel igual a su papá. Ojos marrones verdosos, pelo rubio dorado largo hasta un poco más que los hombros y con 5 a 6 rizos que parecían remolinos de oro por sus destellos tan brillantes. La pequeña Fio era tan dedicada que siempre ayudaba sus papás a realizar las tareas de la casa, ordenaba con su mamá y cocinaba junto con su papá. Le gustaba mucho la sopa, los fideos con salsa y la pizza.

El papá pato karateca estaba con su kimono de color blanco y su cinturón negro haciendo su práctica de todos los días en su gimnasio personal llamado “dojo”. El dojo era un espacio donde realizaba sus prácticas de karate y su meditación diaria, era amplio con paredes de madera y papel y un piso con un tapete acolchonado llamado “tatami”, típico japonés. El lugar tenía un pequeño altar a un costado de una de las paredes con su armadura de samurái en un pedestal, un escudo y dos catanas colgadas en la pared cruzadas entre ellas que brillaban como plata.

Cuando el pato karateca terminó de hacer su práctica diaria, se colocó al centro del dojo, sentado con las piernas cruzadas y empezó a realizar su meditación con los ojos cerrados. En ello abre la puerta su hija Fio y le dice -papá tengo hambre, ya es hora de almorzar, quiero comer una sopa de las que vos haces, esas tan ricas que son para chuparse los dedos -. El papá pato karateca le contesta – Qué buena idea, sí ya es hora de comer, vamos a la cocina para preparar la sopa.

Llegaron a la cocina, el papá pato karateca se puso el delantal para no ensuciarse el kimono, y comenzó, puso una olla grande con agua para hacer la sopa. Colocó las verduras en la mesada y una tabla, que sólo se usaba para las verduras y no para la carne. El papa pato karateca fue a buscar los cuchillos para cortar las verduras y se dio cuenta que no estaban… - ¿Qué pasó papá?- le dijo a su hija –No están los cuchillos para cortar- y la hija le dice –papá, ¿Cómo vamos a hacer la sopa ahora?. - No te preocupes Fio, tu papá tiene las manos tan afiladas como la espada de Scalibur que usaban los Reyes en la antigüedad, de tanto hacer practicar karate papá aprendió la técnica de la espada con las manos-. – Ahhh neee- contestó Fio como diciendo que sí. – Yo te ayudo a hacer la sopa papá-

Con sus manos prodigiosas el papá pato karateca comenzó a cortar las verduras.

Tenía dos tipos de zapallo anco y otro inglés, haciendo cortes en cubos y sus movimientos típicos karatecas iba cortando el zapallo gritando -¡kiai!, waaaa- con su sonido característico de corte: sac , sac, sac. Se los dio a Fio y ella los colocaba en la olla que contenía agua.

Luego viene el turno de las papas, también cortadas en cubos. sac, sac, sac cortaba papá pato karateca, así con las demás verduras, zanahorias cortadas en bastones como le gustaban a Fio, puerro, repollo, cebollas bien finas y apio.

-Es hora de condimentar Fio- le dice papá pato a su hija. Le da la sal y la niña coloca un punado de sal a sopa, un poco de pimienta, unos polvos mágicos de caldo de verduras para que le den sabor, hongos rayados y poco de amor. – Listo ahora a esperar y después comer- dice papá pato.

Ahhhhhhh-¡!!!!!! Grita fio mirando por la ventana, papá papá papá mirá ahí vienen….

-¿Quién viene?- dice el papá pato mirando por la ventana – Uhhhhh!!! zombis vienen hacia acá no puede ser, tenemos pocos minutos antes de que entren a la casa. Eran dos zombis de color verde oscuro con ojos saltones rojos y amarillos con ropa andrajosa y zapatos rotos que se les veían los dedos de los pies, sus manos sucias y el pelo todos despeinado, arrastrando casi un pie al caminar y con los brazos extendidos hacia adelante, los dos zombis se acercaban a la casa diciendo “comidaaaaaaa” comiiiiidaaaaaa”

-Fio te voy a enseñar las técnicas que me enseñaron mis ancestros para combatir a los zombis. - dice papá pato -Cuando entren tenés que hacer así, ¡kiai!, Waaaa, Waaaa - Haciendo movimientos de karate que le enseñaba el papá a su hija, moviendo las manos y brazos de arriba abajo y hacia los costados. La hija copiaba rápidamente todos los movimientos de su papá hasta los mismos gritos, mientras los zombis se acercaban a la casa.

-Papá, papá, ahí entraron- dijo Fio

-Grrrrr, Grrrrrrr – se escuchan los zombis como gruñen – Comiiiiiidaaaa, comiiiidaaaa.-

Papá pato karateca se pone delante de su hija Fio con postura de ataque y delante de ellos estaba la sopa que estaba ya cocinada y caliente. Mientras se acercan los zombis gruñendo se acercan más y más, Fio abrazando las piernas de su papá, los zombis se acercan a la olla y dicen – comiiiidaaa, sopaaaaa. Sopppppaaaa, que rica la sopaaa de papa pato-

Ehhhhh!!!! Exclama Fio cómo que sopa, papá quiere sopa. – Nooo- dice papá pato te abras confundido nos quieren a nosotros-

-Sopaaaa sopaaaa-. Gritan los zombies. El papá pato karateca hace su postura de ataque y lanza su mano hacia la cabeza de uno de uno de los zombis, la agarra la cabeza y lo sacude y en eso el zombi empieza a reírse- juaaa juaaa jajja jajaja . el papá pato también se rie – jajajaja jajaja- agarrándose la pansa de la risa los dos zombis y papá pato karateca. Los zombis se sacas la máscara y eran los abuelos, el abuelo kaca y el abuelo koco. Fio casi asustada pero ahora feliz los abraza a los abuelos vestidos de zombis. Se sientan todos a la mesa después de haberse lavado las manos y toman la sopa pasando el domingo en familia todos felices.

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Publicado el 14/04/2026

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