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Gratis · elegí una vozLa Tía Lili era la tía más querida del Jardín Infantil "Sol Brillante". ¡Todos los niños y niñas la adoraban! Le encantaba jugar con ellos al escondite tras los coloridos árboles del jardín, construir castillos de arena gigantes en el arenero, y cantar canciones con movimientos divertidos que hacían reír a todos a carcajadas. La Tía Lili siempre llegaba a tiempo al jardín. ¡Siempre! Era muy importante para ella estar allí para dar la bienvenida a cada niño con una sonrisa y un abrazo.
Pero un día, algo extraño sucedió. El despertador de la Tía Lili, un pequeño búho azul llamado Búho-Despierta, ¡decidió tomarse unas vacaciones! Normalmente, Búho-Despierta cantaba a las seis de la mañana con su voz aguda y alegre: "¡Cucú, cucú, despierta, Lili, despierta! ¡Es hora de ir al jardín!" Pero esa mañana, reinó el silencio. La Tía Lili, cansada por haber estado jugando a las carreras con los niños el día anterior, durmió profundamente.
Cuando por fin abrió los ojos, vio que el sol ya estaba alto en el cielo. "¡Oh, no!", exclamó. Miró el reloj de pared. ¡Eran las ocho y media! El jardín infantil abría a las ocho. ¡Llegaba tarde! Sintió un vuelco en el corazón. Nunca había llegado tarde.
Se levantó de un salto de la cama, se vistió rápidamente, se lavó la cara con agua fría y corrió a la cocina. Normalmente, se preparaba un delicioso desayuno con fruta fresca y yogur, pero hoy no tenía tiempo. Agarró una manzana y salió corriendo de casa.
Mientras corría por la calle, pensaba en los niños. Seguro que estaban preguntando por ella. Seguro que estaban tristes porque no estaba allí para jugar con ellos. Se imaginaba a Sofía, que siempre le pedía que le leyera cuentos de princesas, y a Mateo, que siempre quería jugar al fútbol con ella.
Por suerte, el jardín infantil no estaba lejos. Cuando llegó, jadeando y sudando, vio a la Directora Elena esperándola en la puerta. La Directora Elena era una mujer muy amable, pero también muy estricta con la puntualidad.
"¡Lili, qué alegría verte!", dijo la Directora Elena con una sonrisa. "Estábamos preocupados. ¿Estás bien?"
La Tía Lili le explicó lo que había pasado con Búho-Despierta y cómo se había quedado dormida. La Directora Elena escuchó atentamente y luego le dijo: "No te preocupes, Lili. A todos nos puede pasar. Lo importante es que estás aquí ahora. Los niños te están esperando".
La Tía Lili entró en el jardín infantil y fue recibida con gritos de alegría. Sofía corrió a abrazarla y Mateo le ofreció su pelota de fútbol. Todos los niños estaban felices de verla. La Tía Lili se sintió aliviada y feliz. Se unió a los juegos y se olvidó del susto de la mañana.
Ese día, la Tía Lili aprendió una valiosa lección: todos cometemos errores, pero lo importante es aprender de ellos. Decidió que, aunque Búho-Despierta era muy útil, también debía poner una alarma en su teléfono móvil por si acaso.
Unas semanas después, la Tía Lili se sintió un poco mal. Tenía dolor de garganta y le dolía la cabeza. Se dio cuenta de que estaba enferma. Sabía que no podía ir al jardín infantil. No quería contagiar a los niños.
La Tía Lili nunca se iba de viaje si estaba enferma. Sabía que lo más importante era cuidarse y recuperarse para poder volver a jugar con los niños. Llamó a la Directora Elena y le explicó que se sentía mal y que no podría ir a trabajar. La Directora Elena le dijo que no se preocupara y que se quedara en casa descansando.
La Tía Lili se quedó en su casa, descansando en su cama con una taza de té caliente y una pila de libros. Vio dibujos animados en la televisión y durmió mucho. Sabía que era importante descansar para recuperarse pronto.
Los niños del jardín infantil la extrañaron mucho. Sofía le hizo un dibujo de una princesa con una corona brillante y Mateo le envió un mensaje de video deseándole una pronta recuperación. La Tía Lili se sintió muy agradecida por el cariño de los niños.
Después de unos días de descanso, la Tía Lili se sintió mucho mejor. Ya no le dolía la garganta ni la cabeza. Estaba lista para volver al jardín infantil. Cuando llegó, los niños la recibieron con un gran abrazo colectivo. Estaban muy contentos de tenerla de vuelta.
La Tía Lili aprendió otra lección importante: es importante cuidarse y descansar cuando uno está enfermo. Así, podría volver a jugar con los niños con toda su energía y alegría. Y Búho-Despierta, desde entonces, nunca más se tomó vacaciones sin avisar. La Tía Lili, los niños y Búho-Despierta vivieron felices para siempre, jugando, cantando y aprendiendo juntos en el Jardín Infantil "Sol Brillante".
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