Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozLulú era una mariquita muy feliz que vivía en un jardín lleno de flores de todos los colores. Le encantaba volar de pétalo en pétalo, saludar a las abejas y jugar al escondite entre las hojas de las fresas. Pero un día, Lulú se despertó con una sensación extraña. Se miró en el reflejo de una gota de rocío y... ¡oh, no! ¡Sus lunares habían desaparecido!
Lulú se sintió terriblemente triste. Sin sus lunares, pensaba que ya no era la misma mariquita. "¡Soy una mariquita sin chiste!", exclamó, y una lágrima rodó por su mejilla. Decidió buscar ayuda en sus amigos del jardín.
Primero, fue a ver a Rosita, la oruga glotona. "Rosita, ¡he perdido mis lunares! ¿Qué puedo hacer?", preguntó Lulú con voz temblorosa.
Rosita, que estaba mordisqueando una hoja de lechuga, la miró con atención. "¡Mmm! ¡Ya sé! Podríamos pintarte algunos lunares. Tengo pintura de bayas de todos los colores", dijo Rosita con entusiasmo.
Así que Rosita pintó a Lulú con lunares rojos, amarillos, azules y verdes. Lulú se miró en otra gota de rocío, pero no se sentía bien. Los lunares de colores eran bonitos, pero no eran sus lunares. Se sentía como si llevara un disfraz.
"Gracias, Rosita, pero no creo que esto funcione", dijo Lulú con un suspiro.
Luego, Lulú fue a ver a Don Sapo, un sapo viejo y sabio que vivía debajo de una seta gigante. "Don Sapo, ¡he perdido mis lunares! ¿Tiene alguna idea?", preguntó Lulú.
Don Sapo se rascó la cabeza con una pata. "¡Hum! ¡Lunares! ¡Ya sé! Podríamos pegarte algunos botones. Tengo una colección muy grande", dijo Don Sapo con una sonrisa.
Don Sapo pegó a Lulú botones de todos los tamaños y formas. Lulú se miró de nuevo, pero seguía sintiéndose rara. Los botones eran bonitos, pero eran demasiado pesados y no le dejaban volar bien. Además, ¡hacían cosquillas!
"Gracias, Don Sapo, pero creo que los botones no son lo mío", dijo Lulú con tristeza.
Lulú se sentía cada vez más desanimada. Caminó hasta una flor de lavanda y se sentó a llorar. De repente, sintió que alguien se posaba suavemente en su cabeza. Era Doña Mariposa, una mariposa muy sabia y elegante.
"¿Qué te pasa, pequeña Lulú?", preguntó Doña Mariposa con voz suave.
Lulú le contó su problema. "He perdido mis lunares y no sé qué hacer. Ya no me siento como yo misma", dijo Lulú entre sollozos.
Doña Mariposa sonrió con dulzura. "Querida Lulú, a veces las cosas no son lo que parecen. ¿Estás segura de que has perdido tus lunares?", preguntó Doña Mariposa.
Lulú asintió con la cabeza. "¡Claro que estoy segura! Me he mirado muchas veces y no están", dijo Lulú.
Doña Mariposa se acercó a Lulú y le dijo con voz suave: "Mírate bien, Lulú. A veces, cuando nos sentimos tristes o inseguros, nos escondemos a nosotros mismos, incluso nuestros propios lunares. Quizás tus lunares no se han ido, sino que se han escondido porque tú no te sientes bien contigo misma".
Lulú se quedó pensando en las palabras de Doña Mariposa. Se dio cuenta de que era verdad. Desde que había perdido sus lunares, solo se había concentrado en lo que le faltaba y se había olvidado de todo lo bueno que tenía.
Respiró hondo y decidió intentarlo. Se dijo a sí misma: "Soy Lulú, una mariquita valiente y divertida, con o sin lunares. Me quiero tal como soy".
Y entonces, ¡algo mágico sucedió! Lentamente, uno a uno, los lunares de Lulú comenzaron a reaparecer. Primero, un pequeño punto negro, luego otro, y otro más, hasta que Lulú volvió a tener todos sus lunares brillantes y relucientes.
Lulú se sintió inmensamente feliz. Saltó de alegría y abrazó a Doña Mariposa. "¡Tenías razón! Mis lunares no se habían ido, solo se habían escondido", exclamó Lulú.
Doña Mariposa sonrió. "Siempre has tenido tus lunares, Lulú. Solo necesitabas recordarlo", dijo Doña Mariposa.
Lulú aprendió una valiosa lección ese día. Aprendió que lo más importante es aceptarse y quererse a uno mismo, tal como es. Y que la verdadera belleza viene de adentro, mucho más que cualquier lunar.
Desde ese día, Lulú volvió a ser la mariquita feliz y juguetona de siempre. Voló de flor en flor, saludó a las abejas y jugó al escondite con sus amigos. Y cada vez que se sentía un poco triste, recordaba las palabras de Doña Mariposa y sonreía, sabiendo que sus lunares siempre estarían ahí, esperando a que ella los dejara brillar.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

El Ratón y el Queso de Oro
Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La Semana del Aprendizaje en Reque
Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



