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Gratis · elegí una vozLuna Lunita vivía sola en la Luna. No era una Luna como la que vemos desde la Tierra, grande y redonda. Era una Luna pequeña, del tamaño de una sandía, con cráteres que parecían sonrisas tímidas. Luna Lunita tenía el pelo hecho de polvo de estrellas, ojos brillantes como diamantes y una risa que resonaba en el vacío del espacio. Su casa era un cráter grande, tapizado con musgo lunar suave como terciopelo.
Todos los días, Luna Lunita se despertaba con el suave brillo del sol lejano. Se estiraba, bostezaba y salía a regar su jardín. No era un jardín de flores terrestres, ¡claro que no! Era un jardín de estrellas. Estrellas pequeñas, medianas y grandes, de todos los colores imaginables: rojas como fresas, azules como el mar, amarillas como el sol, y verdes como... ¡bueno, como nada que Luna Lunita conociera en la Tierra!
Luna Lunita las regaba con jugo de cometa, un líquido dulce y brillante que recogía con una cuchara hecha de piedra lunar. El jugo de cometa hacía que las estrellas florecieran aún más, llenando la Luna con un resplandor mágico. Le encantaba cantarles canciones de cuna a las estrellas, melodías suaves que inventaba sobre la marcha. Las estrellas parecían disfrutarlo, porque brillaban con más fuerza cuando ella cantaba.
Un día, mientras regaba una estrella morada particularmente brillante, Luna Lunita escuchó un sollozo. Era un sollozo suave, como el susurro del viento. Curiosa, siguió el sonido hasta que llegó a un pequeño cráter oscuro. Allí, acurrucada, estaba una estrella diminuta, temblando.
"¿Qué te pasa, estrellita?" preguntó Luna Lunita, con su voz suave como la brisa lunar.
La estrellita levantó sus ojitos llenos de lágrimas. "Me he perdido," dijo con voz temblorosa. "Me separé de mi constelación y no sé cómo volver."
Luna Lunita sintió mucha pena por la estrellita. Sabía lo importante que era para una estrella estar con su constelación. "No te preocupes," dijo Luna Lunita con determinación. "Te ayudaré a encontrar tu camino."
Así comenzó la aventura de Luna Lunita y la estrellita perdida. Primero, buscaron en todos los cráteres de la Luna, mirando debajo de las rocas lunares y detrás de las estrellas más grandes. Luego, decidieron salir de la Luna y explorar el espacio. Luna Lunita construyó un pequeño cohete con una tetera vieja y alas hechas de hojas de repollo espacial (¡muy resistentes, por cierto!).
Volando por el espacio, Luna Lunita y la estrellita preguntaron a todos los planetas que encontraban si habían visto la constelación de la estrellita. Preguntaron a Marte, a Júpiter, a Saturno y hasta al mismísimo Sol. Pero nadie había visto la constelación perdida.
Luna Lunita empezaba a sentirse desanimada. ¿Cómo iba a ayudar a la estrellita a volver a casa? Justo cuando estaba a punto de rendirse, escuchó una música suave y melodiosa. La música venía de una nebulosa brillante y colorida.
"¡Vamos!" dijo Luna Lunita a la estrellita. "Tal vez allí sepan algo."
Al acercarse a la nebulosa, vieron a un grupo de estrellas bailando y cantando. Eran las estrellas de la constelación de la estrellita perdida.
"¡Mamá! ¡Papá!" gritó la estrellita, y salió corriendo hacia sus padres, que la abrazaron con fuerza.
Luna Lunita sintió una gran alegría al ver a la estrellita reunida con su familia. Las estrellas de la constelación le agradecieron a Luna Lunita por su ayuda y la invitaron a unirse a su baile. Luna Lunita bailó y cantó con las estrellas hasta que el sol salió en la Tierra.
Cuando llegó el momento de volver a la Luna, Luna Lunita se sintió un poco triste de dejar a sus nuevos amigos. Pero sabía que siempre los recordaría. Y la estrellita perdida, ahora felizmente reunida con su constelación, prometió visitar a Luna Lunita en la Luna cada vez que pasaran cerca.
De vuelta en su pequeño jardín de estrellas, Luna Lunita se sentía más feliz que nunca. Había ayudado a una estrellita a volver a casa, y había hecho nuevos amigos en el espacio. Y ahora, cada vez que regaba sus estrellas, Luna Lunita les contaba la historia de su aventura, y las estrellas brillaban aún más, como si estuvieran celebrando la amistad y la bondad en el universo.
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