Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozHabía una vez una niña llamada Luna, que vivía en un barrio lleno de árboles, colores y risas. A Luna le encantaba dibujar estrellas fugaces con crayones brillantes, correr con su perro Bruno por el parque lleno de hojas crujientes y escuchar los cuentos mágicos de su abuelita cada noche, historias de hadas y dragones amigables que vivían en las nubes.
Un día, en la escuela Arcoíris, la maestra Margarita, con su sonrisa cálida como el sol de la mañana, habló de algo muy importante. Su voz era suave pero firme:
—Todos tenemos un cuerpo que nos pertenece como un tesoro valioso —dijo—, y nadie, absolutamente nadie, puede tocarlo si nosotros no queremos. Imaginen que su cuerpo es un jardín secreto, y solo ustedes deciden quién puede entrar.
Luna prestó mucha atención, sus ojos grandes y curiosos brillando como las estrellas que tanto le gustaba dibujar. Nunca había pensado en su cuerpo de esa manera.
—Si algo te hace sentir incómoda o rara, como si tuvieras una mariposa atrapada en el estómago o como si una nube gris cubriera tu sol interior, debes contarlo a un adulto en quien confíes —continuó la maestra Margarita—. Hay secretos que no se deben guardar, secretos que te hacen sentir triste o asustado. Esos secretos son como piedras pesadas que no te dejan volar.
Esa noche, Luna pensó mucho en lo que había escuchado en la escuela. Mientras Bruno roncaba suavemente a sus pies y la luz de la luna entraba por la ventana, recordó que un vecino, el señor Esteban, que vivía dos casas más allá, a veces la abrazaba muy fuerte cuando la veía jugar en el parque. Sus abrazos la hacían sentir rara, como si tuviera cosquillas incómodas por todo el cuerpo. Una vez, después de darle un caramelo de fresa, le dijo:
—No le cuentes a nadie de nuestros abrazos, Luna. Este será nuestro secreto especial. Será como nuestro juego secreto, ¿de acuerdo?
Luna no se había sentido bien con eso. Su corazón latía un poco más rápido y sus mejillas se ponían rojas. Pero como el señor Esteban era un adulto, y siempre parecía tan amable, pensó que tal vez estaba bien guardar ese secreto. Ahora, después de la clase de la maestra Margarita, sabía en su corazón que no lo era. El secreto se sentía como una pequeña espina clavada en su dedo.
Al día siguiente, después de desayunar un tazón de cereal con forma de estrellas, Luna fue con su abuelita Rosa, que estaba sentada en su mecedora, tejiendo una bufanda color arcoíris. Con voz temblorosa, pero decidida, Luna le dijo:
—Abuelita, tengo un secreto que no quiero guardar más. Me hace sentir mal por dentro, como si tuviera un nudo en el estómago y no pudiera respirar bien.
Su abuelita Rosa, con sus ojos llenos de amor y sabiduría, dejó caer las agujas de tejer y abrazó a Luna con cariño. Su abrazo era cálido y reconfortante, como un abrazo de oso.
—Gracias por confiar en mí, mi pequeña estrella —le respondió su abuelita—. Hiciste lo correcto al contármelo. No estás sola, nunca lo estarás. Te creo y te ayudaré a que te sientas segura.
Juntas, de la mano, fueron a hablar con la maestra Margarita en la escuela Arcoíris. La maestra Margarita las escuchó con atención y luego llamó a los padres de Luna. Juntos, los adultos que cuidaban de Luna, decidieron hablar con otras personas que protegían a los niños de su barrio, personas que se encargaban de que todos los niños se sintieran seguros y amados.
Luna se sintió segura y protegida, como si estuviera envuelta en una manta suave y cálida. Aprendió que nadie, ni siquiera un adulto, tiene derecho a hacerle daño, y que siempre, siempre, puede pedir ayuda. Descubrió que hablar sobre sus sentimientos era como abrir una ventana para que entrara la luz del sol.
Después de un tiempo, el señor Esteban ya no pudo abrazar a otros niños de esa manera. Aprendió que los abrazos deben ser siempre consentidos y que los secretos que hacen sentir mal a los niños nunca deben ser guardados.
Desde entonces, Luna, con su valentía y su corazón brillante, ayudó a otros niños a entender que su cuerpo es especial, como un regalo precioso, que pueden decir "no" si algo no les gusta, y que contar lo que sienten no es ser chismoso ni acusar a nadie… ¡es ser valiente, como un superhéroe que usa su voz para protegerse a sí mismo y a los demás!. Luna se convirtió en una pequeña embajadora de la seguridad, enseñando a sus amigos que la valentía está en hablar y buscar ayuda cuando se necesita. Y así, Luna siguió dibujando estrellas, corriendo con Bruno y escuchando los cuentos de su abuelita, sabiendo que su voz tenía poder y que siempre estaría rodeada de amor y protección.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

La aventura de Samir y Adriel
Samir y Adriel, dos hermanos inseparables, descubren que enfrentando desafíos juntos pueden alcanzar grandes logros. A través de valentía y cooperación, demuestran que la unión hace la fuerza.

El rescate del Titanic Robot
En un país lejano, el sargento Martín y sus valientes soldados son ayudados por Titanic Robot para salvar vidas y proteger su nación.

El cardenal valiente en La Arboleda
En el bosque de La Arboleda, Copete Rojo, un cardenal valiente, recibe ayuda del sabio búho para escapar de peligro.

Defensores del océano
Medusita, una medusa preocupada por los animales marinos, busca justicia y ayuda de sus amigos para enfrentar a la humanidad. Con valentía y perseverancia, organizan un evento que inspira a los humanos a proteger el océano. Juntos logran cambios positivos y aprenden la importancia de cuidar nuestro planeta.

La puerta mágica y la bruja malvada
Tres amigas descubren una puerta mágica que las lleva a un mundo encantado donde enfrentan a una bruja malvada.

El misterio del Obelisco de Buenos Aires
El famoso detective Show resuelve el misterioso robo del Obelisco de Buenos Aires con astucia y valentía, ganándose la admiración de todos.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



