Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
Martín tenía dos años y un mundo lleno de juguetes brillantes en casa. Le encantaba jugar con sus bloques de madera, hacer torres altísimas que luego derrumbaba con una risita. También le gustaba abrazar a su oso de peluche, Tito, que siempre estaba ahí para escucharlo. Pero un día, algo nuevo iba a pasar. Martín iba a ir a la guardería.
Al principio, la idea no le hizo mucha gracia. "¡No quiero!" decía, aferrándose a la pierna de su mamá. "¡Quiero jugar con Tito!" Su mamá le explicó que la guardería era un lugar mágico, lleno de amigos y de juegos nuevos. "¡Será una aventura, Martín!", le prometió, con una sonrisa.
El primer día, Martín se sintió muy pequeño en la puerta de la guardería. Había muchos niños y niñas, corriendo y riendo. La señorita Ana, una maestra con una voz suave y un delantal lleno de colores, se acercó a él. "¡Hola, Martín! ¡Bienvenido!" le dijo, ofreciéndole su mano. Martín la miró con sus grandes ojos marrones y tímidamente le dio la mano.
La señorita Ana lo llevó a una sala llena de juguetes. Había una casita de muñecas, un tren de madera, y un montón de pinturas y pinceles. Martín se quedó mirando, un poco abrumado. "¿Quieres pintar?" le preguntó la señorita Ana. Martín asintió con la cabeza. Le encantaba pintar. En casa, hacía garabatos de colores que su mamá siempre pegaba en la nevera.
La señorita Ana le puso un babero grande y le dio un pincel. Martín eligió el color azul, su favorito. Empezó a pintar en un papel grande. Primero, hizo un círculo. Luego, le añadió unas líneas. "¡Un sol!" exclamó la señorita Ana. Martín sonrió. Le gustaba hacer soles. Después, pintó unas nubes gordas y esponjosas, y un río azul brillante.
Mientras pintaba, otro niño se acercó. Se llamaba Lucas y tenía un coche rojo en la mano. "¿Quieres jugar conmigo?" le preguntó Lucas. Martín lo miró. Nunca había jugado con Lucas. En casa, siempre jugaba solo con Tito. Pero la señorita Ana le animó: "¡Claro que sí, Martín! ¡Jugar con amigos es muy divertido!".
Martín dejó el pincel y cogió el coche rojo de Lucas. Empezaron a correr por la sala, haciendo ruidos de coches. "¡Brum, brum!" gritaban, riendo a carcajadas. Jugaron hasta que sonó una campanita. "¡Es la hora de comer!" anunció la señorita Ana.
Martín y Lucas se sentaron juntos en una mesa pequeña. La señorita Ana les sirvió un plato de puré de zanahoria. A Martín no le gustaba mucho el puré de zanahoria. En casa, siempre ponía mala cara cuando su mamá se lo daba. Pero Lucas estaba comiendo con tanto gusto que Martín decidió probarlo. Y, sorprendentemente, ¡le gustó! Tal vez la zanahoria sabía mejor cuando se comía con un amigo.
Después de comer, era la hora de la siesta. Martín no tenía sueño. Echaba de menos a Tito. Se acordaba de sus bloques de madera y de las torres que hacía en casa. La señorita Ana lo vio triste y se acercó a él. "¿Estás cansado, Martín?" le preguntó. Martín negó con la cabeza. "¿Echas de menos a Tito?" Martín asintió. La señorita Ana le sonrió. "No te preocupes, Martín. Tito te está esperando en casa. Y mañana, podrás volver a jugar con él y con Lucas aquí en la guardería."
La señorita Ana le dio un peluche pequeño, un conejito blanco. Martín lo abrazó con fuerza y cerró los ojos. Poco a poco, se quedó dormido. Soñó con soles azules, nubes gordas y ríos brillantes. Soñó con coches rojos y puré de zanahoria que sabía a gloria. Soñó con la señorita Ana y con Lucas, su nuevo amigo.
Cuando se despertó, su mamá estaba en la puerta esperándolo. Martín corrió hacia ella y la abrazó. "¡Mamá, me lo he pasado muy bien!" exclamó. "¡He pintado un sol azul y he jugado con Lucas! ¡Y el puré de zanahoria estaba delicioso!" Su mamá sonrió. Sabía que Martín había tenido una gran aventura en la guardería.
De camino a casa, Martín le contó a su mamá todo lo que había hecho. Le habló del tren de madera, de la casita de muñecas y de los colores brillantes que había en la sala. Le contó que Lucas era muy divertido y que la señorita Ana era muy amable. Su mamá lo escuchó atentamente, feliz de ver a su hijo tan contento.
Al llegar a casa, Martín corrió a buscar a Tito. Lo abrazó con fuerza y le dijo: "¡Tito, hoy he tenido una gran aventura! ¡He hecho un nuevo amigo y he descubierto que la guardería es un lugar mágico!". Tito, como siempre, no dijo nada. Pero Martín sabía que Tito estaba feliz de verlo tan contento. Y Martín, esa noche, durmió profundamente, soñando con todas las aventuras que le esperaban en la guardería.
Al día siguiente, Martín corrió a la guardería sin dudarlo. Ya no tenía miedo. Sabía que allí le esperaban amigos, juegos y muchas aventuras de colores.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El arquero valiente
Juan, un niño tímido y apasionado por el fútbol, se une a un partido con otros niños y propone jugar con un arquero menos. Aunque el juego termina empatado, Juan aprende la importancia de divertirse y compartir momentos con los demás.

El monstruo de las emociones
Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

El pajarito herido
Catalina y Martina descubren un pajarito herido en el jardín de su abuela. Deciden cuidarlo y aprender sobre la importancia de ayudar a los animales necesitados.

El Zorro Gourmet
La historia de Zorrito, un zorro que sueña con probar la mejor comida del mundo en el prestigioso restaurante Ratatuy de París. A lo largo de su aventura, descubre que la verdadera pasión y dedicación son más valiosas que el dinero, y que con esfuerzo y creatividad se pueden alcanzar los sueños.

La Promesa Perfecta
En un salón de escuela dominical, los niños aprenden sobre la caída de la humanidad a través de la historia de Adán y Eva, y las promesas de esperanza dadas por Dios a lo largo del tiempo, hasta el nacimiento de Jesús. Con un enfoque en compartir amor y bondad, los pequeños se inspiran a hacer promesas en su propia vida.

La puerta secreta del Área 51
Tres amigos descubren una puerta secreta en el Área 51, donde conocen a un amigable robot que les enseña ciencia y tecnología.

La misión celestial de Aurora y Mateo
"Aurora y Mateo: Los Mensajeros del Cielo" cuenta la historia de una niña y un duende que llevan alegría a todos.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



