Cuento corto para niños

Nara y el Secreto del Graphorn Triste

Nara y Newt visitan el Ministerio de Magia para evaluar una criatura, pero descubren que está siendo maltratada y separada de sus crías. Nara confronta a los funcionarios y, con la ayuda de Esmée, una aurora, logran liberar al Graphorn y a sus bebés, exponiendo la injusticia del sistema.

A partir de: El Ministerio de Magia olía a pergamino viejo, a tinta fresca y a nervios encerrados. Nara caminaba junto a Newt por el pasillo principal, con el eco de sus pasos rebotando entre columnas y retratos encantados que murmuraban cosas que nadie quería escuchar. —Dijeron que era algo rápido —murmuró ella, con los brazos cruzados—. Evaluar a una criatura en observación y entregar un informe. Fácil, ¿no? —Eso dijeron —respondió Newt, sin mucho entusiasmo. Tomaron el ascensor mágico que subía dando tirones y que parecía funcionar más por voluntad que por hechizo. Nara miraba el techo como si esperara que se cayera en cualquier momento. Cuando llegaron al piso correspondiente, bajaron en silencio. Iban cruzando el pasillo hacia la oficina indicada cuando una conversación al otro lado de una puerta entreabierta les hizo detenerse. Una voz masculina hablaba con evidente molestia. —…ya le dije que si sigue comportándose así, la trasladaremos al área de contención mágica. No podemos correr riesgos, ¿entiende? —Pero señor Bletchley, solo estaba acurrucada… y llorando —dijo una voz femenina, más bajita. Newt se detuvo. Nara también. Intercambiaron una mirada rápida, como si ambos hubieran recibido una alerta invisible. No necesitaron decir nada. Se colocaron a un lado de la puerta, fingiendo leer un cartel colgado en la pared. Al interior, el funcionario siguió hablando, sin notar su presencia. Lo que escucharon fue suficiente. Cuando la secretaria salió, con una carpeta bajo el brazo y la mirada baja, Nara dio un paso hacia adelante. Se alisó la capa y golpeó suavemente la puerta antes de entrar sin esperar respuesta. —¿Y desde cuándo se considera un peligro que una criatura esté triste? —preguntó, alzando la voz lo justo. No gritó, pero su tono bastó para congelar el aire de la oficina. El funcionario Bletchley, un mago de mediana edad con cara pálida y túnica arrugada, se removió incómodo en su silla, evitando su mirada. Varios papeles flotaban a su alrededor, pero ninguno parecía tener una respuesta que lo salvara. —No es cuestión de tristeza, señorita Longbottom —balbuceó—. El protocolo indica que si se detectan comportamientos erráticos— —¿Acurrucarse y llorar le parece errático? —interrumpió Nara, con un desdén tan evidente que la pregunta se contestaba sola. Newt estaba a su lado, con las manos en los bolsillos del abrigo, sin decir nada. Había intentado explicarlo con calma minutos antes, pero su palabra valía poco si no venía acompañada de una amenaza o de un apellido importante. —No está sola —añadió Nara—. Tiene crías. Y ustedes las tienen encerradas en otra sala. —La madre está bajo observación, nada más —se defendió el hombre—. El Ministerio tiene derecho a intervenir cuando una criatura mágica representa un riesgo— —O cuando quiere evitar un escándalo —cortó ella—. Porque claro, si se descubre que ustedes mismos separaron a una criatura de sus crías sin evaluación previa, el Departamento de Regulación se les cae encima. Él tragó saliva, consciente de que tenía las de perder. —La criatura fue entregada por un ciudadano preocupado por la seguridad mágica… —Un soplón —replicó Nara—. Quiere deshacerse de lo que hay cerca de su terreno para poder venderlo mejor. Lo sabemos. Él lo sabe. Y ustedes también lo saben. Newt bajó la mirada apenas, pero sus labios se curvaron sutilmente. Nara no necesitaba ayuda para incomodar a la gente con la verdad. No era la primera vez que estaban en ese edificio. El Ministerio llevaba años tanteándola: ofreciéndole puestos fijos, una oficina, estabilidad. Pero ella siempre decía que no. Lo suyo eran las misiones temporales, las llamadas de última hora, los casos que nadie quería tocar. Si aceptaba, era porque valía la pena, porque pagaban bien… o porque algo no le cuadraba. Y esa, claramente, era una de esas veces. Una voz intervino desde la puerta: —Ya basta. Esmée Rosier entró sin pedir permiso, con paso seguro y mirada afilada. Llevaba el uniforme de aurora perfectamente arreglado, con una carpeta sujeta bajo el brazo. Su mirada recorrió la escena: primero Nara, luego Newt, y por último Bletchley. —El Jefe de Aurores me pidió que revisara este caso. Lo haré ahora mismo. Bletchley abrió la boca para protestar, pero la mirada de Esmée bastó para cerrársela. —Según este informe preliminar —dijo, hojeando con rapidez—, clasificaron erróneamente a la criatura como una Quimera. Pero no lo es. Se trata de un Graphorn, hembra adulta, herida y en estado de defensa. Es una especie protegida y extremadamente sensible a la separación de sus crías. Eso debió ser lo primero que notaron. —Eso mismo dijimos. Literal —murmuró Nara, más para ella que para los demás. —Lo sé. Pero a diferencia de ustedes, yo tengo acceso directo a los documentos. Newt frunció ligeramente el ceño, pero no replicó. Esmée no lo decía con arrogancia. Era simplemente así: directa, breve, y con cero ganas de explicar más de lo necesario. —Haré un informe inmediato para liberar a la madre y a sus crías —añadió, mirando de reojo al funcionario, que ahora estaba casi gris—. También solicitaré una revisión completa del área de clasificación. Ya es la tercera vez que se comete un error así este mes. —Gracias, Esmée —dijo Newt, en voz baja. —No lo hago por ustedes —respondió ella, sin mirarlo—. Lo hago porque si esta criatura moría aquí, mi turno se alargaría dos horas resolviendo explicaciones para el Departamento de Accidentes. El silencio fue incómodo, pero nadie la contradijo. Nara la siguió con la mirada mientras se alejaba hacia la puerta. La carpeta seguía sujeta bajo su brazo, como si no pensara soltarla hasta asegurarse de que todo quedara resuelto de una vez. El funcionario no dijo nada. Solo bajó la mirada, visiblemente incómodo. Nara se acomodó la capa con tranquilidad, como si la discusión nunca hubiera ocurrido. Dio un paso hacia la puerta y se detuvo apenas un segundo. —Con su permiso. La próxima vez, escuche antes de que le griten. Lo dijo con serenidad, sin prisa, como una recomendación más que un reproche. Y salió. Newt la siguió sin decir nada, cerrando la puerta tras ellos.

Empezar a leerPublicado el 14/04/2026

Escuchá este cuento

Gratis · elegí una voz
0:000:00

El Ministerio de Magia olía a pergamino viejo, a tinta fresca y a nervios encerrados. Nara caminaba junto a Newt por el pasillo principal, con el eco de sus pasos rebotando entre columnas y retratos encantados que murmuraban cosas que nadie quería escuchar.

—Dijeron que era algo rápido —murmuró ella, con los brazos cruzados—. Evaluar a una criatura en observación y entregar un informe. Fácil, ¿no?

—Eso dijeron —respondió Newt, sin mucho entusiasmo.

Tomaron el ascensor mágico que subía dando tirones y que parecía funcionar más por voluntad que por hechizo. Nara miraba el techo como si esperara que se cayera en cualquier momento.

Cuando llegaron al piso correspondiente, bajaron en silencio. Iban cruzando el pasillo hacia la oficina indicada cuando una conversación al otro lado de una puerta entreabierta les hizo detenerse. Una voz masculina hablaba con evidente molestia.

—…ya le dije que si sigue comportándose así, la trasladaremos al área de contención mágica. No podemos correr riesgos, ¿entiende?

—Pero señor Bletchley, solo estaba acurrucada… y llorando —dijo una voz femenina, más bajita.

Newt se detuvo. Nara también. Intercambiaron una mirada rápida, como si ambos hubieran recibido una alerta invisible. No necesitaron decir nada.

Se colocaron a un lado de la puerta, fingiendo leer un cartel colgado en la pared. Al interior, el funcionario siguió hablando, sin notar su presencia. Lo que escucharon fue suficiente.

Cuando la secretaria salió, con una carpeta bajo el brazo y la mirada baja, Nara dio un paso hacia adelante. Se alisó la capa y golpeó suavemente la puerta antes de entrar sin esperar respuesta.

—¿Y desde cuándo se considera un peligro que una criatura esté triste? —preguntó, alzando la voz lo justo. No gritó, pero su tono bastó para congelar el aire de la oficina.

El funcionario Bletchley, un mago de mediana edad con cara pálida y túnica arrugada, se removió incómodo en su silla, evitando su mirada. Varios papeles flotaban a su alrededor, pero ninguno parecía tener una respuesta que lo salvara.

—No es cuestión de tristeza, señorita Longbottom —balbuceó—. El protocolo indica que si se detectan comportamientos erráticos—

—¿Acurrucarse y llorar le parece errático? —interrumpió Nara, con un desdén tan evidente que la pregunta se contestaba sola.

Newt estaba a su lado, con las manos en los bolsillos del abrigo, sin decir nada. Había intentado explicarlo con calma minutos antes, pero su palabra valía poco si no venía acompañada de una amenaza o de un apellido importante.

—No está sola —añadió Nara—. Tiene crías. Y ustedes las tienen encerradas en otra sala.

—La madre está bajo observación, nada más —se defendió el hombre—. El Ministerio tiene derecho a intervenir cuando una criatura mágica representa un riesgo—

—O cuando quiere evitar un escándalo —cortó ella—. Porque claro, si se descubre que ustedes mismos separaron a una criatura de sus crías sin evaluación previa, el Departamento de Regulación se les cae encima.

Él tragó saliva, consciente de que tenía las de perder.

—La criatura fue entregada por un ciudadano preocupado por la seguridad mágica…

—Un soplón —replicó Nara—. Quiere deshacerse de lo que hay cerca de su terreno para poder venderlo mejor. Lo sabemos. Él lo sabe. Y ustedes también lo saben.

Newt bajó la mirada apenas, pero sus labios se curvaron sutilmente. Nara no necesitaba ayuda para incomodar a la gente con la verdad.

No era la primera vez que estaban en ese edificio. El Ministerio llevaba años tanteándola: ofreciéndole puestos fijos, una oficina, estabilidad. Pero ella siempre decía que no. Lo suyo eran las misiones temporales, las llamadas de última hora, los casos que nadie quería tocar. Si aceptaba, era porque valía la pena, porque pagaban bien… o porque algo no le cuadraba.

Y esa, claramente, era una de esas veces.

Una voz intervino desde la puerta:

—Ya basta.

Esmée Rosier entró sin pedir permiso, con paso seguro y mirada afilada. Llevaba el uniforme de aurora perfectamente arreglado, con una carpeta sujeta bajo el brazo. Su mirada recorrió la escena: primero Nara, luego Newt, y por último Bletchley.

—El Jefe de Aurores me pidió que revisara este caso. Lo haré ahora mismo.

Bletchley abrió la boca para protestar, pero la mirada de Esmée bastó para cerrársela.

—Según este informe preliminar —dijo, hojeando con rapidez—, clasificaron erróneamente a la criatura como una Quimera. Pero no lo es. Se trata de un Graphorn, hembra adulta, herida y en estado de defensa. Es una especie protegida y extremadamente sensible a la separación de sus crías. Eso debió ser lo primero que notaron.

—Eso mismo dijimos. Literal —murmuró Nara, más para ella que para los demás.

—Lo sé. Pero a diferencia de ustedes, yo tengo acceso directo a los documentos.

Newt frunció ligeramente el ceño, pero no replicó. Esmée no lo decía con arrogancia. Era simplemente así: directa, breve, y con cero ganas de explicar más de lo necesario.

—Haré un informe inmediato para liberar a la madre y a sus crías —añadió, mirando de reojo al funcionario, que ahora estaba casi gris—. También solicitaré una revisión completa del área de clasificación. Ya es la tercera vez que se comete un error así este mes.

—Gracias, Esmée —dijo Newt, en voz baja.

—No lo hago por ustedes —respondió ella, sin mirarlo—. Lo hago porque si esta criatura moría aquí, mi turno se alargaría dos horas resolviendo explicaciones para el Departamento de Accidentes.

El silencio fue incómodo, pero nadie la contradijo.

Nara la siguió con la mirada mientras se alejaba hacia la puerta. La carpeta seguía sujeta bajo su brazo, como si no pensara soltarla hasta asegurarse de que todo quedara resuelto de una vez.

El funcionario no dijo nada. Solo bajó la mirada, visiblemente incómodo.

Nara se acomodó la capa con tranquilidad, como si la discusión nunca hubiera ocurrido. Dio un paso hacia la puerta y se detuvo apenas un segundo.

—Con su permiso. La próxima vez, escuche antes de que le griten.

Lo dijo con serenidad, sin prisa, como una recomendación más que un reproche.

Y salió.

Newt la siguió sin decir nada, cerrando la puerta tras ellos.

¿Te gustó el cuento?

Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.

El cuento de la semana

Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.

Continúa el cuento

¿Qué pasa después?

Escribe una idea y creamos el siguiente episodio. Gratis.

Opcional · 0/300

Herramientas del Cuento

Tu hijo es el héroe

Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista

Descargar como PDF

Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir

Gratis

Diploma de lectura

Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.

Gratis

Regalar este cuento

Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.

Gratis

Insertar en tu blog o aula virtual

Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.

Gratis

Agregar preguntas de comprensión

Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario

Crear quiz de comprensión lectora

Preguntas de opción múltiple sobre este cuento

Crear página para colorear e imprimir

Dibujo en blanco y negro listo para el aula

Traducir cuento

Traducir a otro idioma preservando el estilo

Editar cuento

Modificar la historia con instrucciones específicas

Reescribir para niños más pequeños

Vocabulario más simple, oraciones más cortas

Reescribir para niños más grandes

Vocabulario más rico, mayor complejidad

Regenerar ilustraciones

Mantener el texto, generar nuevas imágenes

Publicado el 14/04/2026

Crear mi Cuentito

¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!

Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.

Crear mi Cuentito

Cuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones

El jardín de las emociones

En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Apr 14, 20263.0K14🇪🇸 ES
Leer cuento
La Carrera de Dos Estrellitas

La Carrera de Dos Estrellitas

Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

Apr 14, 20262.0K12🇪🇸 ES
Leer cuento
El Ratón y el Queso de Oro

El Ratón y el Queso de Oro

Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Apr 14, 20261.9K7🇪🇸 ES
Leer cuento
Los programadores curiosos

Los programadores curiosos

Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

Apr 14, 20261.3K6🇪🇸 ES
Leer cuento
La Semana del Aprendizaje en Reque

La Semana del Aprendizaje en Reque

Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

Apr 14, 20261.6K6🇪🇸 ES
Leer cuento
El Duende del Bosque Encantado

El Duende del Bosque Encantado

Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

Apr 14, 20261.7K5🇪🇸 ES
Leer cuento
El Bosque de la Armonía

El Bosque de la Armonía

En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

Apr 14, 20261.5K4🇪🇸 ES
Leer cuento
El reloj mágico

El reloj mágico

Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Apr 14, 20261.1K3🇪🇸 ES
Leer cuento
Naiara y la potranca salvaje

Naiara y la potranca salvaje

Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

Apr 14, 20269603🇪🇸 ES
Leer cuento