Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
Tito, un niño de cinco años con el pelo alborotado como un nido de pájaros y unos ojos brillantes como canicas, amaba las cosas sencillas. Le encantaba dibujar monstruos con seis ojos y sonrisas torcidas, construir castillos de arena en la playa y escuchar las historias que le contaba su abuela sobre piratas y sirenas. Pero últimamente, todo parecía girar en torno a unas cosas brillantes y rectangulares que sus padres llamaban "tabletas" y "teléfonos inteligentes".
Un día, Tito estaba jugando con sus bloques de madera cuando vio a su mamá absorta en su tableta. Sus dedos se deslizaban rápidamente por la pantalla, y sus ojos estaban fijos en ella. Tito se acercó a ella, sosteniendo un bloque rojo con forma de estrella.
"¡Mira, mamá! ¡Una estrella fugaz!" exclamó Tito, esperando captar su atención.
Su mamá sonrió sin apartar la vista de la tableta. "Qué bonito, Tito. Ahora estoy ocupada."
Tito sintió una punzada de decepción. Dejó caer la estrella fugaz y se fue a buscar a su papá, quien estaba sentado en el sofá con un teléfono inteligente en la mano. Sus dedos tecleaban furiosamente.
"¡Papá, mira mi dinosaurio! ¡Hace ROAR!" Tito rugió, imitando el sonido de un dinosaurio.
Su papá levantó la vista brevemente, sonrió y dijo: "Muy bien, campeón. Ahora estoy en una reunión."
Tito se sintió aún más triste. Parecía que nadie tenía tiempo para él. Se sentó en el suelo, sintiéndose pequeño y solo. Miró a su alrededor y vio el televisor, otra pantalla brillante en la que sus padres pasaban mucho tiempo. Pensó que quizás las pantallas eran las culpables. Quizás se estaban robando el tiempo y la atención de sus padres.
Esa noche, antes de acostarse, Tito miró por la ventana. La luna brillaba con fuerza, iluminando el jardín. Pero luego, su mamá entró en la habitación con su tableta y encendió la luz. La luna se veía mucho menos brillante ahora.
Tito tuvo una idea. "Mamá, ¿quién apagó la luna?" preguntó con voz seria.
Su mamá sonrió y se sentó en la cama junto a él. "Nadie la apagó, Tito. Sigue ahí. Solo que la luz de la habitación hace que parezca menos brillante."
"¿Y las tabletas y los teléfonos? ¿Apagan la diversión?" preguntó Tito.
Su mamá lo abrazó con fuerza. "No, Tito. No deberían. A veces, los adultos nos dejamos llevar por estas cosas, pero no significan que no te queramos o que no queramos jugar contigo. Prometo que mañana jugaremos juntos, sin pantallas."
Tito sonrió. Esa noche, soñó con dinosaurios gigantes, castillos de arena resplandecientes y monstruos amigables con seis ojos. A la mañana siguiente, su mamá cumplió su promesa. Apagó la tableta y construyó una torre de bloques con Tito. Su papá apagó el teléfono y lo llevó al parque a volar una cometa.
Tito se dio cuenta de que las pantallas no eran tan malas en sí mismas. Eran solo cosas. Lo importante era el tiempo que pasaba con sus padres, riendo, jugando y creando recuerdos. Aprendió que podía disfrutar de los juegos de mesa, los cuentos y las aventuras al aire libre tanto como, o incluso más, que mirando una pantalla.
Un día, la abuela vino a visitarlos. Ella tampoco entendía muy bien las tabletas y los teléfonos. Una tarde, Tito vio a su abuela intentando usar la tableta de su mamá. Fruncía el ceño y tocaba la pantalla con cuidado, pero no parecía entender cómo funcionaba.
Tito se acercó a ella. "¿Necesitas ayuda, abuela?" preguntó.
Su abuela sonrió. "Sí, Tito. No entiendo estas cosas modernas."
Tito le enseñó a su abuela cómo deslizar el dedo por la pantalla, cómo abrir aplicaciones y cómo ver fotos. Se sorprendió al descubrir que disfrutaba ayudándola. Se sintió importante y útil. Incluso le enseñó a jugar un juego sencillo de rompecabezas.
Desde ese día, Tito empezó a ver las nuevas tecnologías de una forma diferente. No eran solo cosas que se robaban la atención de sus padres. También podían ser herramientas para aprender, para conectar con otros y para ayudar a las personas. Aprendió que lo importante era usarlas con moderación y no dejar que reemplazaran las cosas que realmente importaban: el amor, la familia y la diversión.
Y aunque todavía le encantaba dibujar monstruos, construir castillos de arena y escuchar las historias de su abuela, también aprendió a apreciar las posibilidades que ofrecían las nuevas tecnologías, siempre y cuando no apagaran la luna, ni la diversión, ni el amor de su familia.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

La aventura de los pingüinos
Una familia visita el zoológico y descubre a un pingüino triste. Deciden hacerle compañía y, como agradecimiento, reciben una experiencia única en el zoológico. La lección aprendida: ser amables y ayudar a los demás puede marcar la diferencia.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El monstruo de las emociones
Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

El pajarito herido
Catalina y Martina descubren un pajarito herido en el jardín de su abuela. Deciden cuidarlo y aprender sobre la importancia de ayudar a los animales necesitados.

El Zorro Gourmet
La historia de Zorrito, un zorro que sueña con probar la mejor comida del mundo en el prestigioso restaurante Ratatuy de París. A lo largo de su aventura, descubre que la verdadera pasión y dedicación son más valiosas que el dinero, y que con esfuerzo y creatividad se pueden alcanzar los sueños.

La Promesa Perfecta
En un salón de escuela dominical, los niños aprenden sobre la caída de la humanidad a través de la historia de Adán y Eva, y las promesas de esperanza dadas por Dios a lo largo del tiempo, hasta el nacimiento de Jesús. Con un enfoque en compartir amor y bondad, los pequeños se inspiran a hacer promesas en su propia vida.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



