Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
Tigris era una gata atigrada preciosa, con ojos verdes brillantes y un pelaje suave como la seda. Le encantaba pasear por el jardín, persiguiendo mariposas y escondiéndose entre las flores. Pero Tigris tenía un pequeño problema, o mejor dicho, una gran señora problemática: la Señora Olvidadiza.
La Señora Olvidadiza era una anciana peculiar que vivía cerca del jardín de Tigris. Un día, la Señora Olvidadiza encontró a Tigris abandonada, siendo solo una bolita de pelo temblorosa. Conmovida por su fragilidad, la recogió, la alimentó con leche tibia y la cuidó hasta que se convirtió en la gata hermosa que era ahora. ¡La Señora Olvidadiza había salvado a Tigris!
Pero, extrañamente, la Señora Olvidadiza, a veces, olvidaba que había rescatado a Tigris. Y cuando lo olvidaba, ¡oh, vaya problema! De repente, la veía como una amenaza, como una ladrona de leche imaginaria o una destructora de sus amadas petunias. Entonces, la Señora Olvidadiza comenzaba a perseguir a Tigris con un trapo viejo, gritando: "¡Te voy a dar tu merecido, gata malvada! ¡Te voy a ahorcar!"
Tigris, por supuesto, no entendía nada. Ella solo quería jugar y explorar. Cada vez que veía a la Señora Olvidadiza acercándose con el trapo en alto, salía corriendo a toda velocidad, con el corazón latiendo a mil por hora.
Un día soleado, Tigris estaba cazando grillos en el jardín cuando vio a la Señora Olvidadiza acercándose, con el trapo ondeando peligrosamente. "¡Allá vas, gata ladrona!", gritó la Señora Olvidadiza, tropezando con una maceta de geranios. Tigris, asustada, corrió hacia el campo, con la Señora Olvidadiza pisándole los talones.
La persecución la llevó a un lugar que Tigris no conocía bien: la parte trasera de la propiedad de la Señora Olvidadiza, donde había un antiguo pozo de agua, medio cubierto por maleza. El pozo estaba bastante profundo y tenía agua sucia en el fondo. Tigris, ágil como siempre, saltó sobre un tronco caído que cruzaba el pozo, esperando que la Señora Olvidadiza desistiera.
Pero la Señora Olvidadiza, decidida a atrapar a la "gata malvada", no se dio por vencida. Se acercó al pozo con cautela, intentando mantener el equilibrio en el terreno irregular. Sin embargo, con su vista cansada y su andar vacilante, no vio bien dónde pisaba. De repente, tropezó y cayó al pozo con un grito ahogado.
¡Splash! La Señora Olvidadiza chapoteó en el agua fría y sucia. Estaba atrapada, con el agua hasta el pecho. Tigris, desde el otro lado del pozo, la observó con curiosidad. La Señora Olvidadiza estaba tosiendo y estornudando, intentando agarrarse a las paredes resbaladizas del pozo.
Tigris no entendía por qué la Señora Olvidadiza siempre la perseguía, pero sabía que la Señora Olvidadiza la había rescatado cuando era una gatita indefensa. Sin embargo, el instinto felino le decía que la Señora Olvidadiza no era peligrosa en ese momento. Después de observar por unos minutos, Tigris simplemente se dio la vuelta. La Señora Olvidadiza parecía estar bien, aunque muy mojada y enfadada.
"Bueno, esa es su problema," pensó Tigris. "Me voy a casa."
Y así, Tigris, sin preocuparse más por la Señora Olvidadiza, regresó corriendo a su casita en el jardín. Se acurrucó en su cama mullida y se quedó dormida, soñando con mariposas y grillos.
Mientras tanto, la Señora Olvidadiza gritó pidiendo ayuda hasta que un vecino la escuchó y la sacó del pozo. Estaba tiritando de frío y muy avergonzada. Al día siguiente, la Señora Olvidadiza, completamente recuperada, buscó a Tigris. Cuando la encontró dormitando al sol, la Señora Olvidadiza la acarició suavemente. "Lo siento, Tigris," dijo con voz suave. "A veces olvido las cosas."
Desde ese día, la Señora Olvidadiza nunca más persiguió a Tigris. Quizás el chapuzón en el pozo le había refrescado la memoria. O tal vez, simplemente, se dio cuenta de que Tigris no era ninguna amenaza. Tigris, por su parte, siguió paseando por el jardín, cazando mariposas y escondiéndose entre las flores, sin temor al trapo de la Señora Olvidadiza. Y a veces, incluso, se acercaba a la Señora Olvidadiza para recibir una caricia y un suave ronroneo. Después de todo, Tigris recordaba quién la había salvado cuando era pequeña. La Señora Olvidadiza siempre sería su rescatadora, aunque a veces olvidara ese pequeño detalle. Y Tigris, siendo una gata lista y agradecida, estaba dispuesta a perdonar sus pequeños olvidos.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

El pajarito herido
Catalina y Martina descubren un pajarito herido en el jardín de su abuela. Deciden cuidarlo y aprender sobre la importancia de ayudar a los animales necesitados.

El pájaro herido
Tomás y Lucía descubren la importancia de cuidar a los animales después de encontrar y rehabilitar a un pequeño pájaro herido en su jardín.

La torta mágica de Nadia
Nadia celebra su cumpleaños cocinando una torta especial con la ayuda traviesa y cariñosa de sus gatos Agatha y Gaspar.

La lección del mar
Toñy y su perrita Idunn se aventuran mar adentro, son rescatadas por un amable pescador y aprenden a respetar el mar.

Los gatos rebeldes
Cuatro gatos traviesos se ven envueltos en un lío al desobedecer las reglas, pero aprenden sobre la solidaridad y responsabilidad.

La valentía de Valentina
La princesa Valentina, valiente y curiosa, es rescatada por el príncipe Mateo de las garras de la malvada bruja Morgana.

Iron Man al Rescate de Santiago de Chile
El malvado villano El Escorpión amenaza con destruir Santiago de Chile con un misil, pero Iron Man acude al rescate y derrota al villano en una batalla épica en lo alto de la Torre Costanera.

El Amor de las Mariposas
Celeste y Azul, dos mariposas enamoradas, se enfrentan a un peligro cuando Celeste es secuestrada por un halcón. Azul, con la ayuda de sus amigos animales, rescata a Celeste, demostrando que el amor verdadero puede superar cualquier obstáculo.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



