Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozHabía una vez, en un valle soleado lleno de flores de colores brillantes, un avestruz muy peculiar llamado Trus. Trus no era como los demás avestruces. En lugar de caminar con pasos largos y elegantes, ¡a Trus le encantaba saltar! Saltaba como un perro juguetón, moviendo su pequeño cuerpo y agitando sus alas cortas con cada brinco. A los demás avestruces les parecía muy raro, pero a Trus no le importaba. Él se divertía muchísimo saltando por todos lados.
Un día, Trus decidió explorar un camino nuevo. El camino serpenteaba a través de un campo de hierba alta y brillante. Mientras saltaba alegremente, vio algo extraño tirado en el camino. Era una rueda, una rueda grande y redonda con radios plateados. Trus nunca había visto algo así antes. Se acercó saltando, curioso, y la olió. ¡Olía a goma y aventura!
De repente, Trus tuvo una idea brillante. "¡Podría usar esta rueda para saltar aún más alto!", pensó. Con mucho esfuerzo, empujó la rueda hasta un pequeño montículo de tierra. Luego, con un gran salto, intentó subirse a la rueda. Pero la rueda era muy resbaladiza y Trus se cayó de bruces sobre la hierba. ¡Qué risa! Se levantó, se sacudió el polvo y volvió a intentarlo. Después de varios intentos fallidos, finalmente logró mantenerse sobre la rueda, aunque con mucho equilibrio precario.
Ahora, en lugar de simplemente saltar, Trus rodaba y saltaba al mismo tiempo. Era una sensación increíble. La rueda giraba rápidamente y Trus se sentía como si estuviera volando. Corrió por todo el valle, riendo a carcajadas y disfrutando de su nueva forma de moverse. Los otros animales del valle lo miraban con asombro. Los conejos dejaban de mordisquear las zanahorias, los zorros detenían sus astutas carreras y las mariposas dejaban de aletear para observar a Trus y su extraña rueda.
"¡Miren a Trus!", exclamaba la liebre Lila. "¡Nunca había visto algo así!"
"¡Qué ingenioso!", comentaba el zorro astuto, admirando la creatividad del avestruz.
Trus se sentía muy orgulloso de su invento. Siguió rodando y saltando, cada vez más rápido y más lejos. De repente, oyó un silbido agudo. "¡Pssssssss!" La rueda empezó a tambalearse y a perder aire. Trus intentó mantener el equilibrio, pero era demasiado tarde. La rueda se desinfló por completo y Trus cayó al suelo con un golpe sordo.
Se levantó, aturdido y triste. Miró la rueda desinflada. Tenía un pequeño agujero. "¡Se pinchó!", exclamó Trus, con lágrimas en los ojos. Intentó inflar la rueda con su pico, pero fue inútil. El agujero era demasiado grande.
Trus se sentó junto a la rueda pinchada y suspiró. Estaba muy decepcionado. Le había gustado mucho rodar y saltar con la rueda. Ahora, tendría que volver a saltar como un perro, como siempre. Se sentía muy triste. El sol empezó a ponerse, pintando el cielo de colores naranjas y rosados. Trus se sentía solo y cansado.
De repente, escuchó una voz suave. "¿Qué te pasa, Trus?" Era la tortuga Teresa, que se acercaba lentamente con su caparazón brillante.
Trus le contó a Teresa sobre la rueda, sobre cómo le gustaba rodar y saltar, y sobre cómo se había pinchado. Teresa escuchó con atención y luego dijo: "No te preocupes, Trus. Todas las cosas se rompen a veces. Lo importante es que te divertiste mucho mientras duró. Y además, siempre puedes encontrar otra rueda, o inventar algo nuevo aún más divertido".
Las palabras de Teresa animaron a Trus. Tenía razón. Se había divertido mucho, y siempre podía encontrar otra manera de divertirse. Se levantó, se sacudió el polvo y le sonrió a Teresa. "Gracias, Teresa", dijo Trus. "Tienes razón. ¡Voy a buscar otra rueda!"
Trus volvió a saltar como un perro, pero esta vez con una sonrisa en la cara. Sabía que aunque la rueda se había pinchado, la aventura no había terminado. Siempre habría nuevas cosas por descubrir y nuevas formas de divertirse. Y aunque le gustaba saltar con la rueda, también le gustaba saltar como un perro. Después de todo, ¡era Trus, el avestruz saltarín! Y eso era lo que lo hacía especial.
Pero Trus no encontró otra rueda. Trus siguió saltando, y nunca mas pensó en ruedas. Un día, Trus dejo de saltar. Trus se murio. Fin.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

Cristales Brillantes en el Bosque
Cuatro primos exploran el bosque y se enfrentan a un zorro hambriento, pero gracias a la astucia de Margarita, encuentran una cueva llena de cristales brillantes y aprenden sobre la importancia del trabajo en equipo y cuidado del medio ambiente.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



