Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozHola, soy Tobi, ¡y soy un yeti! Bueno, un yeti novato, para ser exacto. Vivo en un pequeño valle escondido entre las montañas, lejos, muy lejos del famoso Monte Everest. Siempre escuché historias sobre él: la montaña más alta del mundo, un lugar mágico lleno de desafíos y, según los yeti ancianos, ¡deliciosos carámbanos gigantes!
Un día, mientras jugaba a las escondidas con mis amigos, Eni y Kenzo, encontré un mapa viejo y arrugado. ¡Era un mapa del Monte Everest! Mis ojos se iluminaron. Siempre había soñado con visitarlo, pero mis padres decían que era demasiado peligroso para un yeti joven como yo.
"¡Chicos, miren!", exclamé, mostrando el mapa. "¡Podríamos ir al Everest!"
Eni, siempre la más cautelosa, frunció el ceño. "Tobi, ¡estás loco! Es demasiado lejos y peligroso. Además, ¿qué dirán tus padres?"
Kenzo, por otro lado, saltó de alegría. "¡Sí! ¡Una aventura! ¡Carámbanos gigantes! ¡Vamos!"
Después de mucha persuasión (y la promesa de compartir los carámbanos gigantes), Eni aceptó a regañadientes. Así que, esa misma noche, mientras todos dormían, nos escapamos. Llevábamos una mochila llena de bayas, nueces y una manta gruesa. Seguimos el mapa, que nos guio a través de valles nevados, bosques de pinos y ríos helados.
El viaje fue largo y duro. Eni tropezaba constantemente, Kenzo comía todas las bayas y yo, bueno, yo intentaba mantener el ánimo alto cantando canciones de yeti (que, según Eni, sonaban terribles).
Un día, mientras escalábamos una colina empinada, vimos algo a la distancia: ¡era el Monte Everest! Era inmenso, imponente y cubierto de nieve brillante. Me quedé sin aliento.
"¡Ahí está!", grité. "¡El Everest!"
Pero nuestra alegría duró poco. De repente, una fuerte ráfaga de viento nos golpeó, levantando nieve y haciendo que perdamos el equilibrio. ¡Resbalamos y caímos montaña abajo!
Rodamos y rodamos hasta que finalmente nos detuvimos en un banco de nieve. Estábamos magullados, cubiertos de nieve y un poco asustados. Eni comenzó a llorar.
"¡Lo sabía!", sollozó. "¡Esto era una mala idea! ¡Nunca debimos haber venido!"
Intenté animarla. "Vamos, Eni, no te rindas. Estamos bien. Solo necesitamos descansar un poco y luego podemos seguir."
Pero entonces, escuchamos un rugido. Un rugido profundo y amenazante. Miramos hacia arriba y vimos… ¡un leopardo de las nieves! Estaba parado en una roca, mirándonos con ojos hambrientos.
Entramos en pánico. Sabíamos que no podíamos luchar contra un leopardo de las nieves. Corrimos tan rápido como pudimos, pero el leopardo era más rápido. Estaba a punto de alcanzarnos cuando… ¡Kenzo tropezó y cayó! El leopardo saltó sobre él.
Sin pensarlo dos veces, corrí hacia el leopardo. No sabía qué iba a hacer, pero sabía que tenía que salvar a mi amigo. Comencé a gritar y a agitar los brazos. El leopardo se sorprendió y retrocedió un poco.
Entonces, tuve una idea. Recordé que los yeti ancianos contaban historias de cómo los ruidos fuertes asustaban a los leopardos de las nieves. Respiré hondo y lancé el rugido de yeti más fuerte que jamás había lanzado. ¡Era tan fuerte que hizo temblar la tierra!
El leopardo se asustó tanto que salió corriendo, desapareciendo entre las rocas.
Corrí hacia Kenzo, que estaba temblando de miedo. Lo ayudé a levantarse y lo abracé con fuerza.
"¡Estás bien!", dije. "¡Estás a salvo!"
Eni también corrió hacia nosotros y nos abrazó a ambos. "¡Gracias, Tobi!", dijo. "¡Eres un héroe!"
Después de ese susto, decidimos que era mejor regresar a casa. El Everest era demasiado peligroso para nosotros. Pero no regresamos con las manos vacías. Aprendimos una valiosa lección: la amistad es más importante que cualquier aventura, y que incluso los yeti novatos pueden ser valientes.
Regresamos a nuestro valle, donde nuestros padres nos estaban esperando, muy preocupados. Nos regañaron mucho, pero también estaban felices de que estuviéramos a salvo.
Desde ese día, sigo soñando con el Monte Everest, pero sé que algún día volveré, cuando sea un yeti más grande y fuerte. Y quizás, solo quizás, encuentre esos deliciosos carámbanos gigantes. Pero por ahora, estoy contento de estar en casa, con mis amigos, en nuestro pequeño valle escondido entre las montañas. Y sé que, aunque no llegamos a la cima del Everest, vivimos una aventura inolvidable, ¡una aventura que nos hizo más fuertes y más unidos que nunca!
Ah, y recuerden niños, siempre escuchen a sus padres y nunca se escapen solos a escalar montañas gigantes, ¡especialmente si hay leopardos de las nieves cerca!
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

Cristales Brillantes en el Bosque
Cuatro primos exploran el bosque y se enfrentan a un zorro hambriento, pero gracias a la astucia de Margarita, encuentran una cueva llena de cristales brillantes y aprenden sobre la importancia del trabajo en equipo y cuidado del medio ambiente.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



