
Sofía y sus amigas caminaban por el bosque encantado cuando encontraron un mapa dibujado en una hoja brillante. Alba lo miró con sus ojos curiosos y dijo: '¡Este mapa parece mágico!'. Rosario, la hada, voló alrededor y señaló un camino que llevaba a un lago escondido. '¡Vamos! Quiero ver la isla de hadas!', gritó Mariangel con entusiasmo. Las chicas siguieron el camino entre árboles altos y flores brillantes, sintiendo el misterio del bosque a su alrededor.
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Nästa kapitelLa cueva de los cristales cantores
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