
Un día soleado en Pintalinda, Sofía se sentó en el banco de su jardín con su lápiz mágico y su cuaderno. El conejito se acercó con sus grandes ojos y preguntó: '¿Hoy dibujarás algo divertido, Sofía?'. El hada del lápiz mágico, que volaba cerca, respondió: 'Hoy exploraremos el río Pintalinda en un barco mágico'. Sofía sonrió, emocionada, y comenzó a dibujar un barco grande con velas coloridas y una proa brillante. El hada le ayudó a darle vida con un hechizo suave, y el barco apareció en el jardín.
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