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Gratis · elegí una vozHabía una vez, en un pueblo muy dulce llamado Azucarella, una panadería famosa por sus donas. Se llamaba "El Paraíso de la Dona". La dueña, Doña Azucena, era una señora gordita y sonriente, con un delantal lleno de harina y un amor inmenso por las donas.
Un día, llegaron a la panadería dos gemelos traviesos: Tomate y Cebollita. ¡Sí, nombres muy raros para unos niños amantes de las donas! Tomate era alto y flaco, con un gorro de béisbol al revés, y Cebollita era bajito y regordete, con un lazo enorme en el pelo.
"¡Queremos donas! ¡Muchas donas!", exclamó Tomate, dando saltitos.
Doña Azucena sonrió. "¡Por supuesto, mis pequeños! ¿Cuántas donas quieren?"
"¡Queremos... mmm... 24 donas!", dijo Cebollita, chupándose un dedo lleno de mermelada invisible.
Doña Azucena fue a la vitrina y sacó 24 donas deliciosas: unas con chocolate, otras con fresa, otras con glaseado de colores y algunas con chispas de arcoíris. ¡Un festín de donas! Las puso en una gran caja.
"¿Y ahora, cómo las vamos a dividir?", preguntó Tomate, rascándose la cabeza.
"¡Ah, ahí está el truco!", exclamó Cebollita. "¡Tenemos que usar la división!"
Tomate puso una cara de susto. "¿División? ¡Pero eso es muy difícil!"
Cebollita, que era muy buena en matemáticas (aunque no lo pareciera), tomó la caja de donas y dijo: "¡No te preocupes! Es fácil. Tenemos 24 donas y somos 2 personas. Así que, 24 dividido entre 2... ¡son 12 donas para cada uno!"
Tomate abrió los ojos como platos. "¡Wow! ¡Eres una genio, Cebollita!"
Pero aquí empezó el desastre. En lugar de dividir las donas con cuidado, Tomate y Cebollita empezaron a pelearse.
"¡Yo quiero la dona con chocolate!", gritó Tomate, agarrando la dona más grande y brillante.
"¡No, yo la vi primero! ¡Es mía!", respondió Cebollita, tratando de quitársela.
En la lucha, la dona salió volando y aterrizó... ¡en la cara de Doña Azucena!
Doña Azucena, cubierta de chocolate, soltó una risita. "¡Ay, mis pequeños! ¡Así no se dividen las donas!"
Doña Azucena tomó la caja de donas y dijo: "Miren, les enseñaré una forma divertida de dividir. Primero, pongan todas las donas en el mostrador."
Tomate y Cebollita obedecieron, aunque todavía estaban un poco enfadados.
"Ahora, uno toma una dona, y el otro toma otra dona. ¡Así, alternando!", explicó Doña Azucena.
Empezaron a dividir las donas de esa manera. Tomate tomó una dona con fresa, y Cebollita tomó una con glaseado azul. Tomate tomó una con chispas de arcoíris, y Cebollita tomó una con chocolate.
Pero, de repente, Tomate se dio cuenta de algo. "¡Espera! ¡Tú estás tomando todas las donas con chocolate! ¡Eso no es justo!"
Cebollita se encogió de hombros. "¡Pero a mí me gustan más las de chocolate!"
Doña Azucena suspiró. "¡Oh, no! ¡Otra vez!"
Entonces, tuvo una idea brillante. "¡Ya sé! ¡Haremos una división aún más justa! Cortaremos cada dona por la mitad y compartiremos cada mitad!"
Tomate y Cebollita se miraron. "¿Cortar las donas por la mitad? ¡Eso es una locura!"
Doña Azucena, con una sonrisa traviesa, sacó un cuchillo grande y empezó a cortar las donas. Pero, como era tan gordita, le costaba mucho trabajo. Cortaba unas donas muy grandes y otras muy pequeñas. ¡Un desastre!
Al final, tenían un montón de trozos de dona de todos los tamaños. Tomate y Cebollita empezaron a reírse. Era imposible saber quién tenía más.
"¡Esto es ridículo!", dijo Tomate, limpiándose una lágrima de risa.
"¡Sí! ¡Es la división de donas más desastrosa del mundo!", añadió Cebollita, riendo a carcajadas.
Doña Azucena, viendo que los gemelos se habían reconciliado con la risa, les dijo: "¿Saben qué? Olvídense de la división. ¡Comamos todas las donas juntos!"
Tomate y Cebollita aceptaron encantados. Se sentaron en el suelo de la panadería y empezaron a comer trozos de dona, compartiendo y riendo. Descubrieron que, a veces, lo más importante no es dividir las cosas perfectamente, sino compartirlas con alegría. Y, al final, Doña Azucena les regaló a cada uno una dona entera (¡con mucho chocolate!) para llevar a casa. Aprendieron que la amistad es mejor que la división perfecta, especialmente cuando se trata de donas.
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