
Un día soleado, Rosita caminaba por el mercado del pueblo con su bolsito de plancha. Señora Marta le había dado permiso para comprar hilo para coser un botón que se había perdido. Mochi, el gato travieso, la vio y corrió hacia ella con una sonrisa juguetona. '¡Hola, ratita!', dijo, saltando sobre una caja de frutas.
— 1 / 3 —
1 / 3
Nästa kapitelRosita y Mochi en el bosque
Börja läsa

