
María caminaba por el bosque mágico, con el Ratón Blanco corriendo a su lado y Don Tortuga siguiendo con paso tranquilo. De repente, vio una figura extraña detrás de un árbol: un hombre hecho de hule, con ojos brillantes y una sonrisa curiosa. Se llamaba Lopi Lopi y le pidió ayuda. El Ratón Blanco se paró en sus patas traseras, nervioso, mientras María se acercaba con cuidado.
— 1 / 3 —
1 / 3
← Capítulo anteriorMaría y el Espejo de los Sueños DespiertosSiguiente capítulo →María y el Jardín de los Colores Perdidos
Siguiente capítuloMaría y el Jardín de los Colores Perdidos
Empezar a leer

