
Un día soleado en Pintalinda, Sofía caminaba por el bosque con su amiguito el conejito. El hada del lápiz mágico volaba cerca de ella, brillando con su vestido estrellado. De repente, escucharon un sonido débil: ¡era un pez atrapado en una red! El conejito se acercó con cuidado y vio al pez pequeño temblando. Sofía miró a su lápiz mágico y sonrió. Sabía que podía ayudar.
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