
Un día soleado, Martín, Sofía y Lucas caminaban por el bosque cuando escucharon un ruido extraño. Era un sonido suave, como si alguien estuviera cantando. Curiosos, siguieron el sonido hasta encontrar una cueva oscura y misteriosa. Dentro, todo era silencio, pero al acercarse, los niños descubrieron que el aire vibraba con pequeños sonidos. Martín, con su curiosidad, encendió una linterna y vio que las paredes de la cueva brillaban con luces suaves. Sofía, con su bondad, preguntó: "¿Qué es esto?", y Lucas, feliz, respondió: "¡Parece mágico!".
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