Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozHabía una vez, en un pueblo escondido entre montañas de chocolate y ríos de limonada, un niño llamado Alvier. Alvier no era como los demás niños. Para empezar, era *terriblemente* malo en todos los deportes. Si intentaba jugar al fútbol, la pelota salía disparada hacia el árbol más alto. Si intentaba nadar, se hundía como una piedra. Y si intentaba jugar al baloncesto, bueno, digamos que la canasta temblaba de risa.
Pero eso no era lo peor. Alvier tenía una peculiar... afición. Le encantaba el queso. No cualquier queso, ¡el queso de pies! No, no *queso con forma de pie*. Alvier, en su extraña obsesión, a veces decía que le gustaba el queso de los pies. Y, aunque nadie lo vio nunca hacerlo, se rumoraba que, en algún momento de la historia, ¡había comido queso de los pies de la madre de Paco! La sola idea hacía que los demás niños se alejaran de él con caras de asombro y un poco de asco.
Además, Alvier tenía una imaginación... *vívida*. Algunos dirían que era un malpensado. Si veía dos nubes juntas, pensaba que estaban conspirando para robarle su último trozo de tarta de fresa. Si escuchaba el viento susurrar entre los árboles, creía que los duendes estaban criticando su peinado.
Un día, el pueblo anunció las Olimpiadas Anuales Infantiles. Todos los niños estaban emocionados. Habría carreras de sacos, lanzamiento de aros, salto de cuerda y, por supuesto, ¡el gran partido de fútbol! Alvier, al oír esto, sintió un escalofrío. Sabía que sería el hazmerreír de todos.
“¡No puedo hacer esto!”, pensó Alvier, escondiéndose detrás de un árbol de piruletas. “Soy un desastre en los deportes. Y si alguien se entera de mi… afición… por el queso… ¡seré aún más ridiculizado!”.
De pronto, escuchó una voz suave. “¿Por qué estás tan triste, Alvier?”.
Era la abuela Elara, la anciana más sabia del pueblo. Siempre llevaba un sombrero lleno de flores y olía a galletas recién horneadas.
Alvier, con la cara roja de vergüenza, le contó sus preocupaciones. La abuela Elara escuchó atentamente, con una sonrisa comprensiva.
“Alvier”, dijo la abuela Elara, tomando la mano del niño. “Ser diferente no es algo malo. Todos tenemos talentos únicos. Tal vez no seas bueno en los deportes, pero seguro que eres bueno en algo más”.
Alvier frunció el ceño. “¿Como qué? ¿Comer queso de… bueno, ya sabes?”.
La abuela Elara soltó una carcajada. “¡No, Alvier! ¡Como contar historias! Siempre tienes las ideas más creativas y divertidas. ¿Por qué no usas esa imaginación para ayudar a los demás niños en las Olimpiadas?”.
Alvier pensó en esto por un momento. Nunca se le había ocurrido usar su imaginación para algo bueno. Siempre la había usado para preocuparse o, bueno, para pensar cosas raras.
“¿Cómo podría ayudar?”, preguntó Alvier.
“Podrías inventar canciones para animar a los corredores”, sugirió la abuela Elara. “Podrías crear estrategias divertidas para el lanzamiento de aros. Podrías incluso diseñar un juego nuevo para el descanso”.
Alvier se entusiasmó. ¡Tenía razón! Podía usar su imaginación para hacer que las Olimpiadas fueran más divertidas para todos. Y, quizás, incluso podría hacer amigos.
Así que Alvier se puso manos a la obra. Inventó una canción pegadiza para animar a los corredores, llena de rimas tontas y palabras inventadas. Creó una estrategia para el lanzamiento de aros basada en el juego de las escondidas. Y diseñó un juego nuevo para el descanso llamado “La Carrera del Queso Volador”, donde los niños tenían que atrapar trozos de queso (de verdad, pero del supermercado) lanzados al aire con redes de mariposa.
En las Olimpiadas, Alvier fue un éxito. Su canción animó a los corredores a correr más rápido. Su estrategia para el lanzamiento de aros hizo que todos rieran a carcajadas. Y “La Carrera del Queso Volador” se convirtió en el juego favorito de todos. Incluso Paco se unió al juego y le dio las gracias a Alvier por hacer las Olimpiadas tan divertidas.
Alvier, por primera vez, se sintió aceptado y valorado. Se dio cuenta de que su diferencia no era algo de lo que avergonzarse, sino algo que lo hacía especial. Y, aunque nunca dejó de tener su… peculiar… afición por el queso (aunque prometió no acercarse más a los pies de la madre de Paco), aprendió a usar su imaginación para hacer el bien y a aceptarse a sí mismo tal como era.
Y colorín colorado, este cuento de un niño raro, pero al final amado, ha terminado.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Red Mama y los secretos del arte
"Emma, una niña creativa, da vida a Red Mama, un ser mágico que le enseña valiosas lecciones sobre arte y autoconfianza. "

El avión de chocolate de Dieguito
Dieguito, un niño con gran imaginación y amor por el chocolate, ayuda a un hombre necesitado vendiendo chocolates caseros y luego construye su propio avión de chocolate para cumplir su sueño de cabalgar las nubes.

El sueño de Sofía
Sofía, una niña que sueña con ser una hormiga, descubre un polvo mágico y se embarca en una aventura llena de enseñanzas y valor.

El Mensaje en la Botella
Alfonsina y Dona encuentran un mensaje en una botella que los lleva a descubrir su verdadero potencial como exploradores.

El misterio de la biblioteca encantada
Ana, una niña valiente y curiosa, se enfrenta al misterio de una biblioteca encantada en su pueblo. Con la ayuda de sus amigos, se sumerge en una intrigante conspiración y descubre la inesperada verdad detrás de los sucesos inexplicables. Esta historia inspiradora destaca la importancia de la valentía, la perseverancia y el trabajo en equipo, mientras celebra el poder transformador de la lectura y la imaginación.

Nina y el Mundo de las Maravillas
Nina, una valiente niña perdida en el bosque, es llevada al Mundo de las Maravillas por un unicornio, donde conoce a la sabia Reina de Corazones. Con sus consejos, Nina aprende a sobrevivir y afrontar desafíos con valentía, ingenio y amor.

El Viaje de las Mariposas
Moraima, la Directora del preescolar, invita a los niños a un viaje lleno de aprendizaje y diversión junto a un grupo de mariposas curiosas. A través de esta historia, los pequeños lectores explorarán el mundo de las mariposas y se sumergirán en emocionantes aventuras.

El torneo mágico de Adam
En "El Principito Guerrero", Adam, un valiente niño de Kissimmee, es invitado a un torneo mágico en el Reino de la Imaginación. Con astucia y amabilidad, supera desafíos y derrota al malvado hechicero con la ayuda de nuevos amigos. Al regresar a casa, Adam comprende el poder de la imaginación y vive feliz junto a su amorosa familia.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



