Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozRufo, un pequeño león con una melena dorada alborotada, estaba muy molesto. ¡Muy, muy molesto! Tan molesto que sus bigotes temblaban y sus patitas golpeaban el suelo con furia. ¿La razón de tanta furia? Sus amigos, la traviesa mona Mona y el lento y sabio perezoso Pablo, habían terminado el último helado de mango. ¡Su helado de mango!
"¡Es injusto!" rugió Rufo, con la voz temblorosa. "¡Era mío! ¡Yo lo vi primero!"
Mona, con su sonrisa pícara, se encogió de hombros. "Pero ya nos lo comimos, Rufo. ¡Estaba delicioso!" Pablo, desde su rama, asintió lentamente. "Compartimos un poco contigo la próxima vez, Rufo. Prometido."
Pero Rufo no quería promesas. ¡Quería su helado de mango! Cruzó sus brazos y frunció el ceño, sintiendo como el fuego de la rabia le quemaba por dentro. Se alejó de sus amigos, dando pisotones en la tierra. Necesitaba estar solo, lejos de la vista de Mona y Pablo, con sus sonrisas y promesas vacías.
Caminó hasta la orilla del río, donde las libélulas danzaban sobre el agua brillante. Se sentó bajo la sombra de un gran árbol de baobab, sintiendo el calor del sol en su pelaje. Pero incluso el sol no podía calentar el frío enojo que sentía.
De repente, escuchó una voz suave. "¿Qué te aflige, pequeño león?"
Rufo levantó la vista y vio a una tortuga anciana, con una concha cubierta de musgo y ojos sabios y brillantes. "Estoy molesto," gruñó Rufo. "Mona y Pablo se comieron mi helado de mango."
La tortuga sonrió suavemente. "Ya veo. Y eso te hace sentir... ¿cómo?"
"¡Furioso!" exclamó Rufo. "¡Quería ese helado!"
La tortuga asintió. "Es comprensible. Es natural sentir enojo cuando las cosas no salen como queremos. Pero, Rufo, la rabia es como un fuego. Si la dejas arder sin control, puede quemarte a ti y a los que te rodean."
Rufo frunció el ceño. "¿Entonces qué debo hacer?"
"Aprender a respirar," respondió la tortuga. "Cuando sientas que la rabia te invade, detente. Cierra los ojos. Y respira profundamente. Inhala paz, exhala furia."
Rufo miró a la tortuga con incredulidad. ¿Respirar? ¿Eso realmente funcionaría? Parecía demasiado simple. Pero no tenía nada que perder. Cerró los ojos y respiró profundamente. Sintió el aire fresco llenar sus pulmones y luego lo liberó lentamente, imaginando que la furia se iba con él.
Lo hizo de nuevo. Y otra vez. Con cada respiración, sintió que el fuego de la rabia disminuía un poco. No desapareció por completo, pero ya no le quemaba tanto.
"¿Cómo te sientes?" preguntó la tortuga.
"Un poco mejor," admitió Rufo. "Todavía estoy molesto, pero no tanto."
"La rabia no desaparece de inmediato," dijo la tortuga. "Pero con práctica, aprenderás a controlarla. Recuerda, Rufo, respirar es tu superpoder."
Rufo sonrió tímidamente. "Gracias," le dijo a la tortuga. "Creo que... creo que voy a intentar hablar con Mona y Pablo."
Se despidió de la tortuga y regresó al lugar donde había dejado a sus amigos. Mona y Pablo estaban sentados bajo el árbol, compartiendo unas bayas silvestres.
Rufo respiró hondo antes de hablar. "Oigan," dijo. "Estaba muy molesto porque se comieron mi helado de mango."
Mona bajó las orejas. "Lo sentimos, Rufo," dijo. "No pensamos."
"Sí," añadió Pablo. "Debimos haberte preguntado primero."
Rufo respiró hondo de nuevo. "Está bien," dijo. "Pero la próxima vez, ¿podemos compartirlo?"
Mona y Pablo sonrieron. "¡Claro que sí!" dijeron al unísono.
Rufo sintió una gran alivio. Hablar con sus amigos, en lugar de dejarse consumir por la rabia, había sido mucho mejor. Incluso sintió un poco de hambre, así que se unió a Mona y Pablo para comer bayas silvestres. No era helado de mango, pero era dulce y delicioso. Y lo mejor de todo, lo estaba compartiendo con sus amigos.
Ese día, Rufo aprendió una valiosa lección: que la rabia es una emoción natural, pero que no tiene que controlarlo. Aprendió que respirar profundamente y hablar con sus amigos podía ser mucho más efectivo que rugir de furia. Y aprendió que, a veces, compartir es mucho más dulce que tener todo para uno mismo. A partir de ese día, cada vez que sentía que la rabia lo invadía, Rufo cerraba los ojos, respiraba profundamente y recordaba las sabias palabras de la tortuga: "Respirar es tu superpoder."
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

El Ratón y el Queso de Oro
Lucas el ratón descubre un queso de oro y, con la ayuda de sus amigos, aprende sobre la importancia de la honestidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo. Una historia infantil inspiradora y educacional que enseña valores fundamentales.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La Semana del Aprendizaje en Reque
Un grupo de niños en Reque se une para organizar una campaña divertida y educativa durante la semana de la educación primaria en su colegio. A través de actividades como decorar las aulas, compartir cuentos interesantes y juegos matemáticos, los niños aprenden juntos mientras se divierten. Con una presentación musical, discursos inspiradores y actividades interactivas, los niños logran hacer una campaña exitosa que celebra el valor de la educación. Desde entonces, los amigos continúan aprendiendo juntos y compartiendo conocimientos cada año durante la semana de la educación primaria en su comunidad.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



