Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozTito era un fantasma. Un fantasma muy, muy triste. Vivía en una casa antigua con techos altos y ventanas llenas de polvo. Flotaba de habitación en habitación, suspirando y sintiéndose más solo que una galleta olvidada en el fondo de una lata.
"¡Oh, qué aburrido!", gemía Tito, dejando caer una mota de polvo espectral. "Nadie me ve, nadie me oye. ¡Soy el fantasma más invisible del mundo!"
Un día, una familia nueva se mudó a la casa. Tito, con la esperanza de quizás asustarlos un poquito (solo un poquito, para romper la monotonía), se preparó para su actuación fantasmagórica. Se puso su sábana más blanca y practicó sus gemidos más escalofriantes.
Pero cuando intentó hacer "¡BUUU!" a la niña que jugaba en el jardín, ella simplemente siguió jugando con sus muñecas, sin inmutarse. Tito suspiró. Ni siquiera podía asustar a una niña.
Luego, vio algo que lo sorprendió. Un pequeño perro, un cachorro peludo y marrón con orejas caídas, lo estaba mirando fijamente. El perro movía la cola lentamente.
Tito, asombrado, flotó más cerca. "¿Puedes… puedes verme?", susurró.
El perro ladró suavemente y luego se sentó, moviendo la cola con más entusiasmo. Tito entendió. ¡El perro sí podía verlo!
"¡Increíble!", exclamó Tito, su voz un poco más alta de lo que pretendía. El perro ladeó la cabeza, como si estuviera tratando de entenderlo.
Tito bajó hasta el suelo y se sentó (bueno, flotó cerca del suelo). "Soy Tito", dijo. "Soy el fantasma de esta casa."
El perro se acercó a Tito y le lamió la mano (bueno, la sábana de Tito). "¡Qué cosquillas!", rió Tito, una risa suave y fantasmal que no había usado en mucho tiempo.
La niña, al ver a su perro comportarse de manera extraña, se acercó. "¿Qué pasa, Max?", preguntó. Max, que era el nombre del perro, ladró alegremente a Tito y luego miró a la niña, como invitándola a ver a su nuevo amigo.
Pero la niña solo veía a Max ladrándole al aire. "Max está siendo tonto", dijo la niña, y le dio una palmadita en la cabeza al perro.
Tito se sintió un poco triste de nuevo. La niña no podía verlo, pero Max sí. Y eso era suficiente, por ahora.
Durante los días siguientes, Tito y Max se hicieron los mejores amigos. Jugaban juntos en el jardín (Tito hacía flotar las hojas y Max las perseguía), compartían secretos (Tito le contaba a Max sobre los antiguos habitantes de la casa y Max le contaba sobre sus juguetes favoritos) y se consolaban mutuamente cuando estaban tristes.
Tito ya no se sentía tan solo. Tenía un amigo, un amigo peludo que lo veía y lo entendía. Max, por su parte, tenía un amigo fantasma con quien compartir sus aventuras.
Un día, Tito notó que Max parecía triste. Estaba acurrucado en su cama, con la cabeza baja y los ojos apagados.
"¿Qué pasa, Max?", preguntó Tito, preocupado.
Max gimió y luego señaló con su nariz un juguete roto: su pelota favorita, hecha pedazos.
Tito tuvo una idea. Aunque no podía tocar objetos sólidos, podía usar su energía fantasmal para moverlos un poco. Con mucho cuidado, concentró su energía en los pedazos de la pelota. Lentamente, muy lentamente, los pedazos comenzaron a juntarse.
Max observaba con asombro. Sus ojos brillaban de emoción.
Tito siguió concentrándose. Era difícil, requería mucha energía fantasmal, pero no se rendiría por su amigo. Finalmente, después de mucho esfuerzo, la pelota estaba casi reparada. Faltaba un pequeño pedazo, pero la pelota era jugable de nuevo.
Max saltó de alegría y comenzó a jugar con la pelota reparada. Ladraba de felicidad y le daba lametazos a Tito para agradecerle.
La niña, que estaba observando desde la ventana, se quedó boquiabierta. No entendía cómo la pelota se había reparado sola, pero vio la alegría en los ojos de Max. Y eso la hizo feliz a ella también.
Desde ese día, la niña empezó a prestar más atención a Max. Empezó a notar las cosas extrañas que hacía, como ladrar al aire o mirar fijamente a lugares vacíos. Empezó a sospechar que quizás Max veía algo que ella no podía ver.
Un día, la niña se sentó junto a Max y le preguntó: "Max, ¿a quién estás mirando? ¿Hay alguien ahí?".
Max ladró alegremente y luego miró a Tito, como invitándolo a presentarse.
Tito dudó. ¿Debería intentarlo? ¿Podría la niña verlo esta vez?
Respiró hondo (bueno, lo más parecido a respirar que podía hacer un fantasma) y se concentró. Concentró toda su energía en hacerse visible, en hacer que la niña lo viera.
Y funcionó. Por un instante, solo un instante, la niña vio una figura transparente, una forma fantasmal con una sábana blanca y una sonrisa amable.
La niña gritó de sorpresa, pero no de miedo. Más bien, de asombro.
"¡Un fantasma!", exclamó. "¡Max, puedes ver fantasmas!".
Tito sonrió. Ahora todos lo veían. Tenía un amigo peludo y una nueva amiga humana. Ya no era el fantasma triste y solo. Era Tito, el fantasma feliz, con amigos de verdad.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

La gran aventura de la amistad
En el pequeño pueblo de Aventurita, Terror, Hallown y Espíritu se encuentran con Sofía, Valentina, Tomás y sus perros Rayo y Luna. Juntos emprenden una emocionante aventura para ayudar a los niños a regresar a casa. Superan obstáculos como construir un puente improvisado sobre un río y descubren la amistad en la vieja casa abandonada de Don Ernesto. Al final, celebran en el festival anual del pueblo y aprenden que trabajar juntos puede hacer felices a quienes nos rodean.

El viaje de los elementos
Carbono y Nitrógeno, dos elementos especiales, ayudan a una planta triste a encontrar carbono y nitrógeno para crecer. Juntos, enseñan la importancia de cuidar el medio ambiente.

Valiente en el Parque
Juan, un niño con miedo a la pelea, supera su temor con la ayuda de su mamá y amigos en una divertida aventura en el parque.

El perro detective
Gos, un perrito con pasaporte europeo, descubre una mafia en Buenos Aires y lucha junto a sus aliados para desmantelarla.

Tito, el perro guardián
Tito, el perro perezoso, descubre la importancia de estar alerta y proteger a su familia cuando defiende su hogar de los amigos traviesos de su dueño.

La Fiesta de la Selva
Pedro, Simón y Max son tres amigos que viven en armonía en la selva. Un día encuentran a Leo, un león triste de ser siempre el rey. Juntos organizan una fiesta donde todos los animales demuestran su verdadero yo. Leo aprende que puede ser valiente y divertirse al mismo tiempo. Una historia sobre aceptarse a uno mismo y valorar la diversidad.

El tesoro del océano
Amor, Vida y Vino son tres amigos especiales que descubren un mundo mágico bajo el mar y se convierten en héroes ambientales.

Las Estrellas del Bosque
Lucas y Sofía, dos amigos inseparables, se pierden en un bosque oscuro y deben esperar 33 días para ser rescatados. Durante su tiempo en la oscuridad, hacen amigos, aprenden sobre la esperanza y la importancia de los sueños. Una nave espacial, guiada por una criatura amistosa, aparece para llevarlos de vuelta a casa, recordándoles que incluso en la oscuridad, siempre hay luz y amistad.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



