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Había una vez, en un rincón muy verde y soleado del mundo, una granja llamada El Prado Alegre. En esta granja, el sol siempre parecía brillar con un color dorado y las flores bailaban suavemente con la brisa de la mañana. Allí vivía la ovejita Lola, una pequeña de lana blanca y esponjosa que parecía una nube que hubiera caído del cielo.
Una mañana de primavera, Lola se despertó con una idea maravillosa en su cabecita. Estiró sus patitas, dio un pequeño salto y exclamó: —¡Hoy es un día perfecto para hacer un pícnic!
Lola corrió hacia el granero, donde su amigo el cerdito Pipo estaba todavía durmiendo una siesta entre la paja fresca. Pipo era un cerdito de color rosa pálido, con una colita enroscada que se movía cada vez que estaba feliz. —¡Pipo, despierta! —dijo Lola suavemente—. ¡Vamos a organizar un pícnic de colores!
Pipo abrió un ojo, luego el otro, y cuando escuchó la palabra 'pícnic', se levantó de un salto. —¡Me encanta la idea, Lola! Pero, ¿qué necesitamos para un pícnic de colores?
—Necesitamos cosas ricas de todos los colores de la granja —explicó Lola con entusiasmo—. Yo buscaré algo verde y algo blanco.
Lola se dirigió al prado y, con mucho cuidado, recogió un manojo de tréboles verdes y tiernos. Luego, fue a ver a la vaca Marta, que era grande, blanca con manchas negras y muy bondadosa. Marta, con un mugido cariñoso, le regaló un poco de leche fresquita en una jarrita de barro. —Aquí tienes algo blanco y delicioso para tu pícnic, pequeña Lola —dijo la vaca Marta.
Mientras tanto, Pipo el cerdito se encargaba de buscar algo de color rojo. Fue trotando hacia el huerto, donde las manzanas colgaban de los árboles como pequeñas joyas brillantes. Con la ayuda de su nariz, empujó una canasta y recolectó las manzanas más rojas y dulces que pudo encontrar. —¡Estas manzanas son perfectas! —pensó Pipo, mientras su colita se enroscaba de alegría.

En ese momento, apareció la gallina Clara. Clara era una gallina muy presumida con plumas de color amarillo brillante que relucían bajo el sol. —¿Qué están haciendo, amigos? —preguntó Clara, moviendo sus alitas.
—¡Estamos preparando un pícnic de colores! —respondieron Lola y Pipo al mismo tiempo.
—¡Oh, yo puedo ayudar! —dijo Clara—. Yo traeré algo de color amarillo.
Clara fue rápidamente al granero y regresó con unos granos de maíz dorado y unos trozos de pan casero que el granjero había dejado enfriar en la ventana. El pan tenía una corteza dorada que olía de maravilla.
Los tres amigos buscaron el lugar más bonito de la granja: la sombra de un viejo y gran roble que estaba cerca del arroyo. El agua del arroyo cantaba una canción alegre mientras pasaba sobre las piedras. Lola extendió una manta de cuadros que había encontrado en el pajar, y poco a poco, fueron colocando sus tesoros.
Había manzanas rojas, tréboles verdes, leche blanca, maíz amarillo y pan dorado. Todo se veía tan bonito y colorido que los animales se quedaron un momento solo mirando lo que habían logrado juntos. De repente, escucharon un suave zumbido. Eran las abejas que venían a saludar, y las mariposas de colores que empezaron a volar alrededor de su banquete.
—¡Miren! —dijo Lola—. Las mariposas también quieren unirse a nuestro pícnic de colores.

Comieron despacio, disfrutando de cada bocado y de la compañía de los demás. Pipo contaba chistes que hacían reír a Clara, y Lola les contaba historias sobre las nubes que veía pasar. El tiempo parecía detenerse en El Prado Alegre. No había prisa, solo risas y mucha amistad.
Cuando terminaron de comer, decidieron jugar un rato. Jugaron a las escondidas entre las flores altas y a ver quién encontraba la piedra más redonda cerca del arroyo. Lola descubrió que, cuando todos colaboraban, las cosas salían mucho mejor y eran más divertidas.
Al atardecer, el cielo empezó a cambiar de color. El azul se convirtió en un naranja suave, luego en rosado y finalmente en un violeta profundo. Los amigos se sentaron juntos bajo el gran roble para ver la puesta de sol.
—Hoy hemos tenido un pícnic de muchos colores —dijo Pipo, bostezando un poquito—. Pero mi color favorito ha sido el naranja del cielo al final del día.
—El mío ha sido el verde de los tréboles —dijo Lola, apoyando su cabecita en el lomo de Pipo.
—Y el mío, el amarillo de la amistad —añadió Clara, cerrando sus ojitos.
Uno a uno, los animales de la granja fueron regresando a sus camitas de paja. La luna salió a iluminar el campo con una luz plateada y tranquila. Lola se acurrucó en su rincón favorito, sintiéndose muy feliz. Había sido un día maravilloso, lleno de sabores, colores y, sobre todo, de mucho amor entre amigos. Y así, mientras las estrellas parpadeaban en el cielo, toda la granja de El Prado Alegre se quedó profundamente dormida, soñando con las aventuras que traería el nuevo amanecer.
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Preguntas de comprensión
¿En qué lugar específico de la granja decidieron los amigos realizar su pícnic y qué elementos naturales había allí?
¿Qué alimentos y colores aportó cada uno de los personajes (Lola, Pipo, Marta y Clara) para el banquete?
¿Por qué crees que Lola decidió llamar a su iniciativa un 'pícnic de colores' en lugar de un pícnic normal?
¿Qué lección aprendió Lola sobre el trabajo colaborativo después de jugar a las escondidas y organizar el evento con sus amigos?
¿Consideras que la actitud de la vaca Marta fue generosa? ¿Cómo crees que habría cambiado la historia si ella se hubiera negado a compartir su leche?
Al final del cuento, cada animal elige un color favorito basado en su experiencia. ¿Cuál de las razones dadas por los personajes te parece la más significativa y por qué?
Si un nuevo animal de color azul se uniera al grupo, ¿qué objeto o alimento crees que traería para complementar el pícnic de colores?
Imagina que el granjero encuentra a los animales en pleno pícnic. Escribe un breve diálogo sobre lo que diría el granjero al ver a sus animales compartiendo de esa manera.
El texto describe a la gallina Clara como 'presumida' debido a sus plumas brillantes. Según la lectura, ¿qué crees que significa ser presumida en este contexto?
En la frase 'las mariposas de colores que empezaron a volar alrededor de su banquete', ¿qué palabra podría sustituir a 'banquete' sin cambiar el sentido de la oración?
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