Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozLucas, Sofía y Miguel se detuvieron en seco frente al canal. El sol brillaba sobre el agua, haciéndola danzar con destellos plateados. Pero no era la belleza del día lo que les preocupaba, sino la enorme puerta levadiza de madera que se alzaba frente a ellos. Era la única entrada a la legendaria biblioteca subterránea del Abuelo Sabio.
"¿Estamos seguros de esto?" preguntó Lucas, con la voz temblorosa. Era el más pequeño del grupo, y la idea de bajar a un lugar desconocido le daba escalofríos.
"Absolutamente," respondió Sofía, intentando sonar valiente. Pero Miguel notó que sus manos apretaban con fuerza la mochila.
"¿Y si... y si hay algo ahí abajo?" tartamudeó Lucas.
Ana, con los brazos cruzados y una expresión seria, interrumpió: "Cocodrilos. Es lo habitual en las bibliotecas subterráneas. Cocodrilos bibliotecarios, para ser exactos." Ana era la más grande y la más dada a las bromas pesadas, aunque a veces sus bromas asustaban a Lucas más de lo que pretendía.
Miguel suspiró. Sabía que Ana estaba bromeando, pero la idea de cocodrilos, bibliotecarios o no, no le entusiasmaba en absoluto. Recordó la historia que el Abuelo Sabio les había contado: la biblioteca se había construido hace siglos para proteger los libros más valiosos del mundo de un gran incendio. Se decía que contenía secretos increíbles y cuentos olvidados.
"El Abuelo dijo que encontraríamos un mapa," dijo Sofía, tratando de animar a Lucas. "Un mapa que nos guiará a la sala de los cuentos perdidos."
"¿Y si el mapa está custodiado por... cocodrilos bibliotecarios?" insistió Lucas.
Ana soltó una carcajada. "¡Tranquilo, Lucas! No hay cocodrilos. Probablemente solo haya polvo y ratones."
Miguel se acercó a la puerta levadiza y la empujó con cuidado. Para su sorpresa, cedió con facilidad, revelando una escalera de piedra que descendía a la oscuridad. Un olor a humedad y libros viejos emanaba del interior.
"Bueno, no hay vuelta atrás," dijo Miguel, tomando aire. "¿Listos?"
Lucas tragó saliva, pero asintió. Sofía asintió también, aunque su sonrisa parecía un poco forzada. Ana, con su habitual confianza, fue la primera en empezar a bajar las escaleras.
La oscuridad los envolvió a medida que descendían. El único sonido era el eco de sus pasos en la piedra. Pronto, llegaron a un pasillo iluminado por unas tenues lámparas de aceite. Las paredes estaban cubiertas de estanterías repletas de libros.
"¡Guau!" exclamó Sofía, con los ojos brillantes. "Es increíble."
"¡Silencio!" siseó Ana. "No sabemos qué hay por aquí."
Continuaron caminando por el pasillo, admirando los libros. Algunos parecían tener siglos de antigüedad, con tapas de cuero desgastadas y páginas amarillentas. De repente, escucharon un ruido. Un leve crujido que provenía de una de las estanterías.
Los tres se quedaron paralizados, conteniendo la respiración. Ana se adelantó con cautela y apartó un libro. Detrás, encontraron una pequeña puerta secreta.
"¡Miren!" susurró Ana.
Miquel empujó la puerta, que se abrió con un chirrido. Al otro lado había una habitación pequeña y redonda. En el centro, sobre un pedestal, descansaba un pergamino enrollado.
"¡El mapa!" exclamó Sofía.
Lucas se acercó al pedestal y cogió el pergamino. Lo desenrolló con cuidado, revelando un mapa antiguo dibujado a mano. El mapa mostraba la biblioteca subterránea, con sus pasillos, habitaciones y la ubicación de la sala de los cuentos perdidos.
"¡Lo tenemos!" dijo Lucas, sonriendo por primera vez desde que habían llegado al canal.
De repente, escucharon un fuerte ruido que venía del pasillo. Un ruido de pasos apresurados y gruñidos bajos.
"¡Rápido!" gritó Ana. "¡Escondámonos!"
Corrieron de vuelta al pasillo y se escondieron detrás de una estantería. Vieron pasar a una criatura extraña. Era pequeña y rechoncha, con escamas verdes y una cola corta. Llevaba unas gafas en la nariz y un libro en la mano.
"¡Es un... un cocodrilo bibliotecario!" susurró Lucas, aterrorizado.
Pero Ana negó con la cabeza. "No, es un... ¡un Gnorpus! El Abuelo Sabio nos habló de ellos. Son los guardianes de la biblioteca."
El Gnorpus se detuvo frente a la puerta secreta y gruñó. Parecía muy enfadado.
"Tenemos que distraerlo," dijo Miguel. "Ana, ¿tienes alguna idea?"
Ana pensó por un momento. Luego, sacó un caramelo de su bolsillo y lo lanzó al pasillo. El caramelo rodó hasta los pies del Gnorpus.
El Gnorpus miró el caramelo con curiosidad. Lo recogió con su manita escamosa y lo olió. Luego, lo metió en su boca. Sus ojos se iluminaron. Parecía que le gustaba el caramelo.
Mientras el Gnorpus estaba distraído comiendo el caramelo, los tres niños salieron de su escondite y corrieron en la dirección opuesta. Siguieron el mapa, girando en pasillos y cruzando habitaciones llenas de libros. Finalmente, llegaron a una gran puerta de madera con una inscripción dorada: "La Sala de los Cuentos Perdidos".
Abrieron la puerta y entraron. La sala estaba llena de luz y color. En el centro, había una gran hoguera crepitante. Alrededor de la hoguera, flotaban imágenes y personajes de cuentos olvidados.
Han llegado al lugar indicado. Ahora, la aventura verdadera comenzará. Pero esa, es otra historia…
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

Cristales Brillantes en el Bosque
Cuatro primos exploran el bosque y se enfrentan a un zorro hambriento, pero gracias a la astucia de Margarita, encuentran una cueva llena de cristales brillantes y aprenden sobre la importancia del trabajo en equipo y cuidado del medio ambiente.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



