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En Villa Sonido, vivía una ardilla muy curiosa llamada Rita. Rita amaba los sonidos del mundo: el *tic-tac* del reloj del abuelo Búho, el *miau* juguetón de la gata Minina, y el *croac* alegre de la rana René. Pero lo que más le gustaba a Rita eran las rimas. Le encantaba jugar con las palabras que sonaban parecido.
Un día, Rita notó algo extraño. ¡Las rimas habían desaparecido! Ya no escuchaba a la gata Minina decir "¡Qué fina!" después de acicalarse, ni al abuelo Búho exclamar "¡Qué lío!" cuando se le caían sus lentes. Villa Sonido se había vuelto un lugar silencioso y aburrido.
"¡Esto es un desastre!", exclamó Rita. "¡Debo encontrar las rimas perdidas!"
Así que Rita se puso su sombrero de exploradora y emprendió un viaje por Villa Sonido. Primero, visitó al conejo Coco, famoso por su huerto de repollos. "Hola, Coco", dijo Rita. "¿Has notado que las rimas han desaparecido? Antes siempre decías Amo el repollo, ¡es muy bello!".
Coco, con sus largas orejas caídas, suspiró. "¡Es verdad, Rita! Ya no me salen las rimas. Antes, cuando veía una flor, decía ¡Qué color!. Ahora solo veo… una flor".
Rita pensó un momento. "Coco, intentemos juntos. Di la palabra sol. Ahora, piensa en algo que rime con sol".
Coco frunció el ceño. "Uh… uh… ¡mol! ¡El molino! ¡Sol y mol! ¡Creo que lo tengo! El sol brilla en el mol".
Rita aplaudió. "¡Bravo, Coco! ¡Lo lograste! Ahora, repite sol varias veces. Sol… sol… sol… Siente el sonido en tu boca".
Coco repitió la palabra varias veces. "Sol… sol… sol… ¡Siento el sol! ¡Siento la rima!"
Animada, Rita continuó su búsqueda. Se encontró con la oveja Ovidia, quien siempre cantaba canciones rimadas mientras tejía. "Ovidia, ¿estás bien?", preguntó Rita. "Antes cantabas Lana, lana, que es muy sana. Ahora solo tejes en silencio".
Ovidia baló tristemente. "¡Ay, Rita! ¡Las rimas se me han escapado! Antes decía Hilo, hilo, que es sencillo. Ahora solo veo… hilo".
Rita tomó una madeja de lana. "Ovidia, di la palabra luna. Ahora, piensa en algo que rime con luna".
Ovidia movió sus orejas. "Uh… uh… ¡duna! ¡Luna y duna! ¡La luna ilumina la duna!"
Rita sonrió. "¡Excelente, Ovidia! Ahora, repite luna varias veces. Luna… luna… luna… Escucha atentamente el sonido u al principio y al final".
Ovidia repitió la palabra. "Luna… luna… luna… ¡Siento la luna! ¡Siento la rima!"
Finalmente, Rita llegó a la casa del abuelo Búho. Lo encontró sentado en su sillón, leyendo un libro sin mucha emoción. "Abuelo Búho, ¿qué ocurre?", preguntó Rita. "Antes siempre decías Leo un libro, qué respiro. Ahora solo lees en silencio".
El abuelo Búho suspiró. "¡Tienes razón, Rita! ¡Las rimas me han abandonado! Antes decía Pienso y aprendo, qué eterno. Ahora solo pienso…".
Rita se sentó junto a él. "Abuelo Búho, di la palabra ratón. Ahora, piensa en algo que rime con ratón".
El abuelo Búho entrecerró los ojos. "Uh… uh… ¡botón! ¡Ratón y botón! ¡El ratón juega con un botón!"
Rita abrazó al abuelo Búho. "¡Maravilloso, abuelo! Ahora, repite ratón varias veces. Ratón… ratón… ratón… Presta atención al sonido on al final".
El abuelo Búho repitió la palabra. "Ratón… ratón… ratón… ¡Siento el ratón! ¡Siento la rima!"
De repente, un coro de voces llenó Villa Sonido. Coco cantaba "¡Amo el repollo, es muy bello!", Ovidia tejía diciendo "¡Hilo, hilo, que es sencillo!", y el abuelo Búho leía en voz alta "¡Leo un libro, qué respiro!". ¡Las rimas habían regresado!
Rita se dio cuenta de que las rimas no se habían ido realmente. Solo se habían escondido un poco, esperando a ser encontradas. Y la clave para encontrarlas era escuchar atentamente los sonidos de las palabras y repetirlos una y otra vez.
Desde ese día, Rita se convirtió en la guardiana de las rimas en Villa Sonido. Siempre estaba atenta para ayudar a sus amigos a encontrar las palabras perdidas, recordándoles la importancia de escuchar y repetir los sonidos. Y así, Villa Sonido volvió a ser un lugar lleno de alegría y rimas divertidas. Rita entendió que la conciencia fonológica era como un juego, y que jugando con los sonidos, las palabras cobraban vida y las rimas florecían.
Y colorín colorado, este cuento rimado se ha acabado.
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