Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozTomás tenía siete años y un volcán dentro. No era un volcán de lava, sino de rabia y frustración. En la escuela, a veces, el volcán hacía erupción. Gritaba, empujaba, e incluso, una vez, tiró un avión de papel a la cara de la Señorita Elena, su profesora. No lo hacía porque fuera malo, simplemente no sabía cómo controlar sus emociones. Los adultos decían que tenía un "trastorno conductual", una frase larga y complicada que Tomás no entendía, pero que sabía que lo hacía diferente.
Un día, después de una especialmente ruidosa erupción volcánica en la hora de las matemáticas (había tirado al suelo los bloques de construcción de Mateo), la Señorita Elena lo llamó a su escritorio. Tomás temblaba, esperando el regaño. En lugar de eso, la Señorita Elena le sonrió.
"Tomás," dijo, "sé que a veces te sientes frustrado. Todos nos sentimos así. Pero, ¿sabes? El respeto es como una llave mágica. Abre puertas y suaviza los corazones."
Tomás frunció el ceño. ¿Respeto? ¿Qué tenía que ver eso con su volcán?
La Señorita Elena le explicó que el respeto era tratar a los demás como queríamos que nos trataran a nosotros. Era escuchar cuando alguien hablaba, era esperar nuestro turno, era hablar con amabilidad, incluso cuando estábamos enfadados.
"Pero Señorita Elena," protestó Tomás, "¡es que a veces no puedo evitarlo! La rabia simplemente sale."
"Lo sé, Tomás," asintió la Señorita Elena. "Y por eso vamos a aprender juntos a controlar ese volcán. Vamos a encontrar la llave mágica del respeto."
La Señorita Elena le dio a Tomás una pequeña libreta y un lápiz. "Cada vez que sientas que el volcán está a punto de explotar," le dijo, "escribe lo que sientes. Dibuja un volcán si quieres. Pero no dejes que la rabia te controle."
Al principio, fue difícil. Tomás llenaba la libreta con garabatos y palabras furiosas. Pero poco a poco, empezó a notar que escribir le ayudaba a calmarse. Empezó a escuchar más en clase, a esperar su turno para hablar, a pensar antes de actuar.
Una tarde, mientras jugaba al fútbol en el recreo, Carlos le hizo una falta a propósito. El volcán de Tomás empezó a rugir. Sintió el impulso de empujarlo, de gritarle. Pero entonces, recordó la llave mágica. Respiró hondo, cerró los ojos y contó hasta diez. Luego, le dijo a Carlos, con voz firme pero calmada: "¡Carlos, eso no ha sido justo!"
Carlos, sorprendido por la reacción de Tomás, se disculpó. Y siguieron jugando.
La Señorita Elena también habló con los compañeros de Tomás. Les explicó que a veces Tomás necesitaba un poco más de paciencia y comprensión. Les animó a ser amables y a ayudarlo cuando lo vieran frustrado.
Al principio, algunos niños se mostraron reticentes. Recordaban los gritos y los empujones. Pero poco a poco, empezaron a ver un cambio en Tomás. Lo vieron esforzándose por controlar su rabia, por ser más respetuoso. Empezaron a ofrecerle su ayuda, a incluirlo en sus juegos.
Mateo, el niño al que Tomás le había tirado los bloques, fue el primero en acercarse. Un día, le ofreció a Tomás un caramelo. "Lo siento por lo de los bloques," dijo Tomás. "No debí haber hecho eso."
Mateo sonrió. "No pasa nada," dijo. "¿Quieres jugar con nosotros al fútbol?"
Tomás asintió, con una sonrisa.
El volcán de Tomás todavía rugía de vez en cuando, pero ahora era menos frecuente y menos intenso. Había aprendido a usar la llave mágica del respeto. Había aprendido que el respeto no era solo para los adultos, sino también para sus compañeros. Había aprendido que, con paciencia y esfuerzo, podía controlar su rabia y ser un niño feliz.
Un día, la Señorita Elena le dio a Tomás un diploma especial. "Por tu esfuerzo y dedicación para aprender el secreto del respeto," decía el diploma. Tomás sonrió. Sabía que todavía tenía mucho que aprender, pero también sabía que estaba en el camino correcto. El secreto del respeto, la llave mágica que abre puertas y suaviza los corazones, lo había cambiado para siempre. Y ahora, él también podía compartir ese secreto con los demás.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

El gato Catnap y la lección mágica
En el bosque encantado, el travieso gato Catnap aprende una valiosa lección: ser amable y respetuoso con los demás es mucho más divertido que jugar malas bromas.

El monstruo de las emociones
Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

La lección del mar
Toñy y su perrita Idunn se aventuran mar adentro, son rescatadas por un amable pescador y aprenden a respetar el mar.

El amigo T-Rex
Mateo encuentra un huevo de dinosaurio y lo cuida hasta su eclosión, pero descubre que no era un pequeño bebé dinosaurio sino un T-Rex gigante. A pesar del miedo inicial, Mateo decide cuidarlo como su mascota y juntos exploran el bosque cercano. Cuando encuentran otros dinosaurios en el bosque, Mateo lleva al T-Rex con él para conocerlos y aprenden a valorar las diferencias en los demás mientras fortalecen su amistad.

El oso explorador en busca de tesoros
Benito, un oso amante de la aventura, se embarca en la búsqueda de tesoros y reliquias antiguas en la selva. Con la ayuda de su amiga Lina, una serpiente exploradora, enfrenta peligros y desafíos para proteger los tesoros de la selva de cazadores furtivos.

Sofía y el sapo valiente
La princesa Sofía debe enfrentarse a un malvado dragón que destruye su reino, pero con la ayuda de un sapo heroico disfrazado aprende a controlar sus emociones para vencer al monstruo.

Luz y el Jardín de las Emociones
Luz, una niña del pueblo de Colores, se adentra en el mágico Jardín de las Emociones, donde flores representan diferentes sentimientos. Aprenderá a manejar sus emociones y a ayudar a otros a hacer lo mismo, descubriendo que cada emoción necesita atención y cuidado.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



