Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozEn el tranquilo pueblo de Villa Dulce, donde las casas parecían caramelos y los árboles daban piruletas, vivía un niño llamado Juan. Pero no era un Juan cualquiera. La gente, bromeando (y a veces con un poquito de susto), le llamaba Juan Sesenta y Seis. No porque fuera malo, ¡al contrario! Juan era travieso, muy travieso. Le encantaban las bromas, las aventuras y, sobre todo, las galletas.
Un día, Juan encontró una receta antigua en el desván de su abuela. Era una receta para unas galletas mágicas: ¡las Galletas Saltarinas! La receta decía que al comerlas, uno podía saltar muy, muy alto. Juan, con su espíritu aventurero, decidió prepararlas. Siguió la receta al pie de la letra, mezclando harina de arcoíris, azúcar de estrellas fugaces y un toque de risa de unicornio (bueno, casi risa de unicornio, usó un poquito de extracto de vainilla).
Las galletas salieron del horno con un aroma delicioso. Juan no pudo resistirse y se comió una. ¡BOING! Saltó hasta el techo del desván. ¡BOING! Saltó hasta el árbol más alto del jardín. ¡BOING! Saltó tan alto que casi toca la luna. ¡Las galletas realmente funcionaban!
Pero Juan, en su entusiasmo, había preparado demasiadas galletas. Las había dejado en la mesa del jardín y, claro, los animales del pueblo no pudieron resistirse. Primero fue el perro salchicha, Otto, que al comer una galleta, ¡BOING! Saltó por encima de la panadería. Luego fue la gata Mimi, que ¡BOING! Aterrizó en el campanario de la iglesia. Y después, ¡oh, no! Fue el turno de las seis ovejas del granjero Paco.
¡BOING! ¡BOING! ¡BOING! ¡BOING! ¡BOING! ¡BOING! Las seis ovejas saltarinas rebotaban por todo Villa Dulce. Una aterrizó en la fuente de chocolate, otra en el tejado del ayuntamiento, otra en la cama de la alcaldesa (que, afortunadamente, estaba de vacaciones). ¡El caos se apoderó del pueblo! La gente gritaba, los niños reían, y las ovejas... bueno, las ovejas parecían estar disfrutando del paseo aéreo.
Juan, al ver el desastre que había provocado, sintió un poco de culpa. Pero, ¡Juan Sesenta y Seis nunca se rendía! Decidió que tenía que solucionar el problema. Pensó, pensó y pensó. De repente, ¡eureka! Recordó que la abuela también tenía una receta para unas galletas tranquilizantes: ¡las Galletas de Zanahoria Relajantes!
Corrió al desván y encontró la receta. Preparó las galletas de zanahoria con la mayor rapidez posible. Esta vez, no cometió el mismo error. No las dejó al alcance de nadie. Salió a la calle con una bolsa llena de galletas de zanahoria.
"¡Ovejas! ¡Ovejas saltarinas! ¡Tengo galletas de zanahoria! ¡Son deliciosas y os harán sentir muy relajadas!" gritó Juan. Las ovejas, atraídas por el olor a zanahoria, se acercaron a Juan. Les dio una galleta a cada una. ¡CRUNCH! ¡CRUNCH! ¡CRUNCH! Las ovejas masticaron las galletas de zanahoria y, poco a poco, dejaron de saltar. Sus patitas tocaron el suelo y se quedaron dormidas plácidamente en medio de la plaza del pueblo.
Otto, la gata Mimi y los demás animales también probaron las galletas de zanahoria y, poco a poco, la calma volvió a Villa Dulce. La alcaldesa regresó de sus vacaciones y encontró seis ovejas durmiendo en la plaza. Al principio se asustó, pero luego, al enterarse de la historia, no pudo evitar reírse.
Juan, aunque un poco avergonzado, fue a pedir disculpas a todos los vecinos. Les prometió que tendría más cuidado con sus experimentos culinarios. La gente, en lugar de enfadarse, le aplaudió. Sabían que Juan era un buen niño, aunque a veces un poco... ¡Juan Sesenta y Seis!
Desde ese día, Juan aprendió una valiosa lección: las bromas y las aventuras son divertidas, pero siempre hay que pensar en las consecuencias. Y aunque siguió preparando galletas (siempre bajo la supervisión de su abuela), nunca más dejó que las ovejas volaran por los aires. Villa Dulce volvió a ser un pueblo tranquilo, pero siempre recordaría el día en que Juan Sesenta y Seis atacó (accidentalmente) la ciudad con sus galletas saltarinas. Y, de vez en cuando, alguien le pedía a Juan que preparara unas galletas de zanahoria para relajar a los niños antes de dormir. Porque, al final, hasta el caos más grande puede tener un final dulce.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Valiente en el Parque
Juan, un niño con miedo a la pelea, supera su temor con la ayuda de su mamá y amigos en una divertida aventura en el parque.

El Ratón, el Gato y el Señor de la Casa: El Queso Codiciado
El astuto ratón Quiqui anhela el queso guardado por el señor de la casa, pero el astuto gato Minino lo vigila. Quiqui idea un plan para robar el queso, pero su persecución desenfrenada atrae la atención del señor de la casa, quien finalmente comparte el queso con sus dos mascotas.

Caca Sele y la receta mágica
"Caca Sele, el chef valiente: la historia de una caca traviesa que encuentra su hogar y su pasión por la cocina".

El monstruo amable
Un grupo de niños se enfrenta a un monstruo malhumorado en el bosque. Deciden hablar con él y enseñarle maneras amables de comunicarse, logrando que cambie su comportamiento.

Un reino educado
La princesa Isabella, conocida por su mal humor constante, decide cambiar la falta de acceso a la educación en su reino. A través de becas, currículos adaptados y programas de educación emocional, logra una sociedad más igualitaria. Su éxito inspira a otros reinos y se convierte en un símbolo de valentía y determinación para hacer del mundo un lugar mejor.

Aventura en la sala de informática
Los niños de primaria del Colegio Almafuerte visitan por primera vez la sala de informática y aprenden las recomendaciones para cuidar las computadoras mientras viven una emocionante aventura digital.

La búsqueda de Paulita
Paulita y su dinosaurio: Una historia de amistad y valentía. Cuando el juguete desaparece, ella emprende una búsqueda determinada que la lleva a grandes descubrimientos.
¡El Desastre Deportivo de Don Pepito Pimiento!
Don Pepito Pimiento, un entrenador de deportes muy peculiar, organiza los "Juegos Inter-Escolares del Pimiento Picante" donde todo sale terriblemente mal, pero increíblemente divertido. A pesar del caos, los niños aprenden que lo más importante del deporte es reír y disfrutar juntos, convirtiendo a Don Pepito en un héroe a su manera.

La Noche en que los Monstruos Tuvieron Miedo
Chucky, Samara, La Llorona y el Diablo se preocupan porque un niño no les teme, amenazando su existencia. Intentan asustarlo de todas las formas posibles, pero nada funciona hasta que El Diablo decide aburrirlo con una historia soporífera, logrando asustarlo con el aburrimiento. Al final, Miguel se hace amigo de los monstruos, enseñándoles que la risa puede superar el miedo.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



