Escucha este cuento
Gratis · elige una voz¿Quieres más voces para tus propios cuentos? Pruébalas gratis en zVoiceAI →
El Tío Roberto era un hombre… raro. No raro de malo, ¡sino raro de divertido! Tenía bigote que parecía un cepillo, calcetines de rayas de todos los colores y una risa que hacía temblar las ventanas. A su sobrino, Miguel, le encantaba visitarlo. La casa del Tío Roberto siempre estaba llena de sorpresas.
Un día, Miguel fue a visitar a su Tío Roberto. Al entrar, lo encontró en el jardín, rodeado de herramientas y con una expresión de concentración absoluta. "¡Tío Roberto! ¿Qué estás haciendo?" preguntó Miguel, con los ojos brillantes de curiosidad.
"¡Miguel!" exclamó el Tío Roberto, limpiándose el sudor de la frente con un pañuelo lleno de manchas de pintura. "Estoy construyendo… ¡una cama saltarina!"
Miguel arqueó las cejas. "¿Una cama saltarina? ¿Qué es eso?"
"¡Es una cama que salta!" respondió el Tío Roberto, con una sonrisa traviesa. "Imagina, Miguel, ¡dormir y saltar al mismo tiempo!"
Miguel se rió. La idea era tan absurda como genial. Ayudó a su tío a terminar la cama. Era una cama normal, pero con resortes muy especiales debajo y un gran botón rojo en el cabecero. El Tío Roberto explicó que el botón activaba el mecanismo de salto.
Esa noche, después de cenar galletas con leche, Miguel se preparó para probar la cama saltarina. Estaba un poco nervioso, pero también muy emocionado. Se puso su pijama de dinosaurios, se cepilló los dientes y se metió en la cama. El Tío Roberto, con sus calcetines de rayas brillantes, estaba sentado en una silla cerca, con los ojos llenos de anticipación.
"¿Listo, Miguel?" preguntó el Tío Roberto.
Miguel asintió con la cabeza, tragando saliva. "¡Listo!"
El Tío Roberto presionó el botón rojo. Al principio, nada pasó. Miguel estaba a punto de decir algo cuando… ¡BOING! La cama dio un salto enorme. Miguel gritó de sorpresa y de alegría. ¡Estaba volando por el aire en su cama! La cama saltó una y otra vez, cada salto más alto que el anterior. Miguel reía a carcajadas, sintiendo la emoción de volar. El Tío Roberto aplaudía y reía también, contagiado por la alegría de su sobrino.
De repente, la cama dio un salto tan alto que Miguel casi toca el techo. Se asustó un poco. "¡Tío Roberto! ¡Creo que está saltando demasiado alto!" gritó Miguel, agarrándose a las sábanas.
El Tío Roberto intentó presionar el botón rojo para detener la cama, pero… ¡no funcionaba! El botón estaba atascado. La cama seguía saltando, cada vez más alto. Ahora, Miguel estaba realmente asustado. La cama salió por la ventana y empezó a volar por el cielo nocturno.
"¡Tío Roberto! ¡Ayúdame!" gritó Miguel, con los ojos llenos de lágrimas.
El Tío Roberto, sin pensarlo dos veces, saltó por la ventana detrás de la cama. Afortunadamente, llevaba puesto un paracaídas que siempre guardaba para emergencias (ya saben, cosas de tíos raros). El Tío Roberto aterrizó suavemente sobre la cama saltarina y luchó para alcanzar el botón atascado. Después de unos minutos de forcejeo, ¡lo logró! La cama dejó de saltar y comenzó a descender lentamente.
Aterrizaron en el jardín del vecino, justo en medio de un estanque de patos. Los patos graznaban asustados, salpicando agua por todas partes. Miguel y el Tío Roberto estaban empapados, pero a salvo. Se miraron el uno al otro y comenzaron a reír a carcajadas. La situación era tan ridícula que no podían evitarlo.
El vecino, el Señor Pérez, salió de su casa, enfadado y con una regadera en la mano. "¡Roberto! ¿Qué está pasando aquí?" gritó el Señor Pérez.
El Tío Roberto, con una sonrisa avergonzada, le explicó lo de la cama saltarina. El Señor Pérez, al principio enfadado, no pudo evitar reírse al escuchar la historia. Ayudó a Miguel y al Tío Roberto a sacar la cama del estanque y a llevarla de vuelta a casa.
Esa noche, Miguel durmió en una cama normal, pero soñó con camas que volaban y patos que graznaban. Aprendió que las cosas raras pueden ser divertidas, pero también un poco peligrosas. Y aprendió que tener un tío raro es la mejor aventura del mundo. El Tío Roberto, por su parte, prometió arreglar el botón rojo de la cama saltarina… para la próxima vez, por supuesto. Los aplausos de los vecinos al verlos regresar volando a casa fueron ensordecedores.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
¿Quieres uno así, pero tuyo?
Escribe una idea (o el nombre de tu peque) y lo escribimos e ilustramos en un par de minutos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
¿Y si el protagonista fuera tu peque?
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
¿Te gustó este cuento?
Crea un cuento donde tu hijo o hija sea el héroe
Gratis y listo en uno o dos minutos. Escribe su nombre y una idea: nosotros lo escribimos y lo ilustramos.
Crear su cuento gratisGratis · Tu primer cuento, sin registrarte
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

Cristales Brillantes en el Bosque
Cuatro primos exploran el bosque y se enfrentan a un zorro hambriento, pero gracias a la astucia de Margarita, encuentran una cueva llena de cristales brillantes y aprenden sobre la importancia del trabajo en equipo y cuidado del medio ambiente.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



