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Gratis · elegí una vozEn un reino muy, muy lejano, donde los castillos se alzaban como montañas de piedra y los ríos cantaban melodías suaves, vivía la Princesa Lila. No le gustaban los bailes aburridos ni las clases de bordado. Lila prefería escalar árboles, explorar el bosque y, sobre todo, leer libros de aventuras.
Un día, mientras leía un libro sobre dragones, Lila escuchó un rugido proveniente de la Montaña Nublada. ¡Un dragón! Todos en el reino estaban aterrorizados. El Rey ordenó al Caballero Sir Valiente, el más fuerte y audaz del reino, que matara al dragón.
Sir Valiente, con su armadura brillante y su espada afilada, partió hacia la Montaña Nublada. Lila, preocupada, lo siguió en secreto. Ella no creía que todos los dragones fueran malvados. Tal vez, solo tal vez, este dragón necesitaba ayuda.
Cuando Lila llegó a la cima de la montaña, encontró una cueva enorme. Dentro, vio a Sir Valiente, temblando de miedo frente a… ¡un dragón verde gigante! Pero este dragón no echaba fuego. En cambio, estaba llorando.
"¿Por qué lloras?" preguntó Lila, acercándose al dragón sin temor.
El dragón, sorprendido de ver a una princesa en su cueva, dejó de llorar. "Me llamo Verduras," sollozó, "y tengo un terrible dolor de estómago. He comido demasiadas piedras, ¡pensé que eran caramelos!"
Sir Valiente, al oír esto, se sintió avergonzado. Había venido a matar a un dragón con dolor de estómago. Lila, siempre lista para ayudar, pensó rápidamente.
"Necesitas verduras, Verduras," dijo Lila. "¡Muchas verduras!"
Lila regresó al reino y le contó al Rey sobre Verduras y su indigestión. El Rey, aunque sorprendido, accedió a ayudar. Ordenó que todos los jardineros del reino recogieran las mejores y más sabrosas verduras: zanahorias crujientes, lechugas frescas, tomates jugosos y calabacines brillantes.
Lila, Sir Valiente (quien ahora se sentía muy culpable por su error) y un carro lleno de verduras regresaron a la Montaña Nublada. Verduras, al ver la comida, abrió sus enormes ojos verdes.
"¡Verduras!" exclamó con alegría, y comenzó a devorar las zanahorias y la lechuga con entusiasmo.
Después de comer hasta saciarse, Verduras se sintió mucho mejor. Su estómago ya no le dolía y su sonrisa era tan brillante como el sol.
"Gracias, Princesa Lila," dijo Verduras. "Me has salvado. Y gracias, Sir Valiente, por no matarme."
Sir Valiente se sonrojó. "De nada, Verduras. Me equivoqué al juzgarte tan rápido."
Desde ese día, Verduras se convirtió en el mejor amigo de Lila. Bajaba de la Montaña Nublada para jugar con ella en el bosque y le contaba historias de lugares lejanos. Sir Valiente, aprendiendo de su error, se unió a sus juegos y se convirtió en un protector del dragón.
El reino aprendió una valiosa lección: no hay que juzgar a nadie por su apariencia. Y la Princesa Lila demostró que la valentía no siempre significa luchar con espadas, sino también tener un corazón bondadoso y una mente abierta. Verduras, el dragón vegetariano, se convirtió en un símbolo de amistad y comprensión para todo el reino. Y Lila, la princesa aventurera, siguió explorando el mundo, siempre lista para ayudar a quien lo necesitara, incluso si era un dragón con dolor de estómago por comer demasiadas piedras. La Montaña Nublada ya no daba miedo, sino que era un lugar de risas y juegos. La princesa, el dragón y el caballero vivieron felices para siempre, promoviendo la paz y la amistad en todo el reino y más allá. Y cada año, celebraban el "Día de las Verduras" con una gran fiesta llena de comida saludable y juegos divertidos, recordando a todos que la amistad y la comprensión son los ingredientes más importantes para una vida feliz.
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