Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozPepito era un monito pequeño, con un pelaje suave como el algodón y unos ojos grandes y curiosos. Vivía con su mamá en lo más profundo de la selva, rodeado de árboles altísimos y flores de colores brillantes. Pero, ¡ay!, se acercaba el día de ir a la escuela de la selva, y Pepito estaba muy asustado.
"¡No quiero ir, mamá!" lloriqueó Pepito, abrazando a su mamá con todas sus fuerzas. "¡Es un lugar nuevo y no conozco a nadie! ¡Tengo miedo!"
Su mamá lo abrazó con cariño. "Mi pequeño Pepito," le dijo suavemente, "la escuela es un lugar maravilloso. La maestra Lupita es muy amable y conocerás muchos amigos con quienes jugar y aprender. No tienes nada que temer."
Pero Pepito seguía asustado. Llegó el gran día, y cuando su mamá lo dejó en la puerta de la escuela, las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas. La maestra Lupita, una osa grande y bonachona con un delantal lleno de colores, se acercó a él.
"¡Hola, Pepito! ¡Bienvenido a la escuela de la selva!" dijo la maestra Lupita con una sonrisa cálida. "No te preocupes, estás en un lugar seguro y divertido. ¿Por qué no entras y conoces a tus compañeros?"
Pepito entró tímidamente al aula. Estaba llena de animalitos: un tucán llamado Tito, una tortuga llamada Tita, un perezoso llamado Pedro y un jaguar llamado Juana. Todos lo miraban con curiosidad.
Cuando su mamá se fue, Pepito no pudo contener las lágrimas. La maestra Lupita lo abrazó y le ofreció un pañuelo. "Está bien estar triste, Pepito," le dijo, "pero verás que te divertirás mucho aquí."
La maestra Lupita comenzó la clase con una canción. "¡Vamos a cantar todos juntos!" animó. Pepito, aunque todavía un poco triste, empezó a tararear la melodía. Tito, el tucán, le ofreció una maraca para que lo acompañara con el ritmo. Poco a poco, Pepito se fue animando.
Después de la canción, era hora de jugar. Tita, la tortuga, lo invitó a construir una torre con bloques de madera. Pepito aceptó, y juntos construyeron una torre altísima. Pedro, el perezoso, les contaba chistes lentos pero muy graciosos, haciendo que Pepito riera a carcajadas.
Luego, llegó la hora de las tareas. La maestra Lupita les enseñó a dibujar árboles y flores. Juana, la jaguar, le prestó a Pepito sus crayones de colores. Juntos, dibujaron un paisaje hermoso de la selva. Pepito se sentía cada vez más cómodo y feliz.
Durante el recreo, todos jugaron a las escondidas. Pepito corrió y se escondió detrás de un árbol enorme. Tito lo encontró primero, y juntos buscaron a los demás. La risa de Pepito resonaba por toda la selva. Ya no lloraba, ¡estaba divirtiéndose mucho!
La maestra Lupita observaba a Pepito con una sonrisa. Sabía que era un niño especial, y estaba feliz de verlo integrarse y disfrutar de la escuela.
Los días siguientes, Pepito seguía yendo a la escuela. Ya no lloraba cuando su mamá se iba. Ahora, entraba corriendo al aula, ansioso por ver a sus amigos y aprender cosas nuevas. Participaba en todas las actividades, cantaba con entusiasmo, dibujaba con alegría y jugaba con sus compañeros.
Un día, mientras jugaban a la ronda, Pepito tropezó y se raspó la rodilla. La maestra Lupita lo curó con mucho cuidado y le puso una curita con un dibujo de un mono. "¡Ya verás que pronto estarás bien!" le dijo la maestra Lupita.
Sus amigos lo rodearon y lo animaron. Tita le sopló en la rodilla para que se curara más rápido. Tito le contó un chiste para hacerlo reír. Pedro le ofreció su banana favorita. Pepito se sintió muy querido y protegido.
Finalmente, llegó la hora de irse a casa. La mamá de Pepito lo estaba esperando en la puerta de la escuela. Cuando Pepito la vio, corrió hacia ella y la abrazó con fuerza.
"¡Mamá, mamá! ¡La escuela es genial!" exclamó Pepito con una sonrisa radiante. "¡He hecho muchos amigos y la maestra Lupita es muy amable! ¡Ya no tengo miedo!"
Su mamá lo miró con orgullo. "¡Qué bien, Pepito! Estoy muy feliz de que te guste la escuela."
De camino a casa, Pepito le contó a su mamá todo lo que había hecho en la escuela: la canción que habían cantado, la torre que habían construido, el dibujo que habían pintado y el juego de las escondidas. Su mamá lo escuchaba atentamente, sonriendo.
Desde ese día, Pepito el mono valiente siempre iba a la escuela con una gran sonrisa. Había superado su miedo y había descubierto lo maravilloso que era aprender y jugar con sus amigos en la selva. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Lucas y el secreto del bosque encantado
Lucas, el valiente unicornio que teme bañarse, aprende una técnica especial de su madre para superar su miedo y disfrutar de las maravillas del bosque encantado.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

Pipo y la lección de responsabilidad
Pipo aprende la importancia de ser responsable y puntual en la escuela tras una charla con el inspector escolar.

El bosque encantado de Sofía
Sofía, una niña curiosa pero temerosa, se adentra en un oscuro bosque y descubre un mundo mágico con la ayuda de sus amigas. Aprende valiosas lecciones sobre la amistad y el coraje mientras enfrenta desafíos y criaturas fantásticas. Al superar sus miedos, Sofía descubre la importancia de explorar lo desconocido con valentía. Una historia llena de magia y enseñanzas para todas las niñas curiosas.

La cueva de la valentía
Miranda, una niña valiente y aventurera, decide enfrentar su miedo a la oscuridad explorando una cueva misteriosa. Con la ayuda de una luciérnaga perdida, descubre que lo desconocido no es tan aterrador como imaginaba. Miranda comparte su historia con sus amigos, inspirándolos a superar sus propios miedos. Juntos aprenden el valor de ser valientes y descubren nuevas aventuras en el proceso.

El secreto de la escuela misteriosa
En "Los cinco amigos valientes", Luis, David, Alan, Fernando y Zedrik descubren un misterio en una escuela abandonada y desvelan la verdad oculta del pueblo, cambiando su historia para siempre.

El viaje de los elementos
Carbono y Nitrógeno, dos elementos especiales, ayudan a una planta triste a encontrar carbono y nitrógeno para crecer. Juntos, enseñan la importancia de cuidar el medio ambiente.

El baile de la amistad en Villa Ratonia
En Villa Ratonia, el gato Federico organiza un baile para vencer el miedo de los ratones y forjar amistades sinceras.

Valiente en el Parque
Juan, un niño con miedo a la pelea, supera su temor con la ayuda de su mamá y amigos en una divertida aventura en el parque.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



