Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozRoquefort era un ratón… bueno, un ratón muy particular. No le gustaba el queso común y corriente. ¡No, señor! Roquefort soñaba con queso gigante, con quesos tan grandes que pudiera escalar sus agujeros como si fueran montañas. Vivía en la despensa de la Señora Petronila, una abuelita un poco despistada, famosa por sus… ¡errores culinarios! Un día, la Señora Petronila, intentando hacer un pastel de zanahoria (que, por cierto, siempre le salía con sabor a calcetín), dejó caer accidentalmente una lata entera de levadura en un pedacito de queso Gouda. ¡Puf! El queso empezó a hincharse, a hincharse, ¡y a hincharse! Roquefort, que estaba husmeando cerca, abrió sus ojitos como platos. ¡Era el queso de sus sueños, hinchándose ante sus narices!
"¡Madre mía! ¡Es el Queso Gigante!" exclamó Roquefort, con la voz temblorosa de emoción (y un poco de miedo, hay que admitirlo). El queso creció tanto que reventó la lata y empezó a invadir la despensa. Roquefort, ni corto ni perezoso, se subió a una lata de frijoles y saltó hacia el monstruoso Gouda. ¡Aterrizó con un "plof" en un agujero enorme!
Dentro del queso gigante, Roquefort descubrió un mundo nuevo. Los agujeros eran túneles laberínticos, las vetas eran ríos de queso fundido (¡cuidado, que quema!), y las motas de moho eran… bueno, eran motas de moho gigantes, pero Roquefort decidió ignorarlas. Empezó a explorar, corriendo y saltando, sintiéndose como un explorador en una tierra inexplorada. De repente, escuchó un llanto. ¡Era una ratoncita, atrapada en un agujero profundo!
"¡Socorro! ¡Socorro!" gritaba la ratoncita, que se llamaba Camembert (un nombre muy apropiado, pensó Roquefort). Roquefort, sintiéndose un héroe, corrió hacia el borde del agujero. "¡No te preocupes, Camembert! ¡Te salvaré!" gritó, con voz valiente. Pero, ¿cómo iba a sacar a Camembert de allí? El agujero era demasiado profundo. Entonces, Roquefort tuvo una idea… ¡loca, pero una idea al fin y al cabo!
Corrió hasta una veta de queso fundido y empezó a enrollarla como si fuera una cuerda. Tardó un buen rato, y se quemó las patitas un par de veces, pero al final consiguió una cuerda de queso lo suficientemente larga. Lanzó la cuerda a Camembert. "¡Agárrate fuerte!" le gritó. Camembert se agarró con todas sus fuerzas, y Roquefort empezó a tirar. Tiró y tiró, con todas sus fuerzas de ratón. Al final, con un último tirón, sacó a Camembert del agujero. ¡Camembert estaba tan agradecida que le dio un abrazo a Roquefort, un abrazo muy, muy quesoso!
"¡Gracias, Roquefort! ¡Me has salvado la vida!" dijo Camembert. "No hay de qué", respondió Roquefort, sonrojándose un poco. "Ahora, ¿qué te parece si exploramos juntos este Queso Gigante?" Camembert asintió con entusiasmo. Juntos, Roquefort y Camembert exploraron el Queso Gigante, corriendo por los túneles, nadando en los ríos de queso fundido (con mucho cuidado, claro), y evitando las motas de moho gigantes. Se lo pasaron de maravilla.
Mientras tanto, la Señora Petronila, al darse cuenta de la monstruosidad quesera que había creado, entró en pánico. "¡Ay, Dios mío! ¡He creado un monstruo!" gritó, agitando los brazos. Intentó cortar el queso con un cuchillo, pero el cuchillo se dobló. Intentó quemarlo con un soplete, pero el queso se derritió y se hizo aún más grande. ¡Estaba desesperada! Entonces, recordó algo que su abuela siempre le decía: "La levadura, para que deje de crecer, necesita… ¡vinagre!"
Corrió a la alacena y sacó una botella enorme de vinagre de manzana. Empezó a rociar el Queso Gigante con vinagre. Al principio, nada pasó. Pero luego, poco a poco, el queso empezó a deshincharse. ¡Puf! ¡Puf! ¡Puf! El Queso Gigante se hizo más pequeño, más pequeño, hasta que volvió a ser un pedacito de queso Gouda normal y corriente (aunque un poco arrugado). La Señora Petronila suspiró aliviada. Pero… ¿dónde estaban Roquefort y Camembert?
Cuando el queso volvió a su tamaño normal, Roquefort y Camembert se encontraron… ¡fuera de la despensa! La Señora Petronila, sin darse cuenta, los había sacado al jardín con el vinagre. Roquefort y Camembert se miraron. "Bueno", dijo Roquefort, "supongo que esta es nuestra nueva aventura." Y así, Roquefort y Camembert se convirtieron en los mejores amigos y exploradores, buscando aventuras no en quesos gigantes, ¡sino en el jardín de la Señora Petronila, que era casi igual de emocionante! Y la Señora Petronila, bueno, ella nunca más volvió a dejar una lata de levadura cerca del queso. ¡Por si acaso!
Un dato curioso: Se dice que la Señora Petronila, desde entonces, siempre agrega un poquito de vinagre a sus pasteles de zanahoria. ¡Quizás por eso siguen sabiendo a calcetín!
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El misterio del tiempo perdido
Lucía y su perro Pongo se pierden en una casa abandonada, donde descubren relojes antiguos que los llevan a explorar distintas habitaciones y encontrar la salida.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

Los programadores curiosos
Tres amigos curiosos descubren el fascinante mundo del software de computadoras, aprendiendo y creando juntos sus propios programas.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El reloj mágico
Tomás, un joven solitario, viaja en el tiempo a través de un reloj mágico y aprende valiosas lecciones sobre la vida mientras hace amistad con una niña llamada Ana.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

Cristales Brillantes en el Bosque
Cuatro primos exploran el bosque y se enfrentan a un zorro hambriento, pero gracias a la astucia de Margarita, encuentran una cueva llena de cristales brillantes y aprenden sobre la importancia del trabajo en equipo y cuidado del medio ambiente.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



