Escuchá este cuento
Gratis · elegí una voz
Sebastián era el muchacho más bacano de todo Medellín. ¡Imagínense! Con ese pelo castaño brillante como el café recién hecho, esos ojos azules que parecían un pedacito de cielo y una sonrisa que derretía hasta el nevado del Ruiz, era imposible no quererlo. Tenía dieciocho años, una novia que era más linda que una orquídea recién florecida, y un montón de amigos que eran pura energía, ¡más populares que el Chocorramo en un recreo!
Vivía en una casa grandota, llena de risas y el olor a arepas de la abuela. Sus papás, sus hermanas, sus abuelos… ¡una familia más grande que un equipo de fútbol completo! Y para completar la dicha, tenía a Pancho, un perro salchicha chiquitín que parecía un resorte de lo juguetón que era. Sebastián era la estrella del equipo juvenil del Real Madrid, ¡sí señor! Vestía esa camiseta blanca con orgullo, y en la cancha era un verdadero mago con el balón. Y no solo era bueno en el fútbol; en la universidad, las notas le llovían como aguacero en abril.
Su cuarto era un santuario dedicado al fútbol: posters de sus ídolos, balones autografiados, trofeos que brillaban como el sol. Pero lo más curioso era que, a pesar de ser tan popular y deportista, Sebastián tenía una obsesión sana: ¡comer vegetales! Le encantaban las zanahorias crujientes, los tomates jugosos, la lechuga fresquita… ¡de todo! Menos la comida chatarra. ¡Ni pensarlo! Para Sebastián, una hamburguesa era como un monstruo disfrazado de pan con carne.
Un día, mientras entrenaba con el equipo, el entrenador, Don Alberto, un hombre con más años que el puente de Occidente, lo llamó aparte. "Sebastián, mijo," le dijo con voz grave, "el campeonato nacional está a la vuelta de la esquina. Pero hay un problema…"
Sebastián sintió un escalofrío. ¿Qué podía ser tan grave? "¿Qué pasa, Don Alberto?" preguntó preocupado.
"Nuestro delantero estrella, Juancho, se lesionó. ¡No podrá jugar!" Don Alberto se llevó las manos a la cabeza, como si se le hubiera caído el mundo encima. "Necesitamos un milagro, Sebastián. Necesitamos que tú juegues de delantero."
Sebastián se quedó sin aliento. ¡Delantero! Él siempre había sido mediocampista, el que organiza el juego, el que pasa el balón. Nunca había tenido que meter goles. La presión era enorme.
Los días siguientes fueron un verdadero calvario. Sebastián entrenaba más duro que nunca, pero los goles no llegaban. La ansiedad lo carcomía por dentro. No quería defraudar a su equipo, a su familia, a Don Alberto… ¡a nadie! Incluso, ¡a Pancho!
Una noche, sentado a la mesa con su familia, Sebastián apenas tocó la comida. Su abuela, Doña Elena, una mujer sabia y cariñosa, se dio cuenta de su angustia. "Sebastián, ¿qué te pasa, mi niño? Estás más pálido que un buñuelo sin freír."
Sebastián le contó todo. Su miedo, su inseguridad, la presión del campeonato. Doña Elena lo escuchó con atención, y luego, con una sonrisa dulce, le dijo: "Mijo, el problema no es que no seas delantero. El problema es que no estás comiendo brócoli."
Sebastián la miró confundido. "¿Brócoli, abuela? ¿Qué tiene que ver el brócoli con el fútbol?"
"¡Todo!" exclamó Doña Elena. "El brócoli es como un superhéroe disfrazado de verdura. Te da fuerza, te da energía, te da… ¡la valentía para hacer lo imposible!"
Sebastián se echó a reír. Pero luego, pensando en lo que decía su abuela, se dio cuenta de que tal vez tenía razón. Él siempre había sido un poco miedoso a probar cosas nuevas. Tal vez necesitaba un empujón, un poco de valentía.
Al día siguiente, en el almuerzo, Sebastián pidió brócoli. No le encantó, la verdad. Pero se lo comió con determinación, pensando en la valentía que le iba a dar. Y esa tarde, en el entrenamiento, algo cambió. Se sentía más seguro, más confiado. Empezó a meter goles, ¡uno tras otro!
Llegó el día del campeonato. El estadio estaba a reventar. La gente gritaba, animaba, ondeaba banderas. Sebastián sentía el corazón a mil por hora. Pero cuando salió a la cancha, sintió una fuerza interior que nunca antes había sentido. Se acordó del brócoli, de las palabras de su abuela, del apoyo de su familia y amigos.
El partido fue difícil, reñido. El equipo contrario era muy bueno. Pero Sebastián no se rindió. Corrió, luchó, pasó el balón. Y en el último minuto, cuando todo parecía perdido, recibió un pase perfecto. Con todas sus fuerzas, le pegó al balón. ¡Gol! ¡Gol de Sebastián! ¡El equipo ganó el campeonato!
La gente enloqueció. Lo levantaron en hombros, lo abrazaron, lo felicitaron. Sebastián se sentía el hombre más feliz del mundo. Había logrado lo imposible, ¡gracias al brócoli valiente y al apoyo de su familia! Y desde ese día, Sebastián nunca más le tuvo miedo a probar cosas nuevas. Y, por supuesto, ¡nunca dejó de comer brócoli!
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

La aventura de los pingüinos
Una familia visita el zoológico y descubre a un pingüino triste. Deciden hacerle compañía y, como agradecimiento, reciben una experiencia única en el zoológico. La lección aprendida: ser amables y ayudar a los demás puede marcar la diferencia.

La Carrera de Dos Estrellitas
Sury y Ela, dos primas que esperan con ansias su llegada al mundo, se embarcan en una divertida carrera para ver quién nacerá primero. Sin embargo, cuando la competición se torna más relevante que la conexión entre ellas, aprenden que la verdadera victoria radica en la amistad y la unión.

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

Manu y el desafío de Godzilla
Un niño valiente llamado Manu enfrenta a Godzilla para proteger su ciudad, demostrando que el coraje supera cualquier desafío.

El Duende del Bosque Encantado
Tres estudiantes descubren a un solitario duende en el bosque encantado y prometen visitarlo todas las semanas, pero pronto deberán luchar contra un malvado troll para salvarlo.

El Bosque de la Armonía
En el Bosque Encantado, las familias Plantita, Animalitos y Personitas aprenden la importancia de la unión y el respeto mutuo.

Naiara y la potranca salvaje
Naiara descubre clases de equitación y se convierte en una experta jinete, rescatando a una potranca perdida en el proceso.

La aventura de Samir y Adriel
Samir y Adriel, dos hermanos inseparables, descubren que enfrentando desafíos juntos pueden alcanzar grandes logros. A través de valentía y cooperación, demuestran que la unión hace la fuerza.

El rescate del Titanic Robot
En un país lejano, el sargento Martín y sus valientes soldados son ayudados por Titanic Robot para salvar vidas y proteger su nación.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



