Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozHabía una vez, en un pequeño pueblo rodeado de campos de flores silvestres, tres amigos inseparables: Sofía, Mateo y Lucía. A Sofía le encantaba pintar, a Mateo construir torres altísimas con bloques, y a Lucía, bueno, a Lucía le encantaba… ¡coleccionar piedras! Pero había algo que los tres compartían: un intenso desagrado por las coles de Bruselas. ¡Uf, qué asco!, decían al unísono cada vez que las veían en sus platos.
Un día, la abuela Elena, una señora sabia con una sonrisa arrugada y ojos brillantes, los invitó a merendar. La mesa estaba llena de delicias: galletas de jengibre, pastel de manzana y… ¡oh, no! Un gran plato repleto de coles de Bruselas, cocidas y relucientes. Los tres amigos intercambiaron miradas de pánico. Sofía sintió un nudo en el estómago. Mateo empezó a sudar frío, y a Lucía se le erizaron los pelos de los brazos.
"¡Abuela!", exclamó Sofía con una vocecita temblorosa, "¿Tenemos que comer coles de Bruselas?".
La abuela Elena sonrió. "No tienen que hacer nada que no quieran, mis queridos. Pero, ¿se han preguntado por qué sienten ese disgusto tan fuerte?".
Mateo frunció el ceño. "Porque saben horrible", respondió con sinceridad.
"Puede ser", dijo la abuela Elena, "pero a veces, el disgusto es una señal de nuestro cuerpo. Nos dice que algo no nos sienta bien, ya sea una comida, una situación o incluso una persona".
Lucía, siempre curiosa, preguntó: "¿Señales? ¿Como qué?".
La abuela Elena les explicó que cada persona experimenta el disgusto de manera diferente. Algunas personas sienten un nudo en el estómago, como Sofía. Otras sudan, como Mateo. Y a otras se les eriza la piel, como a Lucía. Estas son solo algunas de las señales que el cuerpo usa para alertarnos.
"Es como un sistema de alarma", añadió la abuela Elena, "que nos protege de cosas que podrían hacernos daño, física o emocionalmente".
Esa tarde, los tres amigos decidieron formar el "Club de las Caritas Raras". El club tenía una regla muy importante: escuchar a sus cuerpos y respetar sus señales de disgusto. No se trataba de ser malcriados o caprichosos, sino de ser conscientes de lo que les hacía sentir incómodos.
Al día siguiente, en la escuela, la maestra propuso un juego: intercambiar almuerzos. A Mateo le tocó el almuerzo de Carlos, que contenía un sándwich de… ¡pepinillos! Mateo odiaba los pepinillos. Sintió el mismo sudor frío de la merienda con la abuela Elena. Recordó la regla del club y, en lugar de obligarse a comer el sándwich, le explicó a Carlos que no le gustaban los pepinillos y si podían intercambiar el pan. Carlos aceptó sin problema.
Sofía, por su parte, tuvo que compartir su pintura con Daniel, un niño que siempre la criticaba. Cada vez que Daniel comentaba sobre sus colores o su técnica, Sofía sentía un nudo en el estómago. Esta vez, en lugar de callarse, respiró hondo y le dijo: "Daniel, tus comentarios me hacen sentir mal. Prefiero pintar sola". Daniel, sorprendido, se alejó y dejó a Sofía pintar en paz.
Lucía, mientras tanto, se encontró con que debía trabajar en un proyecto con Andrés, un niño que siempre interrumpía y no escuchaba las ideas de los demás. Lucía sintió que se le erizaba la piel cada vez que Andrés la interrumpía. Con valentía, le dijo: "Andrés, necesito que me escuches para que podamos trabajar bien juntos. Si sigues interrumpiendo, no podré concentrarme". Andrés, un poco avergonzado, intentó escucharla más atentamente.
Al final del día, los tres amigos se reunieron y compartieron sus experiencias. Se dieron cuenta de que escuchar a sus cuerpos y expresar sus sentimientos no solo los hacía sentir mejor, sino que también les ayudaba a relacionarse mejor con los demás. Ya no se sentían obligados a hacer cosas que les desagradaban, y aprendieron a defender sus límites con amabilidad y respeto.
Aunque seguían sin ser fanáticos de las coles de Bruselas, entendieron que el disgusto era una señal valiosa que debían escuchar. Y el "Club de las Caritas Raras" se convirtió en un símbolo de su amistad y de su valentía para ser auténticos.
La abuela Elena, al enterarse de sus aventuras, sonrió con satisfacción. Sabía que sus nietos habían aprendido una lección importante: que el respeto por uno mismo es el primer paso para respetar a los demás.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

Héroes de la Naturaleza
Tres hermanos aprenden la importancia de cuidar el medio ambiente al salvar a un pájaro y un zorro, convirtiéndose en héroes locales.

El monstruo de las emociones
Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

El pajarito herido
Catalina y Martina descubren un pajarito herido en el jardín de su abuela. Deciden cuidarlo y aprender sobre la importancia de ayudar a los animales necesitados.

El Zorro Gourmet
La historia de Zorrito, un zorro que sueña con probar la mejor comida del mundo en el prestigioso restaurante Ratatuy de París. A lo largo de su aventura, descubre que la verdadera pasión y dedicación son más valiosas que el dinero, y que con esfuerzo y creatividad se pueden alcanzar los sueños.

La Promesa Perfecta
En un salón de escuela dominical, los niños aprenden sobre la caída de la humanidad a través de la historia de Adán y Eva, y las promesas de esperanza dadas por Dios a lo largo del tiempo, hasta el nacimiento de Jesús. Con un enfoque en compartir amor y bondad, los pequeños se inspiran a hacer promesas en su propia vida.

La puerta secreta del Área 51
Tres amigos descubren una puerta secreta en el Área 51, donde conocen a un amigable robot que les enseña ciencia y tecnología.

La misión celestial de Aurora y Mateo
"Aurora y Mateo: Los Mensajeros del Cielo" cuenta la historia de una niña y un duende que llevan alegría a todos.

El avión de chocolate de Dieguito
Dieguito, un niño con gran imaginación y amor por el chocolate, ayuda a un hombre necesitado vendiendo chocolates caseros y luego construye su propio avión de chocolate para cumplir su sueño de cabalgar las nubes.

No soy Messi, pero soy yo
Joaquín, un niño apasionado por el fútbol y su ídolo Lionel Messi, se sentía incómodo jugando con niños de su edad. Un día, decidió acercarse a ellos y le rechazaron. Sin embargo, gracias al consejo de su madre, Joaquín encontró la solución para hacer amigos y descubrió que no tenía que ser Messi para ser aceptado.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



