Escuchá este cuento
Gratis · elegí una vozBeny y Star eran dos hermanos muy unidos, pero tenían un secreto: ¡no entendían sus emociones! Cuando estaban contentos, saltaban y gritaban tanto que asustaban al gato. Cuando estaban tristes, lloraban a moco tendido, inundando la casa con sus lágrimas. Y cuando estaban enfadados… ¡mejor ni hablar! Rompían juguetes, gritaban y se encerraban en sus cuartos.
Un día, mientras jugaban en el jardín, encontraron un pequeño cofre de madera enterrado bajo un rosal. Con curiosidad, lo abrieron. Dentro, no había oro ni joyas, sino un pergamino enrollado. Con dificultad, lo desenrollaron y leyeron: "Si tus emociones no puedes controlar, un monstruo vendrá a visitar".
Beny y Star se miraron con confusión. Justo en ese momento, un ruido extraño proveniente de detrás de un árbol los sobresaltó. ¡Era el Monstruo de las Emociones! Era una criatura peluda y colorida, con un ojo gigante y una boca llena de dientes puntiagudos. No parecía malvado, pero sí muy… ¡emocionado! El monstruo reía a carcajadas, luego lloraba desconsoladamente, y después gruñía con furia, todo en cuestión de segundos.
"¡Ayúdenme!" exclamó el monstruo, con la voz temblorosa. "No sé qué me pasa. Mis emociones me dominan y no puedo controlarlas".
Beny y Star se sintieron identificados. Ellos también se sentían así a menudo. "Pero… ¿cómo podemos ayudarte?" preguntó Star, tímidamente.
El monstruo les explicó que necesitaba aprender a identificar y gestionar sus emociones. Les propuso un juego: cada vez que sintieran una emoción fuerte, debían pararse un momento, respirar hondo y preguntarse: "¿Qué siento? ¿Por qué me siento así? ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?".
Empezaron con la alegría. Beny y Star recordaron cuando su abuela les preparaba su pastel favorito. Sintieron una inmensa alegría. "¡Alegría!" gritaron al unísono. "Nos sentimos felices porque vamos a comer pastel". Decidieron expresar su alegría bailando y cantando una canción.
Luego, llegó la tristeza. Beny se acordó de cuando se le rompió su juguete preferido. Empezó a sentir un nudo en la garganta. "¡Tristeza!" dijo con voz apagada. "Estoy triste porque mi juguete se rompió". Star lo abrazó y le dijo que podían intentar arreglarlo juntos. Beny se sintió un poco mejor.
Después, sintieron enfado. Star se enfadó porque Beny le había quitado su lápiz de colores. "¡Enfado!" gritó Star, cruzándose de brazos. "Estoy enfadada porque me quitaste mi lápiz". Beny se dio cuenta de que había actuado mal y le devolvió el lápiz a Star. Star respiró hondo y el enfado se fue disipando.
El Monstruo de las Emociones los observaba con atención. Estaba aprendiendo mucho de ellos. Poco a poco, el monstruo empezó a controlar sus emociones. Ya no reía, lloraba y gruñía sin control. Ahora, era capaz de identificar lo que sentía y expresarlo de forma adecuada.
Un día, el monstruo les dijo: "Gracias, Beny y Star. Me habéis ayudado mucho. Ahora sé cómo controlar mis emociones". Y con una gran sonrisa, el Monstruo de las Emociones desapareció entre los árboles.
Beny y Star también habían aprendido mucho. Ahora, cuando sentían una emoción fuerte, se paraban un momento, respiraban hondo y se preguntaban: "¿Qué siento? ¿Por qué me siento así? ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?". Ya no se dejaban llevar por sus emociones, sino que las entendían y las gestionaban de forma adecuada.
Y así, Beny y Star vivieron muchas aventuras, aprendiendo a controlar sus emociones y ayudando a otros a hacer lo mismo. Descubrieron que las emociones no son malas, sino que son parte de nosotros y que, si las entendemos, podemos vivir una vida más feliz y plena.
Un día, encontraron otro cofre. Esta vez, dentro había un espejo mágico. Al mirarse en él, vieron reflejadas sus emociones: alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa… ¡Todas ellas! Y se dieron cuenta de que cada emoción es importante y que todas forman parte de lo que son. Y sonrieron, porque ahora entendían que las emociones no son monstruos, sino amigas que nos ayudan a crecer y a conocernos mejor.
Desde ese día, Beny y Star se convirtieron en los "Guardianes de las Emociones" y ayudaron a muchos niños a entender y gestionar sus sentimientos. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
¿Te gustó el cuento?
Compártelo con otra familia o con tu clase, o descárgalo para imprimir.
El cuento de la semana
Un cuento gratis cada semana. Sin spam, te das de baja con un clic.
Herramientas del Cuento
Tu hijo es el héroe
Reescribir con el nombre de tu hijo como protagonista
Descargar como PDF
Cuento completo con ilustraciones listo para imprimir
Gratis
Diploma de lectura
Un diploma para imprimir con el nombre de tu peque. También para toda la clase.
Gratis
Regalar este cuento
Envíaselo a la abuela, a un tío o a quien quieras, con una dedicatoria.
Gratis
Insertar en tu blog o aula virtual
Copia un código y muestra este cuento en tu blog, Moodle o Google Sites.
Gratis
Agregar preguntas de comprensión
Literal, inferencial, crítico, creativo y vocabulario
Crear quiz de comprensión lectora
Preguntas de opción múltiple sobre este cuento
Crear página para colorear e imprimir
Dibujo en blanco y negro listo para el aula
Traducir cuento
Traducir a otro idioma preservando el estilo
Editar cuento
Modificar la historia con instrucciones específicas
Reescribir para niños más pequeños
Vocabulario más simple, oraciones más cortas
Reescribir para niños más grandes
Vocabulario más rico, mayor complejidad
Regenerar ilustraciones
Mantener el texto, generar nuevas imágenes
Crear mi Cuentito
¿Te inspiraste? ¡Crea tu propio Cuentito!
Usa IA para escribir un cuento personalizado en segundos.
Crear mi CuentitoCuentitos que también podrían gustarte

El jardín de las emociones
En el pequeño pueblo de Martín, Sofía y Lucas, descubren un jardín mágico lleno de plantas que representan diferentes emociones. Aprenden a cuidar sus propias emociones y ayudar a los demás a hacerlo también.

El monstruo de las emociones
Emilio, un pequeño monstruo con la habilidad de percibir las emociones de las personas, ayuda a Mateo a manejar sus sentimientos y aprender importantes lecciones sobre emociones.

La Aventura de la Solidaridad
Martín y Sofía, dos hermanos aventureros, descubren que ayudar a otros les trae alegría. Con su solidaridad, transforman su comunidad en un lugar lleno de amor y esperanza.

Sofía y el sapo valiente
La princesa Sofía debe enfrentarse a un malvado dragón que destruye su reino, pero con la ayuda de un sapo heroico disfrazado aprende a controlar sus emociones para vencer al monstruo.

Luz y el Jardín de las Emociones
Luz, una niña del pueblo de Colores, se adentra en el mágico Jardín de las Emociones, donde flores representan diferentes sentimientos. Aprenderá a manejar sus emociones y a ayudar a otros a hacer lo mismo, descubriendo que cada emoción necesita atención y cuidado.

El tesoro de los corazones valientes
Martina, Lucas y Benjamín encuentran un mapa que los lleva a enfrentar desafíos emocionales en busca de un tesoro. Aprenden sobre el poder de las emociones y la amistad verdadera.

El Pájaro de las Emociones
En "El Pájaro Mágico del Lenguaje Emocional", Sofía descubre un mundo sin color hasta que conoce a un pájaro que le enseña a comunicarse a través de las emociones. Juntos, transforman su pueblo y aprenden la importancia de entenderse sin palabras. Una historia inspiradora sobre la magia de la comunicación y el entendimiento emocional.

Los hermanos unidos
Tres hermanos unidos, Ramón David, Camila y Juan Diego, se adentran en el bosque y viven una aventura cuando Juan Diego se cae de un árbol. Juntos, encuentran una manera de llevarlo de regreso a casa a salvo, demostrando el poder del amor y el apoyo fraternal.

Jugando juntos
Dos hermanos comparten sus juguetes en el parque, enseñando a un nuevo amigo sobre la amistad y el perdón.
Explora libros y crea historias
Puedes crear historias en libros existentes, crear tus propios libros con personajes o escribir historias independientes.



