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Gratis · elegí una vozLa luna brillaba como un gran queso plateado en el cielo. Sofía bostezó. "¿Estás seguro de esto, Leo?", preguntó, abrazándose a sí misma. El aire nocturno era fresco y olía a tierra mojada.
Leo, su mejor amigo, asintió con la cabeza, con los ojos brillantes de emoción y un poco de miedo. "¡Absolutamente! Es el Desafío de Medianoche. ¿No dijiste que eras la más valiente de la clase?"
Sofía, aunque por dentro sentía un cosquilleo de nerviosismo, no iba a admitir que tenía miedo. "Por supuesto que lo soy. Pero entrar al Parque Silvestre a las doce de la noche… parece un poco… tonto."
El Parque Silvestre era el parque más grande de la ciudad, lleno de árboles gigantes, columpios oxidados y un tobogán que hacía un ruido extraño cuando alguien se deslizaba por él. De día, era un lugar divertido para jugar. De noche… bueno, de noche era diferente. Estaba rodeado por una alta verja de hierro, cerrada con candado después del atardecer.
Leo sacó un pequeño alicate de su bolsillo. "No te preocupes. Ya tengo un plan." Rápidamente, cortó la fina cadena que cerraba una pequeña puerta lateral de la verja. "¡Listo! Vamos."
Sofía respiró hondo y siguió a Leo al interior del parque. La oscuridad era casi total. Solo la luz de la luna se filtraba entre las hojas, creando sombras extrañas que bailaban a su alrededor. Cada crujido de una rama, cada ulular lejano de un búho, los hacía saltar.
"¿Oyes eso?", susurró Leo, aferrándose al brazo de Sofía.
Sofía aguzó el oído. Solo escuchaba el viento. "¿Qué cosa?"
"Nada… creo que fue mi imaginación."
Caminaron con cuidado hacia la zona de los columpios. Era el corazón del parque, y Leo había oído historias de que, a veces, los columpios se movían solos por la noche. Sofía no creía ni una palabra. Siempre había sido escéptica ante las historias de fantasmas.
Al llegar a los columpios, Sofía se detuvo en seco. Uno de los columpios, el más viejo, hecho de madera desgastada, se balanceaba suavemente hacia adelante y hacia atrás. No había viento. La noche estaba en calma.
"¿Lo ves?", susurró Leo, con los ojos muy abiertos. "¡Te lo dije!"
Sofía se acercó al columpio, tratando de encontrar una explicación lógica. Tal vez un animal lo había empujado. Tal vez…
Entonces lo vio. En la arena debajo del columpio, había pequeñas huellas. Huellas de pies diminutos, como si un niño pequeño hubiera estado jugando allí hacía poco.
"Leo… mira esto."
Leo se acercó y miró las huellas. Su rostro se puso pálido como la luna.
De repente, una risa. Una risa infantil, suave y juguetona, resonó en el aire. No venía de ningún lugar en particular, sino de todas partes a la vez.
Sofía sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Esta vez, no podía encontrar una explicación lógica. No podía ser el viento. No podía ser un animal. Era una risa… infantil.
"¡Corramos!", gritó Leo, y salió corriendo en dirección a la puerta.
Sofía no necesitó que se lo dijeran dos veces. Corrió tras él, con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho. La risa infantil los siguió, suave y persistente, hasta que salieron del parque y se encontraron de nuevo en la calle oscura.
Una vez a salvo, apoyados contra la verja, intentaron recuperar el aliento.
"¿Qué… qué fue eso?", preguntó Sofía, con la voz temblorosa.
Leo negó con la cabeza. "No lo sé. Pero nunca… nunca más volveré a ese parque por la noche."
Al día siguiente, Sofía y Leo tuvieron que pasar por delante del Parque Silvestre para ir a la escuela. El sol brillaba, los pájaros cantaban, y todo parecía normal. Pero, al pasar por la verja, Sofía sintió una extraña sensación, como si alguien la estuviera observando. Miró hacia los columpios. Estaban quietos, silenciosos. Pero Sofía juraría que podía oír, muy débilmente, el eco de una risa infantil.
Nunca supieron qué había pasado realmente en el Parque Silvestre aquella noche. ¿Fue su imaginación? ¿Fue una coincidencia? ¿O había algo más… algo sobrenatural, jugando en el parque cuando nadie lo veía? El misterio del columpio fantasma quedó sin resolver, pero Sofía y Leo sabían que habían vivido una aventura que nunca olvidarían.
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