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Gratis · elegí una vozEn la gran ciudad de París, donde la Torre Eiffel toca el cielo y los barcos navegan por el río Sena, vivía un pequeño tiburón llamado Tito. Tito no era un tiburón normal; era un tiburón muy curioso y un poco travieso. Un día, mientras jugaba a las escondidas con sus amigos los peces, Tito se alejó demasiado de su casa en el océano. Siguió una corriente muy fuerte, una corriente que lo llevó… ¡directamente al río Sena!
Al principio, Tito estaba asustado. El agua del Sena no era tan salada ni tan clara como la del océano. Pero pronto, la curiosidad pudo más que el miedo. Empezó a nadar río arriba, observando todo a su alrededor. Vio barcos grandes y pequeños, puentes hermosos y gente paseando por las orillas.
"¡Qué lugar tan interesante!" pensó Tito.
De repente, escuchó una voz. "¡Hola! ¿Eres nuevo por aquí?"
Tito se giró y vio a una carpa dorada nadando a su lado. La carpa se llamaba Carmela, y era muy simpática.
"Hola," dijo Tito. "Soy Tito, y sí, soy nuevo. Me perdí y terminé aquí."
"¡Bienvenido al Sena!" dijo Carmela. "Yo te puedo mostrar el lugar. Pero ten cuidado, a veces hay cosas extrañas en el río."
Tito y Carmela se hicieron amigos rápidamente. Juntos exploraron el Sena. Vieron a unos patos jugando en el agua, a unos cisnes elegantes deslizándose suavemente y a unos pescadores intentando pescar.
Un día, mientras nadaban cerca de un puente, vieron algo muy raro. Era una bicicleta, ¡una bicicleta hundida en el fondo del río!
"¡Mira eso!" exclamó Tito. "¿Qué es eso?"
"Es una bicicleta," explicó Carmela. "La gente a veces tira cosas al río. Es muy malo para el Sena."
Tito se sintió triste al ver la bicicleta. Quería ayudar a limpiar el río. Entonces, tuvo una idea.
"Carmela," dijo Tito. "¿Y si organizamos una limpieza del Sena? Podemos pedir ayuda a nuestros amigos los peces y a los animales del río."
Carmela sonrió. "¡Qué buena idea, Tito! Yo te ayudo."
Así, Tito y Carmela empezaron a correr la voz. Hablaron con los peces pequeños, con los peces grandes, con las ranas y con los castores. Todos estaban de acuerdo en que el Sena necesitaba una limpieza.
Al día siguiente, todos se reunieron en el lugar donde estaba la bicicleta. Tito, con su fuerte mandíbula, empezó a empujar la bicicleta hacia la orilla. Carmela y los demás peces pequeños ayudaban a quitar las algas y la basura que estaban pegadas a la bicicleta. Las ranas saltaban a la orilla y empujaban la bicicleta con sus patitas. Los castores usaban sus dientes para cortar las cuerdas y las bolsas de plástico.
Después de mucho esfuerzo, lograron sacar la bicicleta del río. ¡Estaba cubierta de barro y algas, pero estaba fuera del agua!
Unos niños que estaban jugando cerca vieron lo que estaban haciendo Tito y sus amigos. Se acercaron y se sorprendieron al ver al pequeño tiburón.
"¡Un tiburón en el Sena!" exclamó uno de los niños.
Tito les explicó que estaba ayudando a limpiar el río. Los niños se sintieron inspirados y decidieron ayudar también. Empezaron a recoger la basura que había en la orilla del río.
Juntos, Tito, Carmela, los animales del río y los niños limpiaron una gran parte del Sena. El río se veía más limpio y brillante. Todos estaban muy contentos.
"¡Gracias, Tito!" dijo Carmela. "Gracias por ayudarnos a limpiar nuestro hogar."
"De nada," dijo Tito. "Me alegro de haber podido ayudar. El Sena es un lugar hermoso y merece estar limpio."
Después de la limpieza, Tito se dio cuenta de que se estaba haciendo tarde. Tenía que volver al océano antes de que oscureciera. Se despidió de Carmela y de sus nuevos amigos, los niños. Prometió volver a visitarlos pronto.
Tito nadó río abajo, siguiendo la corriente que lo había traído al Sena. Llegó al océano justo antes de que se pusiera el sol. Estaba cansado pero muy feliz. Había tenido una gran aventura y había hecho muchos amigos nuevos.
Desde ese día, Tito nunca olvidó su aventura en el Sena. Siempre recordaba a Carmela y a los niños que lo habían ayudado a limpiar el río. Y cada vez que veía un río, pensaba en la importancia de mantenerlo limpio y cuidado. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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